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Demetria Obilor: Belleza, fuerza y convicción

La famosa presentadora e influencer estadounidense se ha destacado por su talento pero también por hacer parte de un grupo de artistas y celebridades que se niegan a hacerse tatuajes en su cuerpo.

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Una de las curiosidades que más llaman la atención sobre la influencer y periodista estadounidense Demetria Obilor es su decisión de no llevar tatuajes. Poseedora de un cuerpo tonificado, escultural, trabajado y poseedora de una tersa losanía, se destaca que esta bella comunicadora no tenga tatuajes como sucede con muchas influenciadoras que suelen estar en las redes sociales.

Aunque no ha ofrecido una explicación extensa en entrevistas públicas, se sabe que esta elección está ligada tanto a motivos personales como profesionales, sobresaliendo los relacionados con su amor propio.

Demetria ha mencionado en redes sociales que prefiere mantener su cuerpo libre de tinta, respetando valores estéticos y personales. Esta decisión también está influenciada por su deseo de proyectar una imagen profesional clara y adaptable en un entorno mediático donde la imagen puede ser objeto de juicio constante

https://youtu.be/9k_hay55cFQ

Más allá de los tatuajes o la apariencia física, lo que realmente define a Demetria durante toda su carrera es su fuerza, autenticidad y capacidad para inspirar a una generación de jóvenes, especialmente mujeres afrodescendientes, a aceptarse tal y como son y a enfrentar las adversidades con determinación y gracia.

Demetria Obilor, presentadora de televisión estadounidense, es una de las tantas figuras públicas de ese país que ha tomado la decisión de no tatuarse o inyectar tinta en su piel para poder destacarse en la multitud.

«Como periodista, creo que hay que ganarse la voz. Es algo que se aprende en la escuela de periodismo, pero aún más importante, cuando se trabaja en el mundo real. Es necesario ganarse la confianza de los directores de noticias y de quienes te contratan. Siempre me he asegurado de mostrar mi autenticidad.

«La persona que se ve en televisión y las opiniones que expreso en mis comentarios son un reflejo de quién soy realmente. Esa autenticidad ha sido fundamental en mi carrera y me ha ayudado a forjar mi credibilidad en la industria periodística.

«Cuando estaba en Dallas, tuve la oportunidad de presentar el segmento de comentarios «I’m Still Up», donde pude expresar mis opiniones y que la audiencia conociera mi postura sobre diversos temas importantes.

«Siempre he mantenido mi voz, incluso al principio de mi carrera, cuando trabajaba en Las Vegas y Kansas City. Desde mi forma de vestir hasta mis palabras, la autenticidad siempre ha sido la esencia de todo lo que hago», declaró la comunicadora en una entrevista ofrecida para la revista «Sheen».

Ejemplo de resiliencia

Más allá de su mensaje de positividad corporal, la carrera de Demetria es un testimonio de su resiliencia. Ha sorteado las presiones de ser una mujer de color en el mundo del entretenimiento con gracia y fortaleza, utilizando su plataforma para desafiar las normas sociales y promover la conversación sobre diversidad e inclusión. Su aceptación sin complejos de quién es, tanto interior como exterior, ha transformado la forma en que muchos piensan sobre el éxito en los medios.

Hoy, Demetria continúa inspirando a través de su presencia en redes sociales y sus charlas públicas, donde aboga por la autoconfianza y el empoderamiento. Su mensaje es claro: las mujeres deben aceptar su individualidad y redefinir los estándares con los que se las juzga. Ya sea a través de su poderosa presencia en línea o su capacidad para conectar con la audiencia, Demetria Obilor está ayudando a cambiar la narrativa, paso a paso, con confianza y sin complejos.

A través de su trabajo y su mensaje, Demetria Obilor se ha consolidado como una voz líder en la positividad corporal, y su impacto en las mujeres de todo el mundo se sentirá durante años. En la entrevista completa que sigue, descubrirás mucho más, ya que Demetria comparte una amplia perspectiva sobre quién es y cuáles son sus aspiraciones.

«¡Qué locura! Creo que tenía 22 años, quizá menos —la verdad, hace tiempo que no lo hago—, pero empecé a informar sobre los 20 o 21, cuando aún estaba en la universidad. Algo que ya no quiero oír son críticas sobre el pelo. En las redacciones, la idea de que hay que llevar el pelo de cierta forma es común, y como mujeres de color, valoramos la versatilidad, los peinados que protegen, todo eso.

