Ya se configura el nuevo Congreso de Colombia y los candidatos presidenciales - Radio Seaflower
Síguenos en

Nacional

Ya se configura el nuevo Congreso de Colombia y los candidatos presidenciales

Por un lado, Pacto Histórico, el partido del actual gobierno, se consolidó como la fuerza más votada del país en las elecciones legislativas. No solo repitió esta posición con respecto a las legislativas de 2022, sino que aumentó de 20 a 25 escaños sus curules en el Congreso.

Publicado

on

Las consultas interpartidistas y las elecciones al Congreso de este domingo en Colombia dejaron allanado el camino hacia las presidenciales del próximo 31 de mayo.

Y lo hicieron con sorpresas, encumbrando candidaturas hasta entonces inciertas, corrigiendo a la baja las aspiraciones de figuras mediáticas y reforzando el poder de la izquierda como fuerza principal del país.

La carrera presidencial para reemplazar a Gustavo Petro en la Casa de Nariño arranca ahora su recta final.

Se vislumbra larga, polarizada, intensa. Y es probable que se defina en una segunda vuelta el 21 de junio.

Mientras los candidatos afilan sus propuestas y campañas, estos fueron algunos de los ganadores y perdedores de la jornada electoral del domingo.

La ganadora y la sorpresa

La uribista Paloma Valencia sale como la política más reforzada.

Más de 3 millones de colombianos votaron por su candidatura en la Gran Consulta por Colombia, que aglutinó a figuras de derecha y centro y registró una participación de más de 6 millones de votantes.

Las consultas interpartidistas funcionan similar a las elecciones primarias en otros países.

Sirven para elegir el candidato presidencial de uno o varios partidos y también son un termómetro de ánimos electorales.

Esos 3 millones de votantes son un colchón importante para que Valencia pueda mirar de frente en primera vuelta a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, quienes acuden directos a la cita y respaldados como favoritos en las encuestas.

Cepeda es el candidato del Pacto Histórico, el partido izquierdista de Petro, y De la Espriella es un abogado que irrumpió con protagonismo en la política colombiana con un discurso de mano dura que algunos politólogos enmarcan en la ultraderecha.

Ahora la fuerza de Valencia hace dudar a expertos sobre si será ella o De la Espriella la gran carta conservadora.

«Tiene buenas opciones de quitarle el cupo en la derecha a De la Espriella de cara a una segunda vuelta», le dice a BBC Mundo Carlos Cortés, abogado de la Universidad de los Andes y con un máster en comunicación y gobernanza de medios de la London School of Economics.

Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario, coincide: «Valencia ganó una consulta exitosa y ahora toca ver si logra desplazar a De la Espriella».

El economista Juan Daniel Oviedo, exdirector director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE), fue la gran sorpresa de la noche.

Sucumbió en la Gran Consulta ante Valencia, pero quedó en segundo puesto con más de 1,2 millones de votos.

Oviedo se enfrentaba a nombres mediáticos de la política como el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, la periodista Vicky Dávila y Juan Manuel Galán, hijo del famoso candidato presidencial Luis Carlos Galán, asesinado en 1989 en un magnicidio atribuido al Cartel de Medellín en colusión con agentes del Estado.

El economista de 48 años no solo ganó a estos precandidatos, sino que superó los 800.000 votos que consiguió la vicepresidenta Francia Márquez en la consulta de la izquierda de 2022.

Los números de Márquez fueron considerados clave para vencer junto a Petro en las presidenciales de hace cuatro años.

De forma similar podría pasar entre Valencia y Oviedo, apuntan expertos.

«Si Valencia se la ofrece, pienso que Oviedo aceptaría la fórmula presidencial», opina Cortés.

Nunca una mujer ha llegado a segunda vuelta en la historia de Colombia.

Por un lado, Pacto Histórico, el partido del actual gobierno, se consolidó como la fuerza más votada del país en las elecciones legislativas.

No solo repitió esta posición con respecto a las legislativas de 2022, sino que aumentó de 20 a 25 escaños sus curules en el Congreso.

Pero el propio Petro reconoció la letra pequeña: «Es indudable que el Pacto arrasó en las elecciones del Congreso. Sin embargo, no es mayoría absoluta».

El nuevo Legislativo quedó similar al actual: fragmentado, polarizado y sin mayorías dominantes. Una piedra en el zapato para las reformas que pretenda el próximo presidente, como ya le sucedió a Petro.

El Pacto parte con ventaja, sí, pero en una hipotética presidencia de Cepeda, ahora mismo el favorito según mediciones, tendrá que demostrar tesón para tejer alianzas y sacar proyectos.

El candidato del petrismo también salió reforzado de la jornada electoral, aunque no haya participado.

El Pacto celebró su consulta a fines de octubre. Cepeda la ganó con más de 1,5 millones de votos.

