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Museos de arte moderno rechazan retiro de piezas del Museo Nacional por orden del Gobierno
En una declaración conjunta dirigida a la ciudadanía y a la ministra de Cultura, las instituciones advirtieron que retirar piezas de la mirada pública empobrece la comprensión de la historia del país y limita la posibilidad de reconocer las experiencias, luchas y vidas que hacen parte de la memoria colectiva.
Seis museos de arte moderno de Colombia rechazaron el retiro de obras y objetos del Museo Nacional por razones ideológicas y pidieron al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes garantizar la autonomía de estas instituciones para construir y revisar sus relatos históricos.
En una declaración conjunta dirigida a la ciudadanía y a la ministra de Cultura, las instituciones advirtieron que retirar piezas de la mirada pública empobrece la comprensión de la historia del país y limita la posibilidad de reconocer las experiencias, luchas y vidas que hacen parte de la memoria colectiva.
El pronunciamiento fue firmado por el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), el Museo de Arte Moderno de Barranquilla (MAMB), el Museo de Arte Moderno de Cartagena, el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), el Museo Rayo, de Roldanillo, y el Museo de Arte Moderno del Tolima.
La declaración se suma a la controversia generada por el retiro de al menos 30 piezas, entre carteles, fotografías y objetos, de tres salas del segundo piso del Museo Nacional de Colombia.
Las piezas estaban relacionadas con movimientos LGBTI y feministas, víctimas de la violencia política contra la Unión Patriótica y el Acuerdo de Paz de 2016.
El retiro se produjo el jueves 15 de octubre, el mismo día en que el presidente Abelardo de la Espriella visitó el Ministerio de Cultura y anunció una campaña contra lo que calificó como “wokismo”. Durante esa visita, el mandatario pidió retirar de espacios públicos representaciones que, a su juicio, exaltaran el terrorismo, y mencionó al excomandante del M-19 Carlos Pizarro.
Museos defienden la autonomía curatorial y la pluralidad de la memoria
En el documento, los museos sostuvieron que la función de estas instituciones no consiste en ofrecer una versión única del pasado, sino en permitir que distintas experiencias y perspectivas entren en diálogo, incluso cuando generan incomodidad o desacuerdos.
“Ningún gobierno debería decidir qué podemos ver de nuestra historia según sus afinidades políticas, ni imponer una versión que suprima las demás”, señalaron las instituciones firmantes.
Los museos reconocieron que los relatos históricos y curatoriales son incompletos y deben revisarse. Sin embargo, defendieron que esos cambios deben sustentarse en investigaciones, argumentos profesionales y diálogo público, con participación de los equipos curatoriales y de las comunidades representadas en las piezas.
Por esa razón, solicitaron a la ministra de Cultura garantizar la autonomía de los museos y promover una revisión pública y sustentada de las decisiones adoptadas en el Museo Nacional, con participación de quienes estuvieron involucrados en la construcción de las exposiciones y de las personas cuyas experiencias están representadas en los objetos retirados.
La declaración también advirtió sobre los efectos de imponer una interpretación única de la historia. Para las instituciones, silenciar obras, experiencias o comunidades constituye una forma de violencia, mientras que permitir que las diferencias se expresen y se relacionen contribuye a la paz, la reconciliación y la construcción de futuro.