Nacional
La inesperada revocación de la visa de Petro y el choque diplomático con Estados Unidos
La medida se anunció apenas horas después de que el mandatario colombiano participara en la Asamblea General de Naciones Unidas y en una manifestación cercana, donde lanzó duras críticas a la política exterior de Washington y llamó a militares estadounidenses a “desobedecer órdenes” de su presidente.
El reloj marcaba el final de la semana en Nueva York cuando la noticia estalló: Estados Unidos revocaba la visa del presidente Gustavo Petro. La decisión, tomada por el Departamento de Estado, sacudió el ambiente diplomático y dejó en el aire preguntas sobre los límites de la inmunidad presidencial y la libertad de expresión en foros internacionales.
La medida se anunció apenas horas después de que el mandatario colombiano participara en la Asamblea General de Naciones Unidas y en una manifestación cercana, donde lanzó duras críticas a la política exterior de Washington y llamó a militares estadounidenses a “desobedecer órdenes” de su presidente. Para la Casa Blanca, esas palabras fueron “temerarias e incendiarias”. Para Bogotá, un ataque directo contra el derecho de un jefe de Estado a expresar su posición en un escenario multilateral.
La reacción en Colombia no se hizo esperar. La Cancillería rechazó la revocación y propuso incluso debatir el traslado de la sede de la ONU a un país neutral, para evitar que el anfitrión condicione el acceso de líderes mundiales. Petro, por su parte, respondió con ironía: dijo que no necesitaba esa visa porque contaba con ciudadanía europea y que viajaría a Estados Unidos bajo otros mecanismos, aunque su tono dejó claro que la tensión apenas comienza.
Entre tanto, varios funcionarios y congresistas colombianos anunciaron la devolución simbólica de sus visas estadounidenses en solidaridad con el presidente. El gesto, cargado de simbolismo, refleja el malestar que esta decisión ha generado en los pasillos del poder en Bogotá.
El caso abre un escenario inédito: un presidente en ejercicio de un país aliado, con la visa cancelada por Estados Unidos. ¿Es una represalia política? ¿Un mensaje de advertencia? ¿O un simple ejercicio de la discrecionalidad que tiene Washington sobre la entrada de extranjeros a su territorio?
Las respuestas aún están por llegar. Lo que sí parece claro es que el episodio ha tensado los lazos entre Bogotá y Washington, justo en un momento en que ambos países buscaban redefinir su relación en temas como la lucha antidrogas, la transición energética y la cooperación militar.
La pregunta que queda flotando es si este choque diplomático será pasajero o marcará un antes y un después en la relación histórica entre Colombia y Estados Unidos.