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Alejandro Hernández, un isleño rechazado por paña y aceptado por Antioquia
El profesional isleño ingeniero electrónico que actualmente vive en Rionegro, Antioquia, afirma que salir de la isla y desarrollar un talento es clave para poder traer personas de la región para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Antes de llenarse de frustración por no haber sido aceptado por el Sena en San Andrés, al ingeniero electrónico Alejandro Hernández, actualmente residente en Rionegro, Antioquia; vio una excelente oportunidad para hacer un proyecto de vida basado en los conocimientos adquiridos en la universidad a través del desarrollo de un proyecto basado en la robótica.
De hecho, actualmente Alejandro ha consagrado su trabajo a ir forjando importantes proyectos de robótica que desde el departamento de Antioquia se han manejado de forma que puedan convertir en un epicentro de la alta tecnología a esa región del país.
Ante la pregunta del por qué prefirió irse a otra parte del país para poder sacar adelante su proyecto de vida, hoy Alejandro cuenta con nostalgia la experiencia de haber sido excluido por no tener apellidos raizales, las puertas que se abrieron en otras latitudes y la añoranza de poder aportar sus conocimientos para mejorar la situación en la isla de San Andrés.
«Yo luego de haber hecho mis estudios de bachillerado en el Instituto Técnico Industrial en San Andrés, estuve en Rionegro cumpliendo mi formación inicialmente como tecnólogo en electrónica en el SENA- Regional Antioquia».
«Al finalizar volví a San Andrés, fui a buscar trabajo en la institución mas querida por los colombianos y al presentar mi nombre para un cargo vacante me dijeron que no podía estar en la misma porque no era raizal, que no tenía apellidos raizales.
«Volví posteriormente a Rionegro pero ya como ingeniero y pude acceder a un cargo en la misma institución (SENA). Al tiempo vieron mi trabajo en San Andrés y me ofrecieron un cargo en la isla. Cuando les dije que había aspirado y les dije mis apellidos me dijeron que con razón no me podían contratar porque venía de otro lugar.
«Yo no tengo apellidos raizales, soy de San Andrés y me siento orgulloso de los apellidos que tengo de modo que ante la oferta de un mejor sueldo por volver a la isla tuve que decir gracias, pero no», afirma el profesional universitario.
Hoy día Alejandro es casado y tiene dos hijas, viene trabajando en el proceso de formación y además viene transmitiendo sus conocimiento a una de sus hijas la cual ha desarrollado una fijación por la robótica y la ultima tecnología.
Alejando Hernández es un profesional que si bien ha dejado la isla, también ha visto y recomienda que estos proyectos de vida en otras latitudes pueden llegar a dar buenos réditos a quienes toman esta decisión.
«Las grandes empresas toman tiempo forjarlas, es necesario paciencia y mucha disciplina. Por eso recomiendo que la espera y la preparación da sus buenos frutos si se aprovechan al máximo», concluyó el profesional.
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