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Minsalud cambia ruta de $15.7 billones de pesos y no da justificación alguna

A mediados de este mes, la senadora Norma Hurtado llamó la atención sobre el traslado de $14 billones del presupuesto del Ministerio de Salud “a otros fines”, “mientras los colombianos están sin citas, cirugías, tratamientos y medicamentos” y que “en 2026 lo vuelven a hacer”.

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Si hay algo por lo que el presidente Gustavo Petro saca pecho en materia de salud son los equipos básicos de salud (EBS) y la inversión en infraestructura hospitalaria pública en el país. Ambos caminos hacen parte de la perspectiva de su Gobierno sobre mudar el sistema actual —que califica de centrarse en curar la enfermedad— por uno en el que su énfasis sea la prevención y la promoción.

Por eso es que, cada que puede, se ufana de que la inversión de su Gobierno en la red pública hospitalaria ha sido la más alta en comparación con sus antecesores. Y aunque las cifras apuntan a que es así, lo cierto es que no se conoce hasta ahora cuál ha sido y será el impacto de esa financiación mientras el sistema de salud vive una crisis sin precedentes por la falta, precisamente, de recursos suficientes.

A mediados de este mes, la senadora Norma Hurtado llamó la atención sobre el traslado de $14 billones del presupuesto del Ministerio de Salud “a otros fines”, “mientras los colombianos están sin citas, cirugías, tratamientos y medicamentos” y que “en 2026 lo vuelven a hacer”.

Ese traslado que menciona la congresista se fue al apoyo a programas de desarrollo de la salud–Ley 100 de 1993. EL COLOMBIANO consultó los documentos de la ejecución presupuestal del Minsalud y encontró que, efectivamente, para ese ítem se destinarán $4,4 billones en 2026. Esos programas de desarrollo han estado presentes en el presupuesto del ministerio desde la vigencia de la Ley 100 (que estructuró el modelo de salud actual) y tienen el objetivo de impulsar su implementación a lo largo del tiempo.

Para esto, esa entidad expide resoluciones para establecer los criterios con que se asignan recursos del presupuesto general de la Nación. Tras la revisión que hizo este diario de los documentos de ejecución presupuestal de esa cartera encontró que no son $14 billones, sino $16,7 billones los que en el Gobierno Petro se han destinado a ese rubro. Esa cifra corresponde a $272.796 millones de 2022 (agosto a septiembre), $226.031 millones de 2023, $3,6 billones de 2024 y $12,6 billones de 2025.

Históricamente, lo que se destinaba a eso era una cifra baja, pero en el actual Gobierno se dio una inversión inédita. Tanto así, que incrementó en un 1.501 % en comparación con el periodo de Iván Duque. En ese Gobierno se invirtieron $292.603 millones en 2018 (agosto a diciembre), $386.095 millones en 2019, $6.002 millones en 2020, $360.459 millones en 2021 y $513.952 millones en 2022 (enero a julio). Lo que da un total de $1,04 billones y lo que indica que en la Administración actual lo destinado a esto incrementó en $15,7 billones. Esa cifra que se repite contando solo los años completos de ambos periodos (ver gráfico).

¿En qué han usado esa plata?

EL COLOMBIANO le preguntó al Ministerio de Salud a qué se ha destinado ese presupuesto, pero no contestó. Sin embargo, varios expertos consultados coinciden en que esa bolsa se utiliza para pagar proyectos de promoción y prevención e infraestructura hospitalaria pública. Como lo explicó el investigador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Giovanni Jiménez, “la apuesta del Gobierno es ir expandiendo la red pública para equiparar la red privada y remplazarla.

Actualmente la primera representa el 20 % de la oferta en el país y la segunda, el 80 %, por lo que igualarla es complicado”. “Ellos no creen en el aseguramiento (modelo actual basado en el subsidio a la demanda), sino en el subsidio a la oferta. Creen que lo que debe haber es más red pública financiada con oferta y que esa sea la que atienda mayoritariamente a la población de los territorios”, agregó.

