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Academias de violación a plena luz del día: ¿Los hombres están haciendo suficiente?

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Por. Ashly Fontalvo Manuel-Especial para Radio Seaflower

El 26 de marzo de 2026, el periódico CNN publicó una impactante investigación realizada por las periodistas Saskya Vandoorne y Niamh Kennedy, en la que se da cuenta de la existencia de sitios pornográficos y grupos de violación donde se difunden instrucciones sobre cómo violar a una mujer inconsciente, cómo drogarla, eliminar las pruebas, grabarlo y cobrar por ello. Además, se encontraron videos e imágenes explícitas de estos delitos con miles de mujeres. El acceso a ese contenido costaba 20 dólares.

Sí, una violación vale 20 dólares.

Y no, no era en la Deep web. Nunca estuvo en las profundidades de internet. Estaba en Telegram y en sitios pornográficos de uso común. A plena luz del día: visible, accesible y palpable.

Sin embargo, nada pasó hasta que estas periodistas decidieron investigar, profundizar y publicar los llamados “zzz groups”. Más de 20 mil videos fueron encontrados, con más de 62 millones de visitas en el sitio web.

En estos grupos se encontraron hombres alentando, fortaleciendo e instruyendo a otros para cometer delitos sexuales contra sus parejas. No son monstruos ni locos: son hombres casados, con hijos, con familias aparentemente normales, como la tuya, la mía y las de nuestro entorno.

Tan solo en 2024 se conoció un caso similar: el de Gisèle Pelicot y Dominique Pelicot. Un hombre que drogaba a su esposa para abusar sexualmente de ella mientras estaba inconsciente y permitía que otros hombres hicieran lo mismo. Por un momento, el mundo quedó paralizado al conocer esa noticia. Parecía que algo había cambiado, que por fin se había puesto el foco en el lugar correcto. Y después… nada. No pasó nada.

Un año después, esta nueva investigación muestra que la situación no solo persiste, sino que ha empeorado.

La pregunta es inevitable: ¿de verdad los hombres están haciendo lo suficiente?, ¿de verdad se indignan y trabajan activamente por cambiar este sistema patriarcal y violento?

Las evidencias ya están sobre la mesa: no es suficiente con solo no hacer el delito per se. Y aún más incómodo: también señala sobre quienes lo permiten, lo consumen, lo minimizan o eligen no hacer nada frente a ello. La pregunta sigue siendo la misma: ¿qué estás haciendo al respecto?, ¿qué has hecho para marcar una diferencia en ti y en tu entorno?

Deben dejar de pensar que este es un tema exclusivo de las mujeres. Es todo lo contrario: son los hombres quienes deberían estar hoy avergonzados y furiosos preguntándose qué hacer frente a estos otros hombres que cometen estas atrocidades. Bien dijo Gisèle Pelicot: “la vergüenza debe cambiar de bando”.

La vergüenza no puede seguir recayendo sobre las mujeres que somos víctimas de un sistema patriarcal que también se sostiene en esa omisión: en hombres que prefieren mirar hacia otro lado y practican una indignación selectiva —solo reaccionan si se trata de mamá, hermana o hija—.

Y esto no es un hecho excepcional ni súper lejano. En septiembre de 2024, la Procuraduría General de la Nación de Colombia denunció que el 88% de las víctimas de delitos sexuales en el país son mujeres. Asimismo, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) reportó que el 81% de las víctimas de violencia son las niñas y las adolescentes, siendo la violencia sexual la principal causa de ingreso a procesos de restablecimiento de derechos.

En nuestro contexto local, en San Andrés Islas, se registraron 226 casos de delitos sexuales entre 2020 y 2023, donde la mayoría de las víctimas fueron mujeres. Y la cifra probablemente es mayor, pero ya sabemos el alto costo social de denunciar en un territorio pequeño. Aquí, muchas veces, es más juzgada la víctima que el agresor.

Recuerdo que hace no mucho se denunció públicamente un presunto caso de abuso sexual por parte de un pastor. Los comentarios defendiéndolo y cuestionando a las víctimas —por ser “mujeres adultas y capaces de defenderse”— resultaban devastadores. Sé que si mañana me ocurriera a mí, sería vivir un infierno emocional y social. Y eso duele.

https://twitter.com/daninewball/status/2012620778450096176

También existen grupos de WhatsApp y Telegram en la isla donde se venden o circulan fotos y videos íntimos sin consentimiento. Aquí también pasa. Todo el tiempo. Frente a nosotros.

