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El más hermoso Tapete de Flores lo ofrece el Centro Comercial Santa Fe en Medellín

El eje central este año es un Globo Aerostático suspendido a 14 metros de altura, que invita a todos los visitantes a subir, explorar una vista mágica del Tapete de flores,

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La jornada comienza muy temprano; el techo retráctil que tiene el Centro Comercial Santa Fe se abre para que las cerca de 200.000 flores que adornan el tapete vivo más grande del país reciban aire y sol. Es una obra de arte natural que cada año, desde hace 15 años, se programa justo en la época de Colombiamoda y la Feria de las Flores y que recibe la visita de millones de personas –en 2024 pasaron por allí cerca de 2,8 millones de visitantes–. Pero lo del techo no es lo único.

Acto seguido, siete personas –que llevan cuidando estas flores desde hace 15 años– “hacen magia”. Ellos pasan cuidándolas una a una, se reparten los 1.000 metros cuadrados de la Plazoleta Central para regarlas; las saludan, les hablan, las consienten, les dicen que amanecieron “preciosas” y que van a alegrarle el día a mucha gente.

“A estas personas las vamos a ver todas las mañanas cuidando de los jardines exteriores, pero en el caso del tapete están regando todos los días, una a una, las flores y además les conversan. Ellos nos cuentan que también la buena energía que ellos tienen para cuidarlas ayuda. Definitivamente las plantas tienen que vivir florecidas estos 48 días que dura la exposición”, cuenta María Fernanda Bertel Puyo, gerente del Centro Comercial Santa Fe.

Así como en la mañana se abre el techo, en la noche también, de 5:00 de la tarde a 7:00 de la noche, más o menos, “así los vapores o los efectos invernaderos salen por la cubierta”, reitera Bertel.

El tapete de flores del Centro comercial Santa Fé 2025 se planeó durante siete años

El tapete está compuesto por marigold naranjas y amarillas y petunias rojas, rosadas, purpura y blancas. Este tipo de plantas florecen durante casi todo el año en ambientes húmedos con sol directo o semi-sombra. Son plantas que se siembran desde comienzo del año y se compran a los floricultores de Santa Elena y Rionegro. Entonces, preparar el diseño, conseguir las flores y realizar el montaje es un trabajo que demora más de un año, pero justo el tapete de este año se había venido planeando desde hace siete años.

El eje central es un Globo Aerostático suspendido a 14 metros de altura, que invita a todos los visitantes a subir, explorar una vista mágica del Tapete de flores, a capturar las mejores fotos, disfrutar del aroma de las flores y a sorprenderse con una experiencia inolvidable.

Que el tapete de flores del Centro Comercial Santa Fe sea ya un evento tradicional de agosto se da gracias a los 15 años continuos que llevan realizándolo. Por eso, para Bertel, este año era muy especial.

“Normalmente nosotros empezamos un año antes con toda la preparación, y normalmente los diseños están entre un año y medio y dos. Pero para este, particularmente, fue un sueño que empezó hace siete años, cuando empezamos a ver que este tapete se estaba convirtiendo en ese símbolo importante de la ciudad, de esa figura de flores gigantesca que le regalamos a Medellín, a la cultura silletera. Entonces empezamos a articular este tema de los 15 años, pensando en el aniversario”.

Por eso, desde hace siete años empezaron a guardar cuidadosamente las grandes estructuras que habían hecho en los tapetes anteriores y que se ubicaban en la plazoleta principal, por eso quizá, si pasa esta vez, verá figuras familiares como el pavo de 2017, el colibrí de 2018, las mariposas de 2019, los loros de 2023 y el caballito de mar de 2024.

“Imagínate las dimensiones de todo lo que hemos tenido que guardar durante todo este tiempo. Las mariposas, cada una pesa, 85 kg, están ahora en la plazoleta de comidas. La lora de 14 metros de altura que ahora está afuera y que lo tenemos como un símbolo, quien pase por la avenida El Poblado, por los Balsos, la verá. Tenemos nuestro colibrí de 460 kilos que está suspendido en una de las torres, y eso fue un desafío porque nunca habíamos usado otras estructuras distintas a la plazoleta. Y así con el caballito de mar, que pesa 380 kg y mide 11 metros”, anotó la gerente.