Por su parte, la senadora Hurtado añadió sobre el cambio de inversión mencionado que “es un rubro que históricamente había tenido presupuestos muy bajos, pero que ahora se ha convertido en uno muy significativo, porque es el rubro a través del cual él respalda los equipos extramurales o los equipos de atención básica, respalda la compra de ambulancias y algunos temas de infraestructura” (leer entrevista completa).

“Lo que han hecho es meter los EBS y la infraestructura en esa bolsa. Pueden hacerlo así, pero nunca había sido tanta inversión, normalmente era para campañas pequeñas porque la mayor cantidad se va para el aseguramiento”, aseguró por su parte el investigador Johnattan García. Son precisamente esos frentes la principal bandera de Petro: llevar equipos extramurales a las casas de la gente para valorarlas médicamente y construir hospitales en las zonas apartadas o con bajo acceso a servicios de salud del país.

Así lo expuso el Jefe de Estado el pasado 16 de enero cuando anunció la llegada de unidades renales al hospital público de Maicao en La Guajira. “Ni la inversión en 20 años de los últimos gobiernos en la red pública hospitalaria del país ha alcanzado la que ya hicimos en nuestro gobierno (sic)”, afirmó.

¿Y los resultados e impactos?

Ese fin —en principio de buena fe— que expone el mandatario con orgullo no representa en sí misma una mala apuesta de política de salud. Al fin y al cabo ningún estudioso del tema ni opositor al Gobierno lo tilda como tal, pues invertir en construir hospitales y en hacer promoción y prevención en zonas apartadas no son malas ideas.

El problema radica cuando, en el medio de esa histórica inversión, el sistema de salud vive la duras y las maduras y no solo en las instituciones prestadoras de servicios privadas, sino también en las públicas.

Basta recordar el llamado de auxilio que hizo el 16 de enero (mismo día en que Petro habló de las unidades renales para Maicao) el gerente del Hospital San Rafael de Itagüí, Luis Fernando Arroyave, sobre el ahogo financiero que viven por lo que le deben las EPS, incluidas las intervenidas por el Gobierno; el cierre de servicios médicos en el papis, que en el primer semestre de 2025 contabilizaba 6.084, según un informe de la Unión de Instituciones prestadoras de servicios de salud (Unips); así como, según la Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer), la muerte de 2.436 pacientes con esas dolencias el año pasado.

En ese sentido, el profesor de salud pública de la Universidad Javeriana, Enrique Peñaloza, expresó que si bien “hay déficit en infraestructura, toca que generar capacidad resolutiva, es una inversión que se debe hacer con un modelo de gestión que garantice su sostenibilidad en el futuro”.

“No obstante, si hay pocos recursos en la demanda (usuarios de las EPS), pero hay capacidad instalada (hospitales y clínicas), se debería contratar y tener incentivos para atenderla con la existente, pero se está fortaleciendo la pública ignorando la privada que se podría aprovechar”, añadió.

En la consulta que hizo este diario al Minsalud se le preguntó sobre los criterios y estudios que se han tenido en cuenta para ejecutar la inversión que ha hecho en infraestructura hospitalaria pública, en cuanto a los puntos que señala Peñaloza y a la proyección de los impactos que quiere atender o mejorar.

Entre tanto, las personas consultadas para esta nota coinciden en que no hay una base de información pública que permita consultar y analizar si esas estrategias están teniendo impactos en los indicadores de salud pública (sobre los cuales el presidente Petro ha sostenido con datos refutados que han mejorado), en el caso de los EBS; así como las pautas que siguieron para construir hospitales, referentes si se hicieron con base en la población o en las frecuencias de uso (número de veces que las personas van al médico) y cómo se van a medir su impacto en cuanto a raceros como la oportunidad del servicio y los tiempos de espera.

