Nacional
Los aspectos a tener en cuenta antes de salir a votar este domingo en Colombia
El proceso es sencillo. Llegue a su lugar de votación y revise las carteleras en donde encontrara en qué mesa le corresponde votar según su cédula. Si quiere, puede también averiguarlo antes de salir de su casa, esta información la encuentra en la página web de la Registraduría.
Este domingo 31 de mayo son las elecciones presidenciales. Y seguramente en muchas conversaciones escuchará hablar de “primera vuelta”, “segunda vuelta” y de las posibilidades que necesita cada candidato para ganar. Pero para muchos el tema puede resultar confuso o difícil de entender.
Por eso, aquí le explicamos de manera sencilla cuáles son los posibles escenarios de la contienda presidencial según los resultados que obtengan los candidatos en las urnas.
¿A qué hora abren las urnas y qué documentos son válidos para votar?
La jornada electoral inicia a las 8:00 de la mañana e irá hasta las 4:00 de la tarde, hora en la que se cerrarán las mesas de votación.
El proceso es sencillo. Llegue a su lugar de votación y revise las carteleras en donde encontrara en qué mesa le corresponde votar según su cédula. Si quiere, puede también averiguarlo antes de salir de su casa, esta información la encuentra en la página web de la Registraduría.
Únicamente necesita llevar su cédula de ciudadanía original. Son válidas la cédula amarilla con hologramas y la cédula digital verificable. No sirven contraseñas, fotocopias, denuncias por pérdida ni fotos del documento en el celular.
Muchos ciudadanos también se preguntan si pueden llevar su propio lapicero; la respuesta es sí. Aunque la Registraduría también los entrega en los puestos de votación.
Se han conocido alertas de personas que dicen que cuando en la mesa llenan sus datos no está bien escrito el número de la cédula, para su tranquilidad usted tiene derecho a revisar que sus datos estén correctos.
Los jurados de la mesa le entregan el tarjetón, en esta oportunidad es uno solo y es más fácil que los de las parlamentarias porque este es más corto y tiene fotos de los candidatos.
¿Cómo marcar el tarjetón correctamente para que no anulen su voto?
Otro punto clave está en la forma de marcar el tarjetón. Solo se puede escoger una opción y la marca debe quedar dentro del recuadro correspondiente. Si la equis (X) sobrepasa la casilla y toca otra, el voto puede terminar anulado. Si tiene dudas sobre cómo votar correctamente, lo mejor es preguntarle al jurado antes de marcar.
En caso de equivocarse al diligenciar el tarjetón, todavía hay solución. Antes de depositarlo en la urna puede solicitar una nueva tarjeta electoral.
También es importante no confundir el voto en blanco con dejar el tarjetón vacío. Si una persona quiere votar en blanco, debe marcar expresamente esa casilla. Si deja la tarjeta sin marcar, ese voto no se cuenta como voto en blanco ni como voto válido.
Las autoridades además recomiendan evitar el uso del celular dentro del cubículo de votación, ya que el voto es secreto y tomar fotografías puede generar inconvenientes.
Finalmente, después de votar, recuerde guardar el certificado electoral. Ese documento puede servir más adelante para acceder a descuentos en algunos trámites y otros beneficios establecidos por la ley.
Lo primero es entender que el censo electoral de Colombia para 2026 es de 41.421.973 personas habilitadas para votar (alrededor de 2 millones fuera del país). 51,4% son mujeres y 48,6% hombres.
Pero como el voto en Colombia no es obligatorio, no toda esa cantidad de gente sale el domingo a elegir Presidente.
Desde las últimas elecciones presidenciales, la participación ha estado entre el 44 % y el 58 % del total de personas habilitadas. En 2022, por ejemplo, votó el 55 % del censo en primera vuelta y el 58 % en segunda.
Por eso, para esta jornada, varios expertos calculan que podrían participar entre 22 y 24 millones de ciudadanos. Y aunque para muchos ir a las urnas todavía puede parecer una actividad irrelevante, con esa sensación de que al final nada va a cambiar, lo cierto es que cada vez menos personas piensan así.
Las cifras muestran que, elección tras elección, aumenta la participación y son más los que deciden cumplir con su deber democrático.
“El número de personas que sale a votar viene creciendo de manera sostenida desde 2014. El salto grande fue entre 2014 y 2018 (6,4 millones más), impulsado por el plebiscito por la paz y la polarización entre Iván Duque y Gustavo Petro. De 2018 a 2022 se sumaron otros 1,8 millones en primera vuelta y 3,2 millones en segunda vuelta”, explica a este diario. Ricardo Ruiz, consultor y analista de datos electorales.