Luego intentó concursar en la otra selección izquierdista, Frente por la Vida, que se llevó a cabo este domingo. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral se lo impidió tras considerar que ya había formado parte de una consulta y que no podía repetir.

“Cepeda es un ganador más allá de la lista del Pacto en el Congreso. Quedó claro que los votos del progresismo no están en ningún otro lado que en Cepeda y el Pacto», analiza Cortés.

El correctivo al centro y la otra izquierda

El exsenador y exembajador en Reino Unido, Roy Barreras, y el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, son las caras de la derrota de ese otro progresismo alternativo al Pacto.

Sectores de la política colombiana pedían no descartar el empuje de Barreras, quien es considerado en círculos internos cómo más moderado y hábil en las alianzas políticas que Cepeda.

Sin embargo, el resultado de la consulta supuso un correctivo a la baja.

Se impuso con 257.000 votos frente a los 227.000 de Quintero, uno de los políticos más activos en redes sociales del país.

Cortés dice que «Barreras intentó jugar una partida de póker y salió con nada».

La consulta de la izquierda contó con la menor participación de las tres que se celebraron, apenas superada por la del centro, que resultó siendo la otra sombra de la noche.

En la llamada Consulta de las Soluciones, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López venció con 574.000 votos al profesor Leonardo Huerta, quien obtuvo 44.000.

López le disputaría el centro político en primera vuelta al exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo.

Este matemático se presentaría por tercera vez a las elecciones presidenciales, pero ni las encuestas ni el ánimo centrista de la consulta del domingo parecen augurarle un puesto entre los favoritos.

Tampoco los politólogos. «El centro queda en una situación tremenda. López tiene que ir a primera vuelta y no creo que Fajardo se una. Eso dispersaría más el voto del centro, que veo liquidado», apunta Cortés.

Agua fría al antipetrismo

Durante estos casi cuatro años de este gobierno de izquierdas de Petro, amplios sectores de la oposición han basado su campaña en al antipetrismo.

Entre voces de la derecha ha sido común escuchar que el país vive un momento existencial, que se arruinará, que se convertirá en Venezuela, que Petro planea perpetuarse en el poder.

La fuerza de su partido en el Congreso y los resultados de opositores y críticos de Petro en el Legislativo sugieren un efecto limitado de las campañas antipetristas.

De hecho, el presidente cuenta ahora mismo con un 49,1% de aprobación según una encuesta de Invamer. Un porcentaje inusualmente alto para un mandatario colombiano a fines de su administración.

Centro Democrático, el uribismo, se recuperó del varapalo sufrido en 2022 y consiguió aumentar de 13 a 17 los curules del Senado, pero se quedó lejos de los obtenidos por el Pacto.

Quizá el más destacado de los resultados opositores fue la irrupción del Movimiento Salvación Nacional, promovido por De la Espriella, que consiguió introducir tres senadores en la Cámara Alta.

De la Espriella, quien encabeza el antipetrismo más férreo, tendrá la oportunidad de volver a probar el efecto de su discurso contra el actual mandatario el próximo 31 de mayo en la primera vuelta de las presidenciales.

Sigue leyendo

Nacional

Fueron 120 segundos de horror en Colombia

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Publicado

on

Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.

El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.

Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.

En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.

Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.

El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.

La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.

De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.

¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?

Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.

¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?

La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.

¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?

La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.

¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?

No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.

Sigue leyendo

Nacional

Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Publicado

on

Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.

La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.

La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.

Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.

Una alfombra roja para el nuevo poder

Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.

Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.

También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.

Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.

El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.

La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.

El juramento

A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.

Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

A su lado estaba su familia.

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Y entonces comenzó el discurso.

“El tigre ha llegado

Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.

De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.

La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.

Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.

Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.

Fe, música y política

La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.

Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.

El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.

Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.

De la Arena a los cuarteles

La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.

Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.

Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.

Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.

El primer día de un Gobierno que promete mano firme

La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.

Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.

Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.

Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.

Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.

Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.

Cali puso el escenario.

La Arena USC recibió al nuevo presidente.

Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.

Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.

Ahora ya no hay campaña.

Ya no hay discursos de candidato.

Ya no hay promesas desde una tarima electoral.

Sigue leyendo

Nacional

Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús

Publicado

on

Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.

Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios. 

https://www.tiktok.com/@santiagoperezgarnica1/video/7669579493991910664?is_from_webapp=1&sender_device=pc

No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz. 

En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre. 

La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.

Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país. 

Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.

La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada. 

Todo se cerró con el Bogotá Gospel

https://www.tiktok.com/@canalcapital/video/7669574419940986130?is_from_webapp=1&sender_device=pc
https://twitter.com/daninewball/status/2084323488722997712

El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad. 

Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones. 

La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente. 

Sigue leyendo

Trending