“El sistema de salud no tiene transparencia de información ni datos claros y este Gobierno no está haciendo mucho para mejorar eso en el cambio de filosofía (sobre el modelo) y en el mejor manejo de la información”, aseveró Giovanni Jiménez al respecto.

La información que Presidencia entrega sobre la inversión en infraestructura hospitalaria señala cinco hospitales entregados: el Hospital El Socorro de San Diego (Cesar), de $3.837 millones; la empresa social del Estado (ESE) Manuel Castro Tovar de Pitalito (Huila), de $1.139 millones; la ESE Édgar Alonso Pulido de Pauna de Pauna (Boyacá), de $1.384 millones; el Hospital Juan Luis Londoño de El Zulia (Norte de Santander), de $2.461 millones, y la sede administrativa del Hospital Universitario de Sincelejo de Corozal (Sucre), de $568 millones.

https://twitter.com/infopresidencia/status/2015079488783048868

La crisis financiera del sistema

El experto en sistemas de salud, Andrés Vecino, expuso recientemente en sus redes sociales que la crisis que vive el sistema inició desde los cálculos de la unidad de pago por capitación–UPC (plata que el Estado le da a las EPS para atender a sus afiliados) de 2022 y 2023. Estos se hicieron con base en datos de atención de 2020 y 2021, respectivamente.

Pero en esos años, debido a la pandemia del covid-19, bajó la frecuencia de uso “porque era difícil hacerlo, no había disponibilidad y había miedo de ir al médico, entonces se calcularon con información de cuando la gente no estaba acudiendo”.

A esto se le sumó la inflación, que encareció los costos de la prestación de servicios de salud. “Entonces, no es solo que las personas estaban yendo más al médico, sino que cada tratamiento era mucho más costosos”, dijo. Además, en 2023 el Ministerio de Salud “introdujo nuevas tecnologías que antes no estaban dentro de la UPC”.

Esos tres factores, expuso Vecino, “terminaron reflejando un incremento en los costos versus los ingresos”, que tiene actualmente a las entidades promotoras de salud (EPS) gastando $110 de cada $100 que le ingresan por UPC.

Ante esta situación, “el Gobierno no ha querido reconocer que debe incrementar suficientemente ese presupuesto y es por eso que estamos viendo las barreras al acceso”, que se traducen en demoras en las citas y en la atención, en la entrega de medicamentos y falta de acceso a tratamientos. “Estamos viendo todo esto simplemente porque el Gobierno es el responsable de enviar el dinero y no lo está haciendo de forma suficiente”, puntualizó.

https://twitter.com/infopresidencia/status/2014865740772605965

¿Cómo fue el seguimiento que le hizo a los recursos que han trasladado?

Nosotros desde 2023 hemos venido evidenciando que el ministro Guillermo Jaramillo adoptó la figura de los traslados: tomar recursos del aseguramiento, que constitucionalmente están destinados a la prestación de los servicios de salud, y trasladarlos al rubro de apoyo a la Ley 100. Es un rubro que históricamente había tenido presupuestos muy bajos, pero que ahora se ha convertido en un rubro muy significativo porque es a través del cual él respalda los EBS, la compra de ambulancias y algunos temas de infraestructura. He venido haciendo solicitudes a la Contraloría y Procuraduría, pues hemos evidenciado la posible desfinanciación del aseguramiento en salud y esto a quien perjudica directamente es a los usuarios y a los pacientes.

¿A qué fondo le están quitando esos recursos?

Yo fui muy enfática cuando estábamos en la aprobación del presupuesto y presenté una proposición para darle prelación a la financiación del aseguramiento, pues tenemos claro que ese es el mecanismo para garantizar la protección del goce efectivo de la salud. Entonces, al desfinanciar el aseguramiento, vamos a entrar en situaciones como la ausencia de medicamentos, suspensión de tratamientos y que no hay un flujo de recursos para el pago de la prestación de servicios.

¿En qué quedó esa proposición que presentó?

