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Vicky Dávila renuncia a Semana y anuncia su candidatura presidencial para el 2026

Hoy miércoles 14 de noviembre decidió lanzarse al agua oficialmente y renunciará a la dirección de la Revista Semana que ha dirigido por más de cuatro años.

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Durante varios años, los congresistas de distintos partidos salían de la plenaria para prender el televisor y ver la sección “La cosa política” en Noticias RCN en el horario prime time. Los secretos o datos que contaba podían tumbar funcionarios o poner en aprietos a protagonistas de la escena política. Quien conducía esa sección y además presentaba el noticiero, era Victoria Eugenia Dávila Hoyos, conocida como Vicky Dávila, que nació en Buga (Valle del Cauca) en 1973.

En la mayoría de perfiles es necesario resolver la incógnita de quién es el personaje en los primeros párrafos, pero en el caso de Dávila —lo que será una fortaleza electoral— no es necesario. Casi que la mayoría de Colombia reconoce su rostro y voz, tras una larga trayectoria en los medios de comunicación, que ha estado llena de polémicas, triunfos, derrotas, críticas, fans y detractores.

Hoy miércoles 14 de noviembre decidió lanzarse al agua oficialmente y renunciará a la dirección de la Revista Semana que ha dirigido por más de cuatro años. Será candidata por firmas y su anuncio puso a temblar a todo el espectro ideológico y sus decenas de precandidatos, pues en tiempos de outsiders, Dávila es una carta que jugará fuerte en las elecciones de 2006.

Vicky Dávila nació en un hogar de clase media, con problemas económicos y de violencia intrafamiliar por parte de su padre, de quien heredó su rostro, como se ve en fotos en las que lucen idénticos. Hoy es madre de dos hijos y esposa del médico José Amiro Gnecco. Su primer hijo es fruto de su primer matrimonio con el periodista Juan Carlos Ruiz —hermano de Yolanda Ruiz—quien falleció en 2001.

El periodismo se atravesó en su carrera artística, pues siempre quiso ser cantante. Y lo fue. Grabó, incluso, un disco junto a Helenita Vargas, con un recordado video de la canción “Señor”, que empieza con la frase “Pocos lo conocen como lo conozco yo” en la que ambas salen con trompetas y violines de fondo y un ambiente bohemio.

La carrera de Vicky Dávila, sin embargo, muchos la conocen y quizá su éxito radique en la autenticidad, pero se ha enfrentado a episodios que cuestionan su ética y rigor periodístico y se le ha acusado de traspasar la frontera del ejercicio de su oficio con el activismo político.

No es un delfín del periodismo y escaló poco a poco siendo una joven corresponsal de medios regionales, luego de Noticias RCN hasta que llegó a una de las cúspides de su carrera con la dirección del programa de la mañana de La FM y ahí su vida dio un giro definitivo.

Las almendras “amargas” de Palacio

Estando en ese programa, Dávila reveló un escándalo conocido como “La comunidad del anillo”. Su equipo divulgó un video íntimo de terceros aparentemente relacionado con un caso de corrupción en la Policía, en el que salía el entonces viceministro del Interior Carlos Ferro.

El material publicado ocasionó un debate periodístico y sobre todo jurídico que se estudió en las universidades, pues tenía como eje la libertad de prensa en relación a los derechos que protegen la labor periodística en Colombia.

En la retina de la gente está el video como lo más escandaloso, pero no fue lo más grave de ese episodio. La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) reveló que de esa investigación tanto Vicky Dávila como otros periodistas recibieron amenazas de muerte y fueron objeto de interceptaciones ilegales. Su equipo reveló otros elementos que cuestionaron el papel del entonces director de la Policía, el general Rodolfo Palomino.

De las cenizas hasta La W y Semana

Durante los meses que estuvo desempleada, Vicky Dávila era el “patito feo” del periodismo. Varios colegas de importante trayectoria e impacto mediático criticaron la forma en la que reveló el escándalo de “La comunidad del anillo” y aprovecharon para cuestionar hasta la forma en la que construyó su trayectoria, con su estilo único, que sigue despertando amores y odios.

Dávila abrió un canal de YouTube desde donde criticaba sin clemencia al entonces presidente Juan Manuel Santos y su Gobierno. Pero también empezó a forjar una marca personal en redes sociales más allá de los medios de comunicación. Si antes las audiencias la conocían por haber estado en Noticias RCN y la FM, durante esos meses Dávila demostró que podía hacer su propio canal desde donde opinaba, analizaba, entrevistaba y hasta cantaba.