Esta radiografía social demuestra que no se trata de un fenómeno geográfico. Existe una responsabilidad masculina colectiva en el sostenimiento, fortalecimiento e impunidad de este sistema global.

Por eso es importante reconocer que estos espacios no nacen en el vacío. No aparecen de la nada por un “loco” aislado frente a una pantalla: Empiezan cuando un hombre dice algo que roza la violencia y otro no lo cuestiona, sino que lo valida. Cuando la incomodidad no aparece y, en cambio, aparece la risa, el silencio o la complicidad…De ahí, escalan. De lo que “era solo un comentario” a lo que después se organiza, se comparte, se ejecuta. A grupos donde no solo se consume, sino donde se enseña, se vende y se normaliza.

Y eso es lo realmente inquietante: que no estamos hablando de una mente aislada, sino de dinámicas que pueden empezar en cualquier conversación cotidiana, entre hombres comunes, en espacios donde nadie pensó que había riesgo.

En una mirada más profunda también podremos ver que hay algo que no cuadra: Todas las mujeres conocen a un hombre que las ha acosado, que las ha incomodado o que ha tenido comportamientos sexuales inapropiados. Pero, curiosamente, ningún hombre conoce a un abusador. Ninguno tiene un padre, hermano o amigo así. Entonces, ¿dónde están?

¿Quiénes son? ¿Por qué entre ustedes no aparecen?

Esto, además, evidencia una sociedad que falla una y otra vez.

¿Dónde están las charlas obligatorias, los talleres, los procesos terapéuticos con enfoque de género?, ¿quién les enseña a los hombres, desde niños, a reconocer la violencia

—incluso en el silencio cómplice—?

Los hombres también pueden denunciar, hacer pedagogía, aprender sobre límites, consentimiento y responsabilidad. Pero sigue siendo más fácil responsabilizar a las mujeres: decir que no se cuidaron, que no vieron las señales, que “se expusieron”.

Hoy también señalo a aquellos que sí alzan la voz —pero solo cuando se trata de escándalos o chismes de figuras públicas femeninas—. Allí sí opinan, juzgan y señalan. Pero frente a estas realidades, guardan silencio. ¿Dónde están los posts incendiarios, los comentarios “funables” y la mano dura? Esa doble moral también es parte del problema.

Y entonces vuelvo a preguntar: ¿qué habrías hecho si, por error, hubieras entrado a uno de estos sitios?, ¿si hubieras visto en el chat de un amigo uno de estos grupos?

La respuesta más probable es: nada. Mirar a otro lado. No involucrarte.

Los hombres deben dejar de ser estáticos ante estas situaciones.

Mientras no te sientes con tus amigos a hablar de esto y cuestionar lo que normalizan; mientras no exijas políticas reales que eduquen y responsabilicen;

mientras no incomodes al amigo de los chistes de violación y de “por eso las encuentran en una maleta”; mientras sigas mirando sin hacer nada, esperando que sean las mujeres quienes carguen con todo —o peor, atacando a quienes alzan la voz—no eres neutral. Estás del lado que lo permite.

https://twitter.com/daninewball/status/2012620400971133049

A las mujeres que leen esto: hoy más que nunca debemos sostenernos, creernos y ser red de apoyo. Estos hechos nos recuerdan que no importa si estas en discoteca o en casa, con falda o con bata, con un desconocido o con tu esposo: nunca podrás estar completamente segura. Y por eso, nunca fue, es, ni será tu culpa. Ninguno nunca más debe encontrar comodidad y complicidad en nuestras palabras o en nuestros silencios.

Y cierro con una pregunta que ya no admite evasivas:

si mañana ves a un amigo, a un hermano, a un primo o a un desconocido haciendo chistes de apología a la violación, diciendo obscenidades a mujeres por la calle, emborrachando o drogando a mujeres en discoteca para poder llevárselas, enviando o vendiendo fotos íntimas sin consentimiento, en grupos de WhatsApp o Telegram que evidencien delitos sexuales, ¿vas a mirar hacia otro lado…o vas a incomodar, aunque eso te cueste amigos, silencio y estabilidad?

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