Acuérdese cómo es todo. Para ese presupuesto muy pocas veces el Ministerio de Hacienda y el de Salud aprueban una proposición de una congresista y mucho menos una proposición presentada por Norma Hurtado.

¿Qué significa para el sistema de salud que hagan esa reasignación presupuestal?

El problema que tenemos actualmente es la desfinanciación del sistema. Por eso siempre es importante entender de dónde provienen los recursos y especialmente cómo se financia la UPC. Entonces si nuestro sistema es de una financiación mixta, donde las cotizaciones de los trabajadores formales e independientes y los impuestos nacionales y locales conforman ese gran presupuesto, tomar de ahí para asumir nuevos gastos —que son válidos, que son necesarios para el país—, la respuesta es sí. Los EBS son importantes en las regiones más apartadas, la compra de ambulancias es importante para los territorios, los nuevos proyectos de infraestructura también para algunos territorios. Pero, por Dios, busquen otras fuentes de financiación que no sean el aseguramiento.

¿Le ha consultado al ministerio sobre los resultados de esas inversiones?

Sí, claro. Hemos elevado varios derechos de petición. Algunos de ellos llegan con respuestas muy someras y otros llegan con una información que se hace necesaria contrarrestarla con las ejecuciones del ministerio y con las realidades que nos remiten los entes territoriales. Recuerde que los recursos de los EBS son giros a los hospitales, entonces es un cruce de información que es necesario validar para poder dar una información mucho más clara y mucho más precisa. Pero la Contraloría ha venido haciendo unas preguntas desde 2024, donde pregunta dónde está la plata destinada a los equipos básicos y creo que destapa un proyecto improvisado por parte del Ministerio de Salud.

¿Por qué cree que no están haciendo bien esos gastos en infraestructura y EBS?

Lo que pasa es que no solamente se necesita la buena intención y no solamente se necesita tener los recursos. El Gobierno tiene la intención y los recursos, pero la estrategia y, especialmente, los resultados son los que no se han materializado en el bienestar de los colombianos. ¿Donde están los resultados en salud?, que es lo que todos queremos observar: la calidad y el mejoramiento de la salud de las personas que viven en una Colombia mucho más apartada.

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Armada de Colombia rescata a 11 tripulantes sanos y salvos en Providencia

La Armada de Colombia, rescató a 11 tripulantes de la motonave “Vagabond”, que sufrió un incendio en su cuarto de máquinas mientras navegaba al norte de la isla de Providencia.

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La Armada de Colombia, a través del Comando Específico de San Andrés y Providencia, rescató a 11 tripulantes de la motonave “Vagabond”, que sufrió un incendio en su cuarto de máquinas mientras navegaba al norte de la isla de Providencia.

Tras recibir el reporte de la emergencia, la Estación de Guardacostas de San Andrés Isla, por medio del Puesto Avanzado de Guardacostas de Providencia, desplegó de manera inmediata una Unidad de Reacción Rápida hacia la posición informada, manteniendo comunicación y seguimiento permanente durante el desplazamiento.

Al llegar al lugar, los marinos confirmaron la presencia de los 11 tripulantes y brindaron apoyo para intentar controlar el incendio; sin embargo, debido a la magnitud de las llamas y ante la imposibilidad de contenerlas, priorizaron la protección de la vida humana en el mar, evacuando a toda la tripulación y trasladándola de manera segura hasta Providencia.

A su llegada al muelle, los ciudadanos fueron valorados y se confirmó que todos se encontraban en buen estado de salud.

La Armada de Colombia reafirma su compromiso con la salvaguarda de la vida humana en el mar y la atención oportuna de las emergencias marítimas en el Archipiélago.

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La falla de un generador puso a prueba el sistema eléctrico de San Andrés

De acuerdo con la información entregada por la Sociedad Productora de Energía de San Andrés y Providencia, SOPESA, la contingencia registrada el pasado 21 de julio de 2026 produjo una disminución temporal de la capacidad de generación disponible.