Esa faceta de Dávila reveló también que era una outsider del periodismo —lo es ahora de la política—, que criticaba a los grupos económicos sin pelos en la lengua y que defendía sus convicciones e ideología por encima del ejercicio profesional.

Estuvo más de ocho meses en ese dinámica hasta que Julio Sánchez Cristo le ofreció dirigir un programa a las 12 del día en la W Radio del Grupo Prisa. Rápidamente, Dávila resucitó su carrera periodísticas de las cenizas, pero también ese espacio radial, pues las 12 del día era una hora casi que “muerta” en audiencia para la radio colombiana, que es más madrugadora o vespertina.

En ese formato y acompañada de sus periodistas más cercanos como Jairo Lozano, Dávila ponía la agenda del día con invitados que entrevistaba una hora. Luego, Sánchez Cristo incorporó dos leyendas de la radio para que la acompañaran las otras dos horas de programa: Hernán Peláez Restrepo y el corresponsal español Rafael Manzano.

“Es de temperamento, es radialmente agresiva, muy rápida, muy inteligente, pero tiene un estilo fuerte”, dijo Peláez en una entrevista con Alejandro Marín en 2019.

El revolcón en Semana y en el periodismo

El éxito de Dávila en La W la catapultó para llegar hasta la emblemática Revista Semana en un momento de transición empresarial. Quien fuera su accionista mayoritario por más de 40 años, Felipe López Caballero, le vendió poco a poco sus acciones a Gabriel Gilinski, miembro de la poderosa familia Gilinski, empresarios vallunos que tienen intereses en el sector bancario, de alimentos y más recientemente en los medios de comunicación.

De izquierda a derecha: Sandra Suárez (gerente de Semana), Alejandro Santos (director de Semana), María López (accionista e hija de Felipe López), Vicky Dávila (directora de Semana TV), Salud Hernández (periodista y analista española) y Ariel Ávila (entonces analista y hoy senador). Foto de marzo de 2020, pocos días antes de la pandemia.

De izquierda a derecha: Sandra Suárez (gerente de Semana), Alejandro Santos (director de Semana), María López (accionista e hija de Felipe López), Vicky Dávila (directora de Semana TV), Salud Hernández (periodista y analista española) y Ariel Ávila (entonces analista y hoy senador). Foto de marzo de 2020, pocos días antes de la pandemia.

Primero, Vicky Dávila llegó a comandar “Semana TV”, una apuesta de televisión digital que ofreció una parrilla de contenidos de opinión con periodistas de distintas orillas, aunque mayoritariamente de derecha.

En su momento, había dos Semana. La que comandaba Vicky con “Semana TV” y el área digital y la que dirigía Alejandro Santos Rubino con la revista impresa, acompañado de periodistas legendarios como Ricardo Calderón, Mauricio Sáenz y el fallecido Rodrigo Pardo, entre muchos otros.

Eran dos modelos de periodismo bajo el mismo paraguas, lo que generó varios episodios de peleas internas, en los que terminó ganando Dávila quien tenía a Gilinski de su lado. Después de ires y venires, desapareció la Semana de Felipe López y se instaló la Semana del nuevo dueño con Vicky Dávila a la cabeza. Salieron no solo el equipo que acompañaba a Santos Rubino (sobrino de Juan Manuel Santos) sino todos sus columnistas y caricaturistas como María Jimena Duzán, Daniel Coronell, Daniel Samper Ospina, Antonio Caballero y Vladdo.

Vicky asumió la dirección total de la Revista Semana marcó un quiebre no solo en esa revista sino en el periodismo colombiano. Dávila rearmó a los equipos de la revista impresa y al equipo digital y con una fórmula cuestionable para algunos empezó a multiplicar exponencialmente el tráfico de las notas diarias alcanzando hasta 300 URL publicadas, lo que disparó las cifras de ese medio en digital llegando a superar al “rey” que era El Tiempo en las mediciones que hace Comscore.

A nivel periodístico, la fórmula de aumento de volumen estaba acompañada de estrategias donde los adjetivos y superlativos acompañaban todas las noticias y esto movilizaba sentimientos en la gente como indignación, miedo o felicidad, lo que graduó a Dávila como una figura única en el ecosistema de medios.

Al mismo tiempo, el Grupo Gilinski no declaraba sus conflictos de interés en las notas periodísticas que tenían que ver con sus negocios o apuestas empresariales y se publicaban con bastante despliegue y difusión en ese medio.

