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Víctor y Luis, trabajadores isleños que luchan con el sargassum
Estas algas que por lo general provienen del Mar de los Sargazos, región del océano Atlántico septentrional.
Ante la densa presencia de sargassum en las playas de la isla de San Andrés, muchos son los que en lugar de disfrutar de ellas prefieren pensarlo varias veces antes de introducirse a las aguas llenas de algas que, adicional a dar un mal aspecto a la playa, emiten un olor desagradable que se logra percibir como una enorme letrina a la redonda.
Mas, sin embargo, muy lejos de ser un agente contaminante, son parte del ecosistema marino y, dicho sea de paso, se constituyen en un abono importante para los cultivos y para la generación de arena en los próximos meses en las playas.
De hecho, para Víctor Pérez y Luis Castro, dos obreros contratados por la cadena de hoteles Decamerón para despejar la playa al sur de la isla, este trabajo que realiza año tras año y se detecta como al paso de un calendario el sargazo se convierte en arena luego de ser enterrados en el mar.
“Es duro porque uno se la pasa todo el día abriendo la zanja y metiendo el sargazo en el hueco y al rato aparece más en la playa. Es como si no hubiéramos recogido nada”, afirma Víctor.
Para Luis el trabajo se repite una y otra vez cada año, pero no desfallece porque al fin y al cabo es un trabajo que le permite llevar sustento a su casa y dice que se requieren de más manos para poder lograr el objetivo.
“Nosotros abrimos la zanja y metemos el sargazo ahí, al año ya eso se convierte en arena, es como si no hubiéramos enterrado nada ahí. Por eso es bueno hacer el procedimiento como lo hacemos, eso no es basura como creen muchos”, afirma.
Recordemos que estas especies de algas son pardas, pertenecientes al género Sargassum. Algas que por lo general provienen del Mar de los Sargazos, región del océano Atlántico septentrional (entre las Antillas y África).
Igualmente, este tipo de fenómenos es considerado como positivo, ya que forman alfombras de algas que apoyan el descanso de especies juveniles como tortugas, moluscos y aves.
El esfuerzo por lograr enterrar la gran cantidad de sargassum que encuentran estas personas es apenas comparable al nivel de asombro que tienen estos obreros que al cabo de un año verán como todo el material vegetal enterrado en la arena pronto harán parte de la cantidad de playa que se acumula en la zona costera de la isla.
Eso si el nivel de eroción costera no desaparece la arena junto al sargassum, un elemento más allá de perjudicial, resulta beneficioso para el sostenimiento del ecosistema marino de la isla de San Andrés que requiere más sostenimiento y conservación que extracción por parte de quienes no entienden y pretenden reemplazar los componentes naturales de la isla por elementos nocivos, entre otros, grandes cantidades de cemento, hormigón y acero.
Profesionales de la corporación ambiental informaron que la secretaría de servicios públicos y medio ambiente es la encargada de realizar los trabajos tendientes a minimizar la acumulación de estas algas, así como los malos olores que estas producen.