Empezaron a guardar estas gigantes estructuras pensando en este aniversario para que la gente también recordara, volviera a ver esas obras emblemáticas con las que se conectó a través del viaje que ha sido este tapete de flores. Por eso, el globo, es la pieza principal este año, “simboliza ese viaje en el tiempo y por esas obras emblemáticas que ya habían adornado este tapete”.

Muy organizadamente se hace un mapa de trabajo en el tiempo que se vuelve un reto porque la idea, año tras año, es sorprender a la ciudad, pero no solo a los locales, también a los que llegan bien sea para Colombiamoda o para la Feria de las Flores, “en estos 15 años han llegado visitantes de Malasia, China, Japón, algunos países de África y Europa, que se van felices”.

Para Santafé Medellín este tapete de flores es más que entretenimiento. Se unieron con FAN Fundación desde hace 15 años para recaudar fondos y apoyar programas que benefician a niños y niñas en situación de vulnerabilidad. “Cualquier persona podrá llevarse un pedacito del Tapete de Flores haciendo un aporte simbólico que apoyará el programa Jugar para Sanar”, explican desde el comienzo en el Centro Comercial.

“Llevamos 15 años con FAN Fundación y consistentemente el tapete y sus recursos van siendo donados a esta fundación. Los dos últimos fines de semana vienen voluntarios de FAN y se venden las plantas. Todos los recursos van para sus programas infantiles, este año van para su programa Jugar para sanar”.

Todas las flores que están en plazoleta más los tres jardines complementarios se venderán para la fundación.

“Desde FAN Fundación estamos felices de hacer parte por 15 años consecutivos del tapete de flores del centro comercial Santa Fe, Medellín. Este año este viaje de las flores desde el tapete del centro comercial Santa Fe, Medellín apoyará una causa muy importante. Cada 12 minutos en Colombia una niña o un niño es víctima de violencia física, psicológica o sexual.

Desde FAN Fundación hacemos un proceso donde desde el juego, el arte, la literatura y el color sanamos las experiencias traumáticas vividas por una niña o un niño que han sido víctimas de maltrato o abuso”.

Por eso estos recursos irán destinados a acompañar este proceso de sanación emocional para que una niña o niño recupere su motivación por la vida, recupere sus ganas de vivir y realice un proceso de reparación y sanación para continuar creciendo sanos, inteligentes y felices.

Al hacer un balance con la gerente, también destaca que esta actividad año a año genera bastante empleo.

“Nosotros somos un equipo de más de 200 personas desde el diseño, creación, montaje, desmontaje, siembra de plantas y demás, pero el montaje como tal –que este año estamos desde el 29 de junio– son más o menos 100 personas. En el premontaje son otras 100 personas, es una generación de empleo específico para este proyecto y también vienen más de 100 voluntarios para este tema de la donación, todos sincronizados”.

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Fueron 120 segundos de horror en Colombia

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

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Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.

El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.

Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.

En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.

Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.

El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.

La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.

De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.

¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?

Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.

¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?

La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.

¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?

La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.

¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?

No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.

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Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

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Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.

La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.

La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.

Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.

Una alfombra roja para el nuevo poder

Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.

Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.

También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.

Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.

El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.

La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.

El juramento

A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.

Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

A su lado estaba su familia.

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Y entonces comenzó el discurso.

“El tigre ha llegado

Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.

De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.

La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.

Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.

Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.

Fe, música y política

La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.

Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.

El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.

Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.

De la Arena a los cuarteles

La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.

Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.

Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.

Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.

El primer día de un Gobierno que promete mano firme

La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.

Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.

Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.

Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.

Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.

Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.

Cali puso el escenario.

La Arena USC recibió al nuevo presidente.

Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.

Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.

Ahora ya no hay campaña.

Ya no hay discursos de candidato.

Ya no hay promesas desde una tarima electoral.

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Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús

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Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.

Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios. 

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No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz. 

En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre. 

La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.

Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país. 

Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.

La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada. 

Todo se cerró con el Bogotá Gospel

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El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad. 

Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones. 

La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente. 

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