La gran opositora del Gobierno Petro y sus revelaciones

Con la llegada de Gustavo Petro al poder, Vicky Dávila se convirtió en su opositora número uno, pero también en el medio de comunicación que más revelaciones ha hecho en contra de su Gobierno.

Desde antes, incluso, con la revelación de los “Petrovideos” en campaña, luego con el episodio de chuzadas de contra la niñera Marelbys Meza o la dura declaración de Nicolás Petro Burgos, hijo mayor del jefe de Estado, envuelto en un caso de presunto enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias: “No me voy a inmolar por mi papá”.

Pero también Dávila y su equipo hicieron revelaciones de corrupción en varias entidades del Ejecutivo, sobre miembros del Pacto Histórico y en menor medida expusieron a otros sectores políticos, como la portada contra Óscar Iván Zuluaga, excandidato presidencial uribista.

De hecho, Semana se convirtió en el refugio periodístico de varios políticos del Centro Democrático y del establecimiento. Aunque Dávila, indomable, siempre impuso su agenda y estilo.

Estas revelaciones le cayeron mal al Gobierno y a Gustavo Petro que calificó a Dávila de ser una periodista de “extrema derecha” que difunde noticias falsas e intentó en varias ocasiones acercarse a los Gilinski —que en el pasado financiaron sus campañas— para atajar el trabajo de Semana, pero no funcionó.

Recientemente, Dávila también ha mantenido una controversia pública con la fiscal general Luz Adriana Camargo. La Fiscalía había abierto una cuestionable investigación por una denuncia que llegó de un activista petrista sindicando a Dávila de varios supuestos delitos por haber accedido a información supuestamente proveniente de Pegasus.

Pero, tras la confirmación por parte de Estados Unidos de que la compra del software se hizo bajo un acuerdo de cooperación en inteligencia y que fue el Gobierno de la Unión Americana quien financió la adquisición, la Fiscalía decidió cerrar la investigación y archivarla, a pesar de que la había priorizado en los últimos días.

Petro ataca a Dávila cada vez que puede. Hace unos meses dijo que la iba a tratar como candidata presidencial y no como periodista.

También dijo en abril de este año: “Jajaja, pago por ver la contienda de derechas entre Vicky, Cabal y Claudia López”. Parece que se va a hacer realidad.

“Parece candidata, habla como candidata, probablemente sea candidata”

Desde inicios de este año cogió aún más fuerza la idea de que Vicky Dávila entraría en política electoral, pero ella mantuvo la expectativa hasta hoy, 14 de noviembre.

Los rumores de una posible candidatura lo alimentaron varias encuestas que la muestran en una posición favorable electoralmente. Algunos medios como La Silla Vacía decidieron desde hace semanas que cubrirían a Dávila como precandidata presidencial pues incrementaba su asistencia a foros en los que hacía discursos sobre la democracia y el futuro del país, lo que la perfilaba como tal.

Pero incluso desde antes, en la propia revista, la periodista utilizó esa plataforma para lanzar propuestas como si fuera una candidata, como una portada titulada “El 10-10-10”, que se traduce a dejar en 10% el IVA, 10 % de impuesto de renta a las empresas y 10 % impuesto a las personas. Esa propuesta cayó mal en el periodismo, pues varios colegas catalogaron como “descarada” la forma con la que Dávila estaría haciendo campaña desde un medio de comunicación. Según un par de entrevistas, al dueño del medio, Gabriel Gilinski, no parecía ni parece molestarte que la directora de la revista estuviera haciendo campaña política desde la revista, como tantos señalaban.

La periodista se defendía calificando como “hipócritas” a quienes la criticaban desde el periodismo, pues otros personajes han cruzado la frontera con la política, como el expresidente Juan Manuel Santos, quien fue subdirector de El Tiempo o el expresidente Andrés Pastrana que dirigió el noticiero TV Hoy. U otras figuras periodísticas como María Isabel Rueda (amiga de Vicky) quien fue congresista o María Jimena Duzán, Rodrigo Pardo o Fidel Cano que han tenido cargos públicos en la diplomacia.

Al mismo tiempo, Semana cubría a su propia directora quien ganó varios premios de periodismo, lanzaba otra propuesta, le contestaba a algún petrista o visitaba en Estados Unidos, incluso, al republicano Marco Rubio —hoy secretario de Estado nombrado por Donald Trump—.

Entre los pasillos del poder y las salas de redacción se recordaba la expresión humorística del “Test del pato” que dice: “Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato”. En este caso sería: “si parece una candidata presidencial, habla como candidata, entonces probablemente sea una candidata presidencial”.

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