“La tendencia se explica por el crecimiento del censo más mayor movilización política. Para 2026, con un censo de 41,4 millones, lo esperable es romper la barrera de 23 millones en primera vuelta si la polarización Iván Cepeda versus la derecha, se mantiene en los niveles actuales”, agrega el experto.
¿Qué porcentaje se necesita para ganar la Presidencia en primera vuelta?
Tanto el candidato del petrismo Iván Cepeda, como el candidato de la derecha, Abelardo de la Espriella han dicho que van a ganar de una vez la Presidencia en primera vuelta.
Es algo que suelen decir los estrategas de campaña para impulsar más el voto, pero no es fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que es un tarjetón con 14 candidatos, tres de ellos con opciones y dos más con un número de votantes cautivos. De hecho, en Colombia solamente Álvaro Uribe, en su mejor momento, ha ganado en primera vuelta.
Para ganar la Presidencia en primera vuelta no basta con sacar más que los demás candidatos. La Constitución dice que el ganador debe obtener más de la mitad de los votos, es decir, la mitad más uno. Y se calcula sobre el total de los votos válidos depositados en la jornada.
Aquí es importante entender qué solo suman los votos válidos por candidatos y el voto en blanco. Los nulos y los que la gente deja sin marcar no se cuentan para definir ese porcentaje.
Pongamos un ejemplo sencillo. Si en las elecciones votan entre 22 y 23 millones de personas, es probable que los votos válidos terminen siendo entre 21 y 22 millones, porque siempre hay algunos nulos o no marcados.
Eso significa que, para ganar en primera vuelta, un candidato necesitaría superar más o menos los 11 millones de votos.
Y ahí está una de las claves por las que es tan difícil ganar de una vez. En 2022, por ejemplo, Gustavo Petro fue el candidato más votado en primera vuelta y consiguió cerca de 8,5 millones de votos, equivalentes al 40,3 %. Aun así, no le alcanzó y tuvo que ir a segunda vuelta.
En el escenario actual, un candidato como Iván Cepeda, podría alcanzar, según las encuestas, cerca de 8,2 millones de votos. Aunque esa cifra puede sonar muy alta, en realidad no le alcanzaría para ganar de una vez. ¿Por qué? Porque esos 8,2 millones representarían menos del 37,5 % de los votos, muy lejos del más del 50 % que exige la Constitución.
El análisis, elaborado con las encuestas publicadas en mayo por las firmas Invamer, Guarumo, AtlasIntel y CNC muestran que Cepeda se movería en un rango de entre 7,6 y 10,1 millones de votos. Detrás aparecería Abelardo De La Espriella, con una proyección que estaría entre 6,2 y 8,2 millones de votos, pero con una tendencia a crecer que no es fácil calcular. Más abajo se ubicaría Paloma Valencia.
“Abelardo De La Espriella ha venido creciendo y teniendo cada vez más incidencia en el voto. Si el domingo votaran el 53% de los habilitados –aunque todavía no sabemos exactamente cómo se va a comportar esa cifra porque la intención de voto venía en aumento–, él podría estar moviéndose entre el 27 % y el 32 % o más. Eso lo ubicaría cerca de los 6 o 7 millones de votos”, señala Andrés Martínez, fundador de la firma Alfil.
Y ahí es donde aparece el escenario de la segunda vuelta. Si ningún candidato logra superar la mitad más uno, la elección no se define en esa jornada.
En ese caso, pasan a una nueva votación los dos candidatos más votados del país, quienes vuelven a enfrentarse el próximo 21 de junio para definir finalmente quién será el próximo presidente de Colombia.
¿Cómo funciona la segunda vuelta presidencial en Colombia?
La segunda vuelta es mucho más sencilla de entender. Ahí ya no importa sacar más del 50 %. En ese escenario solo quedan dos candidatos y gana simplemente el que consiga más votos, así sea por una diferencia mínima.
Es decir, no importa si el ganador obtiene una ventaja de apenas unos miles de votos. El que quede por encima se convierte en Presidente.
Eso fue exactamente lo que pasó en las últimas elecciones. “En 2022, Gustavo Petro ganó la segunda vuelta con 11,28 millones de votos frente a los 10,58 millones que obtuvo Rodolfo Hernández.
