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Jaan Roose logra la hazaña de caminar entre Monserrate y Guadalupe

Tuvieron que pasar 128 años para que otro ser humano pudiera pasar en una cuerda floja desde Monserrate a Guadalupe, logro apenas coronado por el estonio Jaan Roose.

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Cuando Jaan Roose, atleta de Estonia, llegó al cerro de Monserrate, a más de 3100 metros de altura sobre el nivel del mar, y se paró en el campanario del templo con la vista clara en el horizonte de otro santuario, el de Guadalupe, se sabía que algo que parecía fantasía, iba a suceder. En el mundo hay leyendas y mitos, que muchas veces parecieran ser solamente un voz a voz, parte de la magia o, simplemente, una muestra de las tradiciones orales.

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Con su equipo de compatriotas, Oskar, Sergei y Veiko, se tardaron varias horas, con la ayuda de drones, en tender una cuerda de pesca para poder empezar a desplegar luego unas cuerdas más fuertes que les permitieran colgar el ‘slackline’ de una pulgada de ancho sobre la cual Jaan cruzaría caminando 1.5 k.m de distancia, la más larga que ha atravesado en una cuerda en toda su carrera.

El jueves 8 de junio, a las 9:06 a.m. hora local, mientas cientos de deportistas llegaban por el sendero de Monserrate, Jaan emprendió la caminata, balanceando los brazos con fuerza para mantener el equilibrio y poder concentrarse en cada paso.

1525 metros, para ser más exactos, tenía la línea. Incrédulos, los transeúntes, veían a lo lejos una pequeña silueta. Parecía imposible revivir el mito de aquella foto que recibe a los visitantes a la entrada del teleférico que los sube al templo, donde se veía, tenuemente, al deportista canadiense Harry Wagner, cruzando 900 metros en un punto desconocido de los dos cerros.

Tal y como lo hacen muchos que suben a estas cumbres en Bogotá, Jaan Roose saborea un delicioso waffer de bocadillo para recuperar las energías gastadas durante la travesía.

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Dos horas, doce minutos y nueve segundos le tomó a Jaan más que atravesar, unir, los cerros que se miran coquetamente a lo lejos. Con los pies descalzos y batallando en momentos contra ráfagas de viento, la lluvia, y la tensión de estar en medio del bosque con la vista de la ciudad de colofón ante la hazaña.

Agotado, pero con el rostro mostrando la satisfacción de saberse parte de la historia de una ciudad y un país, Jaan supo que el sólo hecho de llegar al otro lado convirtió este cruce en un hito. La leyenda cobró vida gracias a Jaan Roose, quien demostró que los mitos pueden trascender y escribirse en letras de hazaña y valentía.

Roose comenzó en el slackline a los 18 años, disciplina que le llamó la atención por la posibilidad de poder atravesar estructuras altas en todo el mundo. Es uno de los mejores en este deporte, ya que ha sido campeón del mundo en tres oportunidades y es el único que ha logrado realizar una doble voltereta hacia atrás, siendo este uno de los múltiples récords que ha batido durante su carrera.

En Bogotá, el estonio cruzó 1.525 metros, que hay entre el cerro de Monserrate y el de Guadalupe, que, además, se encuentran a 3.100 metros de altura. Roose se demoró dos horas y 12 minutos cumpliendo su objetivo de pasar de punta a punta la cuerda floja que fue anclada previamente.

“Ahora, incluso no vi ni el final de la cuerda, ha sido la línea más larga que he caminado y hasta el momento cruzar entre los dos cerros bogotanos ha sido mi récord personal”, afirmó Jaan tras completar su hazaña.

Tres personas hacen parte del grupo de trabajo de Roose, que llegó a Colombia con la intención de igualar lo hecho por el canadiense Harry Warner en 1895, que hasta el momento era el único que había atravesado los dos cerros bogotanos en una cuera floja. De esta hazaña solo hay registro de una fotografía y algunas historias que hay al respecto, por lo que el europeo ha establecido la marca que deberán superar futuros slackliners.

“Estoy aquí por una razón: escuche la historia de que 128 años atrás el equilibrista canadiense cruzó estos dos picos, pero se sabe muy poco de la historia y no sé donde fue exactamente porque la distancia es diferente a la de esos tiempos y quise traer a la vida esta misteriosa historia”.

Además de esta travesía, el atleta estonio también ha estado cruzando en la cuerda floja en el desierto de Arizona al tiempo que trabajó como doble de acción en varias películas de Hollywood.

Otras hazañas de Jaan Roose

El estonio de 30 años no solo ha sido tres veces campeón del mundo de slackline, sino que también ha realizado grandes hazañas que no han podido ser igualadas, entre ellas se encuentra pasar 28 metros entre dos rascacielos a 80 metros de altura en Róterdam, además de ser el único hombre que ha cruzado los ‘colmillos’ de Kazajistán, unas columnas de piedra caliza de hace millones de años.

Además de ser atleta profesional de Red Bull, Jaan Roose también se desempeña como doble de acción, participando en películas de Hollywood como Assassin’s Creed.

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