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San Andrés enfrenta nuevamente el debate sobre la confiabilidad de su sistema de generación eléctrica. Durante las últimas semanas, las interrupciones del servicio han generado preocupación entre usuarios, comerciantes y sectores de la comunidad, en medio de una contingencia que afectó uno de los principales equipos de generación de la isla.

La situación tiene como uno de sus principales protagonistas al generador Miller Blackstone 2, ubicado en la central de generación de Punta Evans. De acuerdo con la información entregada por la Sociedad Productora de Energía de San Andrés y Providencia, SOPESA, la contingencia registrada el pasado 21 de julio de 2026 produjo una disminución temporal de la capacidad de generación disponible.

La reducción de esa capacidad coincidió con otro proceso técnico de importancia: la unidad MAN Diésel 2 se encontraba en un mantenimiento mayor tipo overhaul, intervención programada de acuerdo con las recomendaciones del fabricante. La combinación de ambos escenarios dejó al sistema con menor margen de respuesta frente a los momentos de mayor demanda.

Una falla que terminó afectando a los usuarios

La gerente de SOPESA, Jackeline Llanos, explicó que la contingencia presentada en el generador no era un evento que pudiera anticiparse dentro de la operación normal del sistema.

Según la empresa, San Andrés cuenta con 11 unidades de generación y la capacidad instalada está diseñada para atender la totalidad de los usuarios del departamento. Sin embargo, cuando una unidad sale de servicio y otra se encuentra en mantenimiento, el margen disponible para enfrentar incrementos de demanda o nuevas contingencias se reduce considerablemente.

Ese escenario fue el que terminó reflejándose en las interrupciones del servicio que experimentaron distintos sectores de la isla.

Para una comunidad que depende prácticamente de manera permanente de la energía eléctrica para sus hogares, hoteles, restaurantes, comercios, instituciones y servicios esenciales, cada interrupción representa mucho más que la ausencia temporal de electricidad.

También significa equipos que dejan de funcionar, alimentos que pueden perderse por falta de refrigeración, dificultades para trabajar y estudiar, afectaciones al comercio y, en algunos casos, preocupación por posibles daños en electrodomésticos.

El mantenimiento de la MAN 2

Mientras se atendía la contingencia del Miller Blackstone 2, SOPESA adelantaba el mantenimiento mayor de la unidad MAN Diésel 2.

La empresa explicó que este tipo de intervención hace parte de los procesos de mantenimiento recomendados por los fabricantes y que los trabajos preventivos y correctivos buscan precisamente conservar la confiabilidad de los equipos de generación.

El cronograma informado por SOPESA contemplaba el regreso de la unidad afectada a una operación normal y continua alrededor del 11 y 12 de agosto, con el propósito de recuperar capacidad de generación y disminuir la presión sobre el sistema eléctrico de la isla.

La recuperación de esta unidad era considerada fundamental para aumentar nuevamente el margen disponible y mejorar la estabilidad del servicio.

La molestia de los usuarios

Los cortes también generaron una creciente reacción ciudadana. Las interrupciones fueron objeto de cuestionamientos y comentarios en redes sociales y otros espacios de participación, mientras algunos usuarios reclamaron mayor información y respuestas oportunas frente a lo que estaba ocurriendo.

Precisamente, uno de los aspectos que quedó sobre la mesa fue la necesidad de que la comunidad conozca con mayor claridad qué ocurre con el sistema de generación cuando se presenta una contingencia y cuáles son las medidas adoptadas para evitar que una falla termine convirtiéndose en una cadena de interrupciones.

La situación también ocurre en un contexto más amplio de preocupación por el servicio de energía en el Archipiélago. En junio, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios informó que adelantaría una auditoría al sistema de atención al usuario de SOPESA, después de escuchar las inquietudes planteadas por comunidades raizales de San Andrés.

¿Y qué pasa si un electrodoméstico resulta afectado?

Uno de los principales interrogantes de los usuarios después de los cortes es qué ocurre cuando un electrodoméstico sufre daños asociados a una interrupción o alteración del servicio.