La diferencia fue de cerca de 700.000 votos. Cuatro años antes, en 2018, Iván Duque venció a Petro con 10,4 millones de votos frente a 8 millones”, agrega Ruiz.
Por eso los analistas creen que, si la elección vuelve a irse a segunda vuelta, el país podría enfrentar otra contienda extremadamente cerrada.
“Esto sí es un gana-gana. Pero viendo el panorama y la tendencia que muestran hoy las encuestas, va a ser una votación supremamente cerrada. Hace cuatro años, entre Petro y Rodolfo Hernández, la diferencia fue de cerca de 700.000 votos, y hoy un punto porcentual puede representar muchísimo.
El país sigue en una polarización muy fuerte y eso hace que cualquier escenario entre un candidato de derecha y uno de izquierda termine siendo muy apretado”, añadió Martínez.
En ese escenario también empiezan a jugar un papel clave las alianzas políticas. Los candidatos que quedan por fuera, aunque ya no sigan en competencia, pueden terminar siendo decisivos dependiendo de hacia dónde se muevan sus votantes.
Efecto legal del voto en blanco: ¿se pueden repetir las elecciones?
¿Y el voto en blanco? Aquí también hay algo importante que muchas personas suelen confundir; no es lo mismo votar en blanco –es decir, marcar la casilla que dice “voto en blanco”– que dejar el tarjetón sin marcar o cometer algún error que anule el voto –como marcar dos candidatos distintos, por ejemplo–.
Cuando una persona deja el tarjetón vacío o marca mal la tarjeta, ese voto no cuenta para definir la elección. Pero el voto en blanco sí tiene un peso real dentro del resultado porque la ley lo considera un voto válido.
De hecho, la Constitución le da un efecto especial en primera vuelta presidencial. Si el voto en blanco llegara a sacar más votos que cualquiera de los candidatos, la elección tendría que repetirse y los candidatos que participaron ya no podrían volver a presentarse.
Es decir, el voto en blanco funciona como una forma de decir que “ninguno de los candidatos me representa”.
Eso sí, esa regla solo aplica en primera vuelta. En una segunda vuelta ya no tiene ese efecto. Ahí simplemente gana el candidato que saque más votos, aunque el voto en blanco tenga una cifra alta.
Al final, votar debe ser un ejercicio a conciencia. Y aunque muchas personas lo hacen sin mayor reflexión, lo cierto es que ejercer ese derecho también implica responsabilidad. En primera vuelta, vote por el candidato que realmente lo representa. No vote con miedo; hágalo con esperanza y convencido de que su decisión sí importa.
En Medellín, como ya ha ocurrido en las anteriores elecciones, el Metro no cobrará el pasaje para los usuarios durante el horario en que se desarrollarán los comicios. Esta decisión rige para las líneas A y B del Sistema de Transporte Masivo, las cuales operan entre Niquía y La Estrella y entre el centro de Medellín y el sector de San Javier, en el centro occidente de la capital antioqueña.
Beneficios de ley: ¿Qué ventajas otorga el certificado electoral?
Además de participar en la elección presidencial, votar en Colombia también da algunos beneficios legales que muchas personas desconocen. Todos esos incentivos se pueden reclamar con el certificado electoral.
Uno de los beneficios más conocidos es el medio día de descanso compensatorio remunerado para trabajadores. Es decir, quienes voten pueden pedir medio día libre pago dentro de los 30 días siguientes a la elección.
También existen descuentos del 10 % en algunos trámites oficiales, como la expedición del pasaporte, duplicados de la cédula y trámites relacionados con la libreta militar.
En el caso de estudiantes de universidades públicas, el certificado electoral además permite acceder a un descuento del 10 % en el valor de la matrícula. La ley igualmente da ventajas en concursos públicos, becas y subsidios del Estado. Por ejemplo, si dos personas quedan empatadas en un examen o convocatoria, quien tenga certificado electoral puede tener prioridad.
Para quienes prestan servicio militar obligatorio también hay beneficios. Dependiendo del tipo de servicio, la ley contempla rebajas de uno o dos meses.
Por eso las autoridades recomiendan guardar el certificado electoral después de votar, ya que ese documento es el que permite reclamar todos esos beneficios.
Con el objetivo de invitar a los ciudadanos a construir país a través de la participación en las elecciones, Proantioquia, Fenalco Antioquia y más de 120 marcas se unieron en la campaña Vale Votar.
La iniciativa busca incentivar que los ciudadanos ejerzan libremente su derecho al voto y con su certificado electoral de este 31 de mayo puedan acceder a una gran variedad de beneficios.
