Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de Colombia - Radio Seaflower
Síguenos en

Nacional

Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de Colombia

Con el 98% de las mesas escrutadas, Iván Cepeda obtuvo 12.464.042 votos, frente a los 12.842,000 de Abelardo de la Espriella, en una elección voto a voto que mantuvo al país en suspenso hasta el final del escrutinio.

Publicado

on

Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente electo de Colombia. Obtuvo más de 12 millones de votos contra el candidato del gobierno de Gustavo Petro, Iván Cepeda. Fue una campaña llena de sorpresas, en la que el favorito, hasta antes de la primera vuelta, siempre fue Cepeda. Contaba con movilización estatal y un presidente que hizo campaña de frente hasta el último día.

Con este resultado, el país da un giro político contundente y pone fin al ciclo del petrismo en la Casa de Nariño. De la Espriella, quien irrumpió en la política con un discurso de mano dura, seguridad y recuperación económica, logró capitalizar el desgaste del Gobierno y consolidar un bloque amplio de oposición que terminó siendo definitivo en las urnas.

Su victoria representa uno de los mayores remezones políticos de los últimos años; un abogado sin experiencia en cargos públicos, pero con una narrativa frontal contra Gustavo Petro y su proyecto político, ahora asumirá las riendas del país para el periodo 2026-2030.

Con el 98% de las mesas escrutadas, Iván Cepeda obtuvo 12.464.042 votos, frente a los 12.842 de Abelardo de la Espriella, en una elección voto a voto que mantuvo al país en suspenso hasta el final del escrutinio. La diferencia iba en apenas 302.637 sufragios.

https://twitter.com/ZuluagaCamila/status/2068826236537676246

Instituciones cuidaron el voto

Varios guardianes cuidaron el proceso electoral, entre organizaciones estatales e independientes de Colombia y el mundo. Fue crucial el rol de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral (CNE). También hubo entidades como la Misión de Observación Electoral (MOE) y las misiones de observación internacionales como las de la Unión Europea y la OEA, así como la de Estados Unidos. De esta estuvo presente el senador republicano Bernardo “Bernie” Moreno, nacido en Bogotá y cercano a Donald Trump, quien regresó para acompañar la segunda vuelta.

Desde el inicio de la jornada, el registrador nacional Hernán Penagos y otros altos funcionarios hicieron llamado a respetar los resultados. Sin embargo, el presidente Gustavo Petro hizo referencia a que solo reconocería el escrutinio; “le haré caso a los jueces”, dijo. Lo que se ve en medios de comunicación es el preconteo; el escrutinio lo hacen actores como jueces y notarios para verificar los votos. En primera vuelta, la coincidencia entre ambos fue del 99.94 %.

El camino a la victoria de De la Espriella

Desde que De la Espriella pasó a segunda vuelta, la campaña de Cepeda pareció perder el norte durante las primeras semanas. Posiblemente estaban confiados en que ganarían en primera vuelta o, en su defecto, su rival sería Paloma Valencia, con la que polarizar la campaña con la figura del expresidente Álvaro Uribe les hubiera allanado el camino. En otras palabras, Cepeda no parece haberse preparado para una segunda vuelta contra De la Espriella y se confió.

Después, sus equivocaciones vinieron desde el mismo 31 de mayo, momento en que desconoció los resultados de la primera vuelta. Tanto impacto tuvieron esas declaraciones que pesaron más que el discurso de De la Espriella, que también fue agresivo, mal iluminado y con transmisión intermitente.

Al día siguiente, Cepeda publicó un mensaje cuestionando el uso de la camiseta de la Selección Colombia por parte de la campaña y los seguidores de De la Espriella. Desde ese momento, evidentemente, se incrementó el uso como expresión de desafío y confrontación con Cepeda.

Días después, un juez de la República le prohibió a De la Espriella y a sus seguidores usar la camiseta. Más gasolina para la campaña, ya que el candidato desacató la orden e invitó a sus seguidores a usarla lo más que pudieran antes de la primera vuelta.

https://twitter.com/MariaAlejaVM/status/2068825647028342923

El 3 de junio, el abogado recibió el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que generó fervor entre quienes lo apoyan y rechazo por parte del presidente Gustavo Petro, principalmente. Con ese apoyo vinieron las denuncias por parte de De la Espriella a supuestos compradores de votos por todo el país, a los que amenazó con que EE. UU. les quitaría la visa o los metería en la lista Clinton en caso de incurrir en este delito electoral.

En esa primera semana tras la primera vuelta tuvo protagonismo José Manuel Restrepo, quien, como explicó EL COLOMBIANO, habría sido el encargado de recoger votantes de centro.

Esta estrategia incluyó tender puentes con líderes de ese espectro, sobre todo aquellos de segundo nivel, ya que no se dio un apoyo de figuras como Sergio Fajardo o Juan Daniel Oviedo. Es decir, no hubo necesariamente líderes reconocidos, pero que en últimas mueven apoyos.

Restrepo fue crucial para lograr esos acercamientos; desde el día siguiente de la primera vuelta se reunió con líderes de la sociedad civil y estuvo en universidades y otros espacios ciudadanos. Esa estrategia se potenció esa primera semana.

Más tarde vinieron otras decisiones por parte de la justicia. Se revocó la prohibición de la camiseta, pero llegó otra orden: prohibido usar el eslogan de “Firmes por la Patria” y otros símbolos patrios. Otra vez, más gasolina para la campaña. Sin embargo, la Corte Constitucional revocó la decisión.

