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Los festivales de navegación son un verdadero motor de reactivación económica
Así lo confirman los conferencistas de la isla de Antigua Rana Lewis y Reg Murphy, ambos participantes del reciente webinar organizado por la fundación Prosealand y el festival de navegación insular que se realiza en Providencia.
Para Ana Isabel Márquez, organizadora del más reciente Festival de Navegación del Caribe Insular que se realiza en la isla de Providencia, el mar es un componente fundamental de la historia, la memoria y la vida cotidiana del pueblo Raizal del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, en la medida en que gran parte de los modos de vida tradicionales, así como muchas otras prácticas y conocimientos, están relacionados con este espacio.
Aun a pesar de los grandes cambios sufridos por la sociedad isleña en las últimas décadas, el mar sigue siendo transversal a las vidas isleñas, incluso si en la actualidad muchas personas ya no tienen una relación directa con este, y las actividades tradicionales se han venido debilitando.
En noviembre 15 y 16 de 2020, el Huracán Iota de categoría 5 devastó a Providencia y Santa Catalina, hogar del pueblo Raizal. Desde entonces, las islas han enfrentado una delicada situación humanitaria, así como un caótico proceso de reconstrucción.
No obstante, los isleños han ido resolviendo muchas de sus necesidades y problemas, y adaptándose a la nueva situación, a partir de lo que puede entenderse como resiliencia cultural: la capacidad de un sistema cultural para enfrentar y superar perturbaciones extremas.
Después de todo, para Márquez, el huracán se llevó cosas materiales, incluyendo gran parte del patrimonio cultural material, pero no pudo llevarse el conocimiento y las prácticas propias de los habitantes de las islas, que han sido fundamentales para la vida en ellas.
Un reciente webinar organizado por la fundación Prosealand, se hizo una revelación importante del bastión de crecimiento y reactivación económica que resulta ser un evento de esta envergadura en otras regiones del Gran Caribe.
De hecho, un evento de este nivel en islas representativas como Antigua y Barbuda, un evento como el Sailing Week en dicha localidad congrega a miles de personas alrededor del mundo.
De hecho, el Sailing Week de Antigua es uno de los más cotizados del planeta, donde se reúnen navegantes de los cinco continentes a participar en una regata que puede durar hasta una semana en su realización y que congrega entre los 1.500 y 2.000 navegantes.
“En una semana de evento podemos reunir a más de 1.000 navegantes, de los cuales muchos de ellos proceden de países de Europa y Asia, al tiempo que podemos lograr ingresos por evento que oscilan entre los $6 y los $7 millones de dólares, los cuales son de vital importancia para nuestra economía.
“Para nosotros un Sailing Week no es un evento de conferencias o de actividades culturales, va mucho más allá ya que nuestra cultura es totalmente dedicada a la navegación por tiempos ancestrales, nuestras mujeres, jóvenes y niños se preparan como verdaderos deportistas de elite para representarnos con altura en este tipo de certámenes. A eso deben apuntar ustedes acá en San Andrés para que este evento crezca como es debido”, afirmo Rana Wells, una de las organizadoras y participante de la regata que se realiza cada año en ese país.
Y es que el evento como tal es parte de la celebración de una herencia histórica de los caribeños como hombres de mar, como navegantes de raza cuya única forma de transporte y movilización en el tiempo era el barco mercante y la habilidad para navegar con el viento.
Históricamente, el navegante caribeño para poder movilizarse debía hacerlo por vía marítima, por eso debía conocer de manera obligatoria como navegar los mares desarrollando habilidades y destrezas para poder cumplir su objetivo.
“El caribeño por naturaleza siempre ha sabido navegar, hace doscientos años el que sabía navegar tenía el poder, por eso en esa época países como Inglaterra y España manejaron el poderío mundial debido a que eran magníficos navegantes, nuestros ancestros en Antigua aprendieron de ellos porque además era un deber de los pueblos esclavos que eran súbditos del pueblo inglés.
“Es por eso que los caribeños de las islas nos sentimos orgullosos al mostrar que somos grandes navegantes y hombres de mar, porque es parte de nuestra esencia y la cual debemos transmitir de generación en generación”, afirmo Reg Murphy, antropólogo de ese país.
Ante esta sumatoria de factores, es necesario también ir mirando este tipo de certámenes como idóneos para buscar una reactivación económica, fortalecer nuestro potencial y ponerlo al servicio de la economía insular.
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