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Preparando la quijada de caballo, instrumento insignia de San Andrés

Las quijadas de caballo, los cuales hacen parte de la marcación de las canciones de la música típica del Departamento, son herramienta importante de la artesanía musical de nuestro archipiélago.

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No había necesidad de matar a ningún caballo, durante meses los niños pertenecientes a la Fundación Ebony estuvieron pendientes a que desde las fincas locales los llamaran para que pudieran extraer de la osamenta de los caballos muertos las quijadas de caballo que quedaron luego de que los animales fallecieran por diferentes circunstancias.

Luego del proceso de extracción, las piezas fueron limpiadas a orillas del mar Caribe con agua salada para luego ser puestas al sol y posteriormente enterradas en tierra roja, procedimiento que permitiría mas tarde remover nuevamente con agua salada y con cepillos para que las queden completamente brillantes y relucientes para las presentaciones de grupos musicales isleños a nivel nacional e internacional.

Las quijadas de caballo, los cuales hacen parte de la marcación de las canciones de la música típica del Departamento, son herramienta importante de la artesanía musical de nuestro archipiélago y aunque este instrumento en general es parte de la tradición de la América precolombina su elaboración y preparación en la región insular de San Andrés tiene sus particularidades y, como dato positivo, son los niños y jóvenes que participan de su elaboración.

«Pues para mantener limpia la quijada lo hacemos más que todo con arena, tratamos de restregar bien, quitamos todos los restos de tierra que hay, ya que estuvieron ya creo que cuatro meses, fueron cuatro meses enterrados, y ya hoy los sacamos. Los dejamos afuera un rato del agua y lo estamos limpiando bien toda la tierra con arena y con los cepillos.

«Muchas veces depende de cuanto lo dejamos secando, se deja en remojo de tiempo en el agua de mar y esto no es tan difícil, por eso puede llevar su bueno 10 minutos quizás limpiando la bien y restregándolo bastante bien que no quede con arena.

«Con la profesora Leo (Murillo) y con todas las personas con la que ha trabajado estos años, tienen sus personas que le ayudan, nos llevan a las granjas que tienen sus caballos, que saben dónde están, que están de los entierran y nos regalan las quijadas de caballo», dice Nicole Francis, estudiante de noveno grado e integrante de la fundación Ebony.

De hecho, la profesora Leonor Murillo, quien dirige la fundación Ebony y gestora cultural de muchos años de trayectoria en la isla, comenta que para poder conseguir estas herramientas no proceden de ninguna manera a maltratar animales.

«Estamos en el proceso de la maduración de la quijada de caballo para ser utilizada como instrumento musical. Primero hay que conseguirlas. Luego enterrarlas aproximadamente cuatro meses, luego las sacamos, venimos y le quitamos la tierra que les queda aquí en el mar, aprovechando la arena y para que de una vez vaya acogiendo el sonido de la isla, el sentir del mar de una vez cuando la tenemos ahí ya sabemos preparada para hacer parte de la cultura. 

Cuando ya esté listo para utilizarse ya debe contar con la resonancia típica o propia de este tipo de instrumento. Toca esperar porque aquí no hemos terminado todavía, a esto le falta por lo menos dos meses llevando sol y agua.

«Mas o menos cuatro meses cuatro meses limpiándola y muy pronto lo podrán ver en los escenarios del mundo, imagínate que el caballo después de que muere se entierra la quijada después a los seis meses vuelve a vivir haciendo música haciendo música», dijo.

La quijada, también conocida como «quijada de burro» o «sonajas de la quijada», ha dejado una huella perdurable en la percusión folclórica a nivel mundial. Este instrumento de origen precolombino, que data de la época de la conquista de América, ha encontrado su lugar en numerosas tradiciones musicales alrededor del mundo. Desde América Latina hasta Europa, la quijada ha sido utilizada para agregar un sonido distintivo y un ritmo cautivador a la música folclórica.

La influencia de la quijada en la música folclórica se extiende más allá de las fronteras geográficas, y su sonido distintivo ha contribuido a la diversidad y riqueza del panorama musical global. Su papel como instrumento de percusión se ha mantenido a lo largo de los siglos, lo que demuestra su impacto perdurable en la música tradicional de diversas culturas.

A partir del 2025 se estará honrando en un día especial a la quijada de caballo, fruto de una reunión celebrada entre interpretes de este instrumento y que ahora se congregarán para celebrar el día especial del Jaw Bone preparado para el 15 de abril, fecha escogida para poder resaltar este instrumento.

Las quijadas que se prepararon durante este documental seguro estarán listas para poder presentarse con los artistas locales especialistas en hacer resonar este instrumento y que cumplirán el proceso de elaboración que le dará una segunda vida a los caballos que fallecieron y que entregaron su osamenta para animar el instrumento artesanal mas importante del archipiélago.

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