Según señalaron tanto Proantioquia como Fenalco, la estrategia no está alineada con ningún partido político y solo busca que los ciudadanos se involucren en el ejercicio democrático, sin importar cuál sea su posición política o ideológica.
Para María José Bernal Gaviria, directora ejecutiva de Fenalco Antioquia, las elecciones de este domingo son un importante momento para el país, que implica la participación de todos.
“Colombia enfrenta el proceso electoral más importante es su historia reciente y por eso es que el compromiso con la democracia debe ser mayor. Entre Proantioquia y Fenalco Antioquia nos hemos unido para hacer esta gran campaña que se llama Vale Votar.
Por presentar tu certificado electoral vas a poder adquirir descuentos en el comercio y vas a poder encontrar todas las empresas que se han vinculado en la landing page de Vale Votar. Los invitamos a que salgan a votar masivamente y ejerzan su derecho a definir el rumbo del país”, expresó la líder gremial.
Por su parte, la presidenta ejecutiva de Proantioquia, Juliana Velásquez, planteó que la cita de este 31 de mayo es crucial para la construcción de país en los próximos cuatro años.
“En Proantioquia creemos que cuidar la democracia es cuidar el futuro de Colombia. Junto a más de 120 empresas del país, reconocidas y muy queridas por los colombianos, creamos la campaña Vale Votar, que incentiva la participación en las urnas este domingo 31 de mayo”, dijo Velásquez.
“Cuidar nuestro futuro nos exige cuidar el presente. Este domingo los invito a salir a votar por el país que soñamos, con compromiso, de manera responsable. El país que construiremos los próximos cuatro años inicia en la elección que realizaremos este domingo”, añadió.
Entre las marcas que ya se han sumado a la iniciativa se encuentran Yamaha, Puntos Colombia, Flamingo, Americanino, Campo Azul, Comodísimos, Nespresso, Haceb, Juan Valdez, Pergamino, Estra, Fruta Fresca, Imusa, Astor, L’Occitane, Offcorss, Ragged, entre muchas otras.
Para conocer los descuentos que ofrece cada una de las marcas, Proantioquia y Fenalco invitaron a visitar la página web de Vale Votar, en donde sale la información en detalle.
¿Es obligatorio votar en las elecciones presidenciales de Colombia?
No, en Colombia el voto no es obligatorio. La participación histórica oscila entre el 44% y el 58% del censo. Sin embargo, ejercer este derecho otorga beneficios de ley como descansos laborales y descuentos en trámites oficiales.
¿Se puede votar con el pasaporte o la licencia de conducción?
No. El único documento válido para votar es la cédula de ciudadanía original, ya sea en su formato físico amarillo con hologramas o la versión de cédula digital verificable. No se aceptan fotocopias ni denuncias de pérdida.
¿Qué pasa si tacho por error dos casillas en el tarjetón presidencial?
Si marca dos candidatos, el voto se considerará nulo. Sin embargo, si se equivoca antes de introducir el tarjetón en la urna, tiene derecho a solicitarle a los jurados de mesa una nueva tarjeta electoral de reemplazo.
¿Cuáles son los horarios de las elecciones en Colombia?
Las urnas estarán abiertas entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde, pero se recomienda llegar con tiempo, ya que pueden presentarse filas o imprevistos.
Nacional
Fueron 120 segundos de horror en Colombia
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.
El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.
Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.
En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.
Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.
El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.
La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.
De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.
¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?
Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.
¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?
La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.
¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?
La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.
¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?
No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.
Nacional
Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.
La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.
La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.
Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.
Una alfombra roja para el nuevo poder
Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.
Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.
También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.
Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.
El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.
La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.
El juramento
A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.
Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.
A su lado estaba su familia.
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Y entonces comenzó el discurso.
“El tigre ha llegado”
Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.
De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.
La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.
Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.
Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.
Fe, música y política
La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.
Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.
El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.
Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.
De la Arena a los cuarteles
La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.
Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.
Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.
Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.
El primer día de un Gobierno que promete mano firme
La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.
Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.
Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.
Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.
Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.
Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.
Cali puso el escenario.
La Arena USC recibió al nuevo presidente.
Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.
Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.
Ahora ya no hay campaña.
Ya no hay discursos de candidato.
Ya no hay promesas desde una tarima electoral.
Nacional
Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús
Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.
Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios.
No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz.
En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre.
La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.
Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país.
Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.
La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada.
Todo se cerró con el Bogotá Gospel
El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad.
Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones.
La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente.
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