«A medida que sabemos qué es lo mejor para nuestro pelo, pensamos: «Oye, todo el mundo sabe quién soy». Ya sea que lleve el pelo recogido en una coleta o rizado, no debería importar. Es hora de que la gente sea más comprensiva y compasiva con las decisiones de los demás, en lugar de ceder ante los comentarios racistas o sexistas de los espectadores.

«He oído las cosas más desagradables en directo sobre mi pelo. Una vez, cuando trabajaba en Las Vegas, un hombre tuiteó algo horrible que todavía recuerdo. Dijo: «No puedo creer que un pelo así pueda estar tan limpio. Me adelanto a su segmento cada vez que sale en televisión». Y mientras estaba en la mesa de presentadora en Dallas, durante un descanso, recibí una alerta de Facebook que decía: «No me importa de qué credo o religión sea, pero sea lo que sea ese pelo, tiene que irse».

«Muchos jóvenes, chicos y chicas, se me han acercado y me han dicho: «¡Dios mío, Demetria! Te veo peinada así, y ahora siento que yo también puedo». Eso significa todo para mí. Cuando voy en coche y veo a una farmacéutica negra, pienso: «¡Guau, mira eso!». Me llama la atención porque una representación así es poco común y poderosa. Siento un gran respeto por las mujeres negras que estudian y superan tantos obstáculos. Sus historias merecen ser escuchadas.

«Estamos viendo más representación en las redacciones, no solo porque es lo correcto y refleja las ciudades en las que trabajamos, sino también porque las emisoras se están dando cuenta de que es rentable. El dinero lo mueve todo, y la representación también es rentable», declaró recientemente para la misma publicación.

https://youtu.be/X3i1RVEfbMQ

Figuras públicas que se rehúsan a tatuarse

En un momento en que el arte corporal se ha convertido en parte del estilo de vida de muchas celebridades, algunas figuras públicas están desafiando la norma al mantenerse alejadas de los tatuajes. Lejos de ser una declaración de rechazo, esta elección se convierte en una manifestación de identidad, valores personales y estilo de vida.

Zendaya, actriz y cantante, ha mencionado en entrevistas que aún no se ha tatuado porque siente que necesita una razón verdaderamente significativa para hacerlo. Su enfoque reflexivo demuestra que no todos los artistas se sienten impulsados por las tendencias; algunos prefieren esperar hasta que algo realmente importante merezca ser grabado en su piel.

Otro ejemplo es Emma Watson, conocida por su papel como Hermione en la saga de Harry Potter y por su activismo feminista. Watson ha optado por mantener su cuerpo libre de tatuajes permanentes, aunque ha utilizado temporales para hacer declaraciones en eventos públicos. Su decisión refleja una visión sobria y simbólica del cuerpo como medio de expresión puntual, no permanente.

En el ámbito masculino, el actor Tom Hiddleston, popular por interpretar a Loki en el universo Marvel, también ha mantenido una imagen sin tatuajes. En una industria donde el tatuaje se ha vuelto común entre actores y músicos, su elección lo distingue como alguien que valora la discreción y el enfoque clásico en su imagen personal.

Estas decisiones no obedecen a un rechazo a la expresión corporal, sino más bien a una reflexión profunda sobre el significado de marcar la piel. Algunos lo ven como una responsabilidad estética a largo plazo; otros, como un acto que debe tener un valor simbólico real, no solo moda o impulso del momento.

En una cultura donde los tatuajes son celebrados como símbolos de libertad y autoexpresión, la ausencia de ellos también puede ser una declaración poderosa. Estas figuras públicas demuestran que la autenticidad no siempre requiere tinta, y que el cuerpo puede ser tanto un lienzo como un refugio de sobriedad, reflexión y convicción personal.

¿Por qué las mujeres no se quieren tatuar?

En una época en la que los tatuajes se han convertido en una forma popular de expresión personal y artística, aún existe un segmento significativo de la población que opta por no marcar su piel de forma permanente. Las razones varían y, lejos de tratarse de una postura anticuada, reflejan un abanico de convicciones personales, profesionales, culturales y filosóficas.

Una de las motivaciones más comunes es la preferencia estética. Hay quienes simplemente no se sienten atraídos por la idea de llevar dibujos o frases grabadas en su piel, o consideran que no encajan con su estilo de vida. A esto se suma el temor al dolor o a las agujas, así como la posibilidad de arrepentimiento a largo plazo: muchos temen que el diseño que hoy los representa deje de hacerlo con el paso del tiempo.

Desde el punto de vista cultural y religioso, algunos sistemas de creencias consideran el cuerpo como un templo que no debe ser modificado. En ciertos entornos, los tatuajes siguen siendo percibidos con recelo y se asocian a comportamientos rebeldes o contrarios a los valores tradicionales, lo que lleva a muchas personas a evitarlos por presión familiar o social.