SOPESA ha señalado que existen mecanismos para presentar reclamaciones por este tipo de situaciones. La empresa solicita información como la fecha y hora del evento, descripción del equipo afectado, marca, referencia, modelo y registro fotográfico, entre otros documentos. Posteriormente se realiza una evaluación técnica para determinar si procede el reconocimiento del daño.

Esto significa que los usuarios que consideren haber sufrido daños no necesariamente deben asumir automáticamente la pérdida del equipo, sino que pueden presentar formalmente su reclamación ante la empresa.

Un problema que va más allá de una máquina

Aunque la contingencia del Miller Blackstone 2 explica buena parte de las interrupciones recientes, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿qué tan preparado está el sistema eléctrico de San Andrés para responder cuando uno de sus principales equipos queda fuera de servicio?

La respuesta no depende únicamente de reparar una máquina.

También involucra mantenimiento preventivo, disponibilidad de repuestos, capacidad de respaldo, planificación de la generación, crecimiento de la demanda y alternativas que permitan reducir la dependencia de los combustibles tradicionales.

SOPESA ha señalado que dentro de sus obligaciones contempla proyectos relacionados con energías renovables. Entre ellos se encuentra la planta de aprovechamiento de residuos sólidos urbanos, que ya está en operación y busca utilizar parte de los residuos generados en la isla para producir energía.

San Andrés necesita certezas

La crisis reciente deja una enseñanza clara: en un territorio insular como San Andrés, donde no existe una conexión eléctrica con el continente, la generación local es un asunto estratégico.

Una falla técnica puede tener repercusiones inmediatas sobre miles de personas y sobre sectores fundamentales de la economía insular.

Por eso, más allá de determinar qué ocurrió con una máquina específica, el desafío está en garantizar que el sistema tenga suficiente capacidad de respaldo para que el daño de una unidad no termine convirtiéndose en interrupciones repetitivas para la población.

La comunidad espera ahora que, con la recuperación de las unidades intervenidas, el servicio pueda estabilizarse y que las lecciones de esta contingencia permitan fortalecer la infraestructura eléctrica del Archipiélago.

Porque para San Andrés la energía no es simplemente un servicio público. Es una condición indispensable para que la isla pueda funcionar.

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Gobierno anuncia que elimina aparato de información y propaganda en RTVC

La ministra TIC, Alexandra Falla, y la gerente de Inravisión (antes RTVC), Ángela Mora, anunciaron un paquete de medidas para recuperar el carácter público, plural e independiente del Sistema de Medios Públicos de Colombia.

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En una reunión extraordinaria realizada ayer sábado 15 de agosto, la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Alexandra Falla, y la directora de Inravisión, Ángela Mora, definieron un plan de acción inmediato para transformar la programación, revisar la contratación y fortalecer la gestión del Sistema de Medios Públicos.

@ricardogonduq

¡Hay que decirle NO al marchitamiento de RTVC que quiere hacer el gobierno de la ultraderecha porque eso implicará el despido de cientos de periodistas! Independientemente del cuestionado manejo en la era Petro, es absurdo que un sistema de medios públicos no tenga noticieros ni programas de opinión. RTVE de España, BBC de Reino Unido y France 24 de Francia son algunos de los mejores ejemplos de que sí es posible e incluso necesario que haya información en los canales y emisoras públicas. Lo que pasa es que De la Espriella ya se dio cuenta que tendrá a la mayoría de medios de comunicación privados y corporativos de su lado, por lo que siente que no es necesario tener un sistema de medios públicos con noticieros. Inravisión -antes RTVC- es la única fuente de información para miles de colombianos en las regiones más apartadas y lo que está haciendo el gobierno De la Espriella con esta decisión es llevarlos a que se informen con sus medios corporativos aliados en lugar de construir una plataforma informativa y de opinión que sea plural.

