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Liberan al niño Lyan David Hortúa, secuestrado en Jamundí hace 18 días

Durante 18 días, el niño estuvo en poder de sus secuestradores en zonas rurales del Cauca. Se desconoce con exactitud su estado en ese tiempo, pero versiones preliminares indican que fue movido entre campamentos, expuesto a condiciones duras y aislado de todo.

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Eran cerca de las 7:00 de la noche en el corregimiento de Potrerito, zona rural de Jamundí. En una casa modesta, la familia Hortúa Bonilla compartía una noche tranquila cuando irrumpieron en su hogar hombres armados, encapuchados y con acento del suroccidente del país. Iban en busca de un adulto: el padrastro de Lyan José, un niño de 11 años, estudiante, risueño, amado por su comunidad y su familia.

Al no encontrar al hombre, los atacantes tomaron una decisión atroz: secuestraron al niño. Se lo llevaron junto a una empleada doméstica. Más adelante, ella fue liberada, pero Lyan permaneció en manos de sus captores, presuntamente integrantes del frente Jaime Martínez, una facción de las disidencias de las FARC que opera en el norte del Cauca y sur del Valle.

La noticia del secuestro se regó como pólvora. La familia, en estado de angustia, denunció públicamente los hechos. La madre, Angie Bonilla, comenzó una intensa campaña mediática y humanitaria para recuperar a su hijo. Con apoyo de organismos como la Defensoría del Pueblo y la iglesia, solicitó a los captores una liberación inmediata.

La sociedad civil reaccionó. En Jamundí y Cali se realizaron plantones, caminatas por la paz y por la vida. La imagen de Lyan, con su sonrisa inocente, apareció en carteles, medios de comunicación y redes sociales, acompañada de la súplica: “¡Devuélvanlo ya!”.

Durante 18 días, el niño estuvo en poder de sus secuestradores en zonas rurales del Cauca. Se desconoce con exactitud su estado en ese tiempo, pero versiones preliminares indican que fue movido entre campamentos, expuesto a condiciones duras y aislado de todo.

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El 21 de mayo de 2025, en un acto de entrega humanitaria facilitado por la Defensoría del Pueblo, Lyan fue dejado en libertad en zona rural de Timba, Cauca. Inmediatamente fue trasladado a Cali, donde recibió atención médica y psicológica, y se reencontró con su madre.

“Esto ha sido un milagro de Dios, una pesadilla de la que por fin despertamos”, dijo Angie Bonilla entre lágrimas en una rueda de prensa. Lyan, en brazos de su madre, no hablaba mucho, pero su mirada revelaba el alivio y la confusión que aún lo rodeaban.

https://twitter.com/RTVCnoticias/status/1925165479917691149

La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, declaró: “Esto no puede volver a pasar. Nuestros niños son sagrados. Esto es un crimen de guerra y no puede ser ignorado”.

Organismos defensores de derechos humanos pidieron al Gobierno reforzar la seguridad en Jamundí y acelerar la implementación del acuerdo de paz, así como tomar acciones frente a los grupos armados ilegales que aún operan en la región.

La historia de Lyan Hortúa refleja el drama que viven muchas familias colombianas atrapadas en medio de la violencia. Su caso terminó con una luz de esperanza, pero también dejó heridas emocionales profundas. Recordar y contar este relato es también exigir justicia y paz para los más vulnerables.

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