Adicionalmente, vinieron cuestionamientos a De la Espriella por su ciudadanía estadounidense. Un grupo de académicos y exmagistrados publicó una carta que exponía por qué el juramento que se hace para asumir esa ciudadanía representaba conflictos de interés. De hecho, por otro lado, llegó una demanda al CNE intentando tumbar la candidatura, pero fue desestimada.

El “outsider” que ahora es presidente

Pero, ¿cómo un “outsider” sin experiencia en lo público y en la política ganó las elecciones presidenciales? Por años, De la Espriella había sido abogado penalista. Sus clientes fueron desde el señalado testaferro de Nicolás Maduro, Álex Saab, hasta la víctima de ataque con ácido Natalia Ponce de León. También ha sido empresario; su marca personal, De la Espriella Style, ha vendido productos que han variado entre la ropa para hombre y el ron “Defensor”.

De la Espriella anunció su candidatura el 16 de julio de 2025. “Hace años le dije al país que solo entraría en la política en un caso extremo. Ese momento ha llegado. Colombia vive hoy sus horas más oscuras. La tragedia ya no es una posibilidad remota, es una posibilidad que clama por nosotros los patriotas que no estamos dispuestos a dejarla sucumbir”, dijo ese día en un video. Y agregó una de las frases que más se le escucharía en campaña: “Un hombre no puede escapar de su destino”.

El lunes 3 de noviembre, De la Espriella dio su primer golpe en el que mostró que tenía apoyos: llenó el Movistar Arena de Bogotá, con capacidad para 14.000 espectadores. Luego, el 4 de diciembre, entregó más de 5 millones de firmas a la Registraduría. Sin embargo, solo le fueron avalados cerca de 2 millones, por lo que se generaron cuestionamientos.

Ante el CNE se presentó una denuncia para anular la campaña por las 3 millones de firmas que no fueron válidas. Sin embargo, como cumplió con el mínimo de firmas válidas, la denuncia fue desestimada.

Una de las decisiones más importantes de la campaña de Abelardo de la Espriella fue no haber participado en ninguna consulta. Cuando estas se dieron el 8 de marzo y la Gran Consulta por Colombia sacó más de 6 millones de votos; las cosas no se veían fáciles para De la Espriella. Pero se mantuvo.

Solo dos días después, el 10 de marzo, nombró a José Manuel Restrepo como su fórmula vicepresidencial. En sus palabras, lo hizo sin cálculos políticos, por lo que le sorprendió cómo Restrepo se “puso la camiseta” desde primera vuelta para conseguir apoyos y darle rigor a las propuestas.

https://youtu.be/2EHJwlilRUU

Desde eso, la campaña de De la Espriella entendió que su rival a vencer en primera vuelta no era Iván Cepeda, sino Paloma Valencia. Montaron la narrativa de “los nunca” contra “los de siempre”, la asociaron con el expresidente Juan Manuel Santos, cuestionaron la figura de Juan Daniel Oviedo y las cuentas afines a De la Espriella, así como influenciadores de su campaña, inventaron mentiras en contra de esa fórmula presidencial. Esa estrategia dio frutos.

Por eso y otros errores de la campaña de Valencia, la senadora se desplomó en las encuestas mientras De la Espriella subió, catapultado por su campaña de mercadeo, la movilización de emociones y el “voto útil”. El 31 de mayo dio la sorpresa; le ganó a Cepeda con 10.3 contra 9.6 millones de votos. Y, como se dijo, después de ganar con cerca de 13 millones de votos, el 7 de agosto se posesionará como presidente de la República.

Como ha dicho en diferentes entrevistas, de entrada firmaría 90 decretos el 7 de agosto, relacionados con temas como seguridad, economía, salud, recorte estatal, generación de empleo y educación. La idea es que, mientras su equipo arma la agenda legislativa y teje acuerdos en el Congreso, esos decretos sirvan como la primera señal de hacia dónde quiere llevar el país

Sigue leyendo

Nacional

Fueron 120 segundos de horror en Colombia

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Publicado

on

Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.

La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.

Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.

El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.

Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.

En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.

Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.

El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.

La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.

De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.

¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?

Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.

¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?

La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.

¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?

La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.

¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?

No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.

Sigue leyendo

Nacional

Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Publicado

on

Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.

La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.

La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.

Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.

Una alfombra roja para el nuevo poder

Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.

Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.

También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.

Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.

El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.

La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.

El juramento

A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.

Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.

A su lado estaba su familia.

El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.

Y entonces comenzó el discurso.

“El tigre ha llegado

Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.

De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.

La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.

Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.

Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.

Fe, música y política

La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.

Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.

El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.

Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.

De la Arena a los cuarteles

La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.

Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.

Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.

Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.

El primer día de un Gobierno que promete mano firme

La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.

Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.

Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.

Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.

Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.

Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.

Cali puso el escenario.

La Arena USC recibió al nuevo presidente.

Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.

Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.

Ahora ya no hay campaña.

Ya no hay discursos de candidato.

Ya no hay promesas desde una tarima electoral.

Sigue leyendo

Nacional

Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús

Publicado

on

Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.

Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios. 

https://www.tiktok.com/@santiagoperezgarnica1/video/7669579493991910664?is_from_webapp=1&sender_device=pc

No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz. 

En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre. 

La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.

Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país. 

Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.

La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada. 

Todo se cerró con el Bogotá Gospel

https://www.tiktok.com/@canalcapital/video/7669574419940986130