♬ sonido original – Ricardo González Duque

En esa reunión se tomaron las siguientes decisiones:

  1. Finalización de la franja noticiosa y de opinión en radio y televisión que hasta el 6 de agosto pasado ocupaba una parte significativa de los recursos humanos y técnicos de Inravisión. De acuerdo con la administración, hasta esa fecha el Sistema mantenía una operación informativa de 6:00 a. m. a 10:00 p. m., lo que representaba aproximadamente el 90 % de los recursos y del personal disponible destinados a actividades “periodísticas”.
  2. Revisión inmediata de los contenidos y formatos actualmente al aire. Inravisión debe responder a criterios de independencia, pluralidad, equilibrio, rigor informativo e interés público, y no a intereses particulares o políticos. La entidad será un Sistema de Medios Públicos, no un instrumento político.
  3. La nueva programación tendrá como pilares la cultura, el arte y la educación, con contenidos que reconozcan la diversidad regional, fortalezcan la identidad nacional, promuevan el conocimiento y garanticen que las distintas voces del país tengan espacio en la radio, la televisión y las plataformas digitales públicas.
  4. Revisión de contratos y convenios. Como parte del proceso de reorganización, Inravisión realizará una revisión de los convenios y contratos interadministrativos actualmente vigentes con ministerios y entidades del orden nacional, relacionados con proyectos audiovisuales, radiales y de monitoreo de medios. También se revisarán los contratos de prestación de servicios suscritos durante 2026.
@ricardogonduq

Es urgente una ley sobre RTVC. La conclusión de la MOE UE de que la televisión y radios estatales gerenciadas por Hollman Morris hicieron un cubrimiento desequilibrado a favor del Pacto Histórico y de la consulta de Roy Barreras, demuestra la necesidad de una reforma, pero no de una liquidación del sistema de medios públicos. Y aunque RTVC ha ganado más visibilidad e importancia con Morris y aunque sí creo que sea necesario que los canales y radio públicas tengan espacios de noticias, no solo educativos y culturales; es necesaria la reforma para que haya una junta directiva y comité editorial independientes, que no dependan del gobierno de turno. ¿Algún congresista se le medirá a hacerla? #Elecciones2026 #RTVC #MediosPúblicos #Colombia #política

♬ sonido original – Ricardo González Duque

Según la información entregada por la nueva administración, durante la presente vigencia se han suscrito más de 1.051 contratos, por un valor que supera los
$100.000 millones. Además, la administración señala que durante los días 6 y 7 de agosto se suscribieron 87 contratos por aproximadamente $4.000 millones.

  1. Solicitud de acompañamiento a organismos de control. Inravisión solicitará el acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República para revisar el estado contractual y presupuestal de la entidad. La revisión incluirá, entre otros aspectos, posibles incumplimientos relacionados con la legalización y ejecución de contratos, así como contratos de mantenimiento y operación de la red, logística y transporte aéreo y terrestre que, según la administración, habrían registrado incrementos superiores al 100 % frente al valor inicial.

La entidad entregará a los organismos competentes la información correspondiente para que sean las autoridades de control las que determinen si existen responsabilidades administrativas, fiscales o de otra naturaleza.

En la Patria Milagro se vivirá una nueva etapa para el Sistema de Medios Públicos. La transformación anunciada busca que Inravisión concentre sus capacidades en el cumplimiento de su misión pública y en la prestación de un servicio de comunicación dirigido a todos los colombianos.

La administración de la entidad aseguró que el objetivo es construir un sistema plural, independiente, transparente y al servicio de la ciudadanía, en el que la información pública no esté subordinada a intereses políticos y en el que la cultura, la educación, el arte y la diversidad regional recuperen un papel central.

La medida hace parte de un proceso de reorganización que comenzó el 7 de agosto de 2026. En paralelo, Inravisión mantiene actualmente una programación especial destinada a acompañar e informar a las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido el 10 de agosto, como parte de la función social de los medios públicos en situaciones de emergencia.

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