Actualidad
Campanazo de alerta con el registro del Cañón de Morgan
Cables sulfatados y tomas oxidadas son el denominador común del sitio donde se realizan eventos culturales al aire libre de la isla de San Andrés y que requerirá de una inversión para su mantenimiento.
Más de un año después de la declaratoria de pandemia, la misma que obligó a un encerramiento y suspensión irrevocable de actividades culturales y al aire libre en la isla de San Andrés hoy se hace una revisión de cómo están nuestros escenarios y lugares comunes de congregación y vemos como el registro de energía de la tarima de la plazoleta del Cañón de Morgan, al norte de la isla, se encuentra en mal estado.
El hacer una inspección ocular del lugar a vuelo de pájaro vemos como muchas de las tomas y el cableado se encuentra sulfatado, la compuerta se encuentra deteriorada y abierta a que cualquier persona pueda hurtar lo que contiene el contador y la energización del sitio se encuentra totalmente comprometida.
Según lo manifiestan testigos, las baterías que deberían cargarse con energía solar se encuentran inservibles ya que se ensancharon en el primer intento, de modo que el litio de su interior se encuentra desgastado y aún no se tiene una evaluación de los paneles solares del lugar los cuales podrían estar en el mismo estado de deterioro.
Es lamentable la situación ya que fue una inversión muy alta la que se hizo durante el gobierno de Ronald Housni Jaller para lograr este proyecto de reforma urbana y aprovechamiento del espacio público que requiere de algo sencillo como lo es el mantenimiento constante para impedir que se pierda este valioso lugar de congregación de personas.
El último gran evento cultural realizado en el sitio fue el día nacional de los idiomas autóctonos con la fiesta del Creole Day, la cual congregó a muchos artistas locales y la expresión de muchos artistas orales y poetas, un evento que tuvo lugar con la presencia de turistas y residentes para luego declarar la cuarentena provocada por la pandemia del Covid-19 desde marzo del 2020.
La obra que se desarrolló desde el año 2017 fue una apuesta por la renovación urbana y la recuperación de espacios para la circulación de las personas, las cuales serían aprovechadas por gestores culturales y comerciantes para la circulación de personas.
Ahora que se anuncia una reapertura de la isla al más alto nivel y la reactivación de eventos culturales al aire libre luego de jornadas masivas de vacunación en San Andrés será necesario que por parte del Gobierno local se enfoquen los esfuerzos en la inversión para recuperar elementos necesarios para que esta tarima esté debidamente energizada.
Desde su inicio, en la vía peatonal de la avenida Providencia con el Cañón de Morgan se anunció la adecuación de una zona de eventos y en uno de los edificios aledaños, el centro comercial Leda, se habían solicitado los permisos para la instalación de una pantalla gigante de LED para proyectar cine público al tiempo que se tenía proyectada la exhibición de partidos de futbol al cual se había invertido una suma total de $12 mil millones de pesos en un área de 28 mil metros cuadrados.
Eventos como el Bill and Marie Calypso Festival, entre otros eventos culturales, se realizaron ahí con la expectativa de que para el futuro se puedan energizar sin la necesidad de tener que contratar un equipo o planta alterna para poder energizar el sitio. Un campanazo de alerta para que no se pierda una inversión que ha sido positiva para la recreación e integración de los isleños para la poscuarentena.
You must be logged in to post a comment Login