En el ámbito profesional, aunque el estigma alrededor de los tatuajes ha disminuido, todavía existen sectores laborales conservadores donde se espera que los empleados mantengan una apariencia «neutral». En profesiones como la abogacía, la medicina o los negocios, algunos optan por no tatuarse o al menos evitar tatuajes visibles para no comprometer oportunidades laborales.

Por otro lado, hay quienes sostienen una postura filosófica o espiritual frente a los tatuajes. Ven el cuerpo como una manifestación natural que no necesita ser modificada para comunicar ideas o sentimientos. Para ellos, el cambio constante de la identidad humana hace que los tatuajes resulten contradictorios con su forma de ver la vida.

La decisión de no tatuarse, lejos de estar motivada únicamente por normas o imposiciones externas, es cada vez más una expresión consciente de estilo, valores y forma de vida. En un mundo que celebra la individualidad, elegir no tatuarse también puede ser una forma poderosa de afirmar la propia identidad.

Una periodista a carta cabal

Demetria Obilor, reconocida presentadora y personalidad mediática, continúa consolidando su presencia en el panorama mediático en 2025. Con una carrera que abarca desde el periodismo tradicional hasta las plataformas digitales, Obilor ha demostrado una notable versatilidad y adaptabilidad en un entorno mediático en constante evolución.​

Fue coanfitriona del programa «Black Girl Stuff» en REVOLT TV, un espacio que aborda temas relevantes para las generaciones millennial y Gen Z desde una perspectiva femenina y afrodescendiente. En este programa, junto a sus compañeras Brii Renee, Akilah Ffriend y Tori Brixx, Obilor participa en conversaciones francas sobre cultura, identidad y temas sociales, brindando una plataforma para voces que a menudo no son escuchadas en los medios tradicionales.​

Además de su trabajo en televisión, Obilor ha incursionado en el mundo de los podcasts. En 2022, se convirtió en la presentadora del «Sporting News 7 Podcast», un programa diario que resume las siete principales noticias deportivas en siete minutos. Este formato ágil y conciso ha sido bien recibido por una audiencia que busca mantenerse informada de manera eficiente.

Obilor también ha ampliado su presencia digital a través de plataformas de contenido exclusivo. En un movimiento estratégico, se unió a OnlyFans, donde comparte contenido detrás de cámaras, historias personales e interacciones exclusivas con sus seguidores. A diferencia de la percepción común de la plataforma, Obilor utiliza este espacio para fortalecer la conexión con su audiencia y ofrecer una visión más íntima de su vida y carrera.​

https://youtu.be/k91-680xZCA

https://youtu.be/mznrl_3PNJc

En la actualidad viene presentando su propio programa en YouTube llamado «The Demetria Obilor Show», un programa donde hace entrevistas a personajes destacados y deportistas pero también comenta los cinco temas mas destacados de la semana en Estados Unidos y el Mundo. Al tiempo viene visitando los mas imporantes lugares de comida con su programa «Demetria Eats», visitando lugares de comida en Las Vegas, Houston, Dallas, Kansas City, Nueva York, Washington y Nueva Orleans, entre otras ciudades.

Con una trayectoria que comenzó en el periodismo local y ha evolucionado hacia una presencia multifacética en medios digitales y tradicionales, Demetria Obilor continúa siendo una figura influyente y relevante en el panorama mediático actual.

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Fueron 120 segundos de horror en Colombia

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

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Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.

El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.

Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.

En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.

Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.

El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.

La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.

De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.

¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?

Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.

¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?

La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.

¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?

La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.

¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?

No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.

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Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

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Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.

La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.

La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.

Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.

Una alfombra roja para el nuevo poder

Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.

Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.

También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.

Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.

El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.

La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.

El juramento

A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.

Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

A su lado estaba su familia.

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Y entonces comenzó el discurso.

“El tigre ha llegado

Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.

De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.

La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.

Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.

Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.

Fe, música y política

La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.

Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.

El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.

Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.

De la Arena a los cuarteles

La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.

Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.

Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.

Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.

El primer día de un Gobierno que promete mano firme

La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.

Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.

Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.

Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.

Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.

Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.

Cali puso el escenario.

La Arena USC recibió al nuevo presidente.

Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.

Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.

Ahora ya no hay campaña.

Ya no hay discursos de candidato.

Ya no hay promesas desde una tarima electoral.

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Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús

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Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.

Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios. 

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No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz. 

En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre. 

La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.

Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país. 

Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.

La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada. 

Todo se cerró con el Bogotá Gospel

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El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad. 

Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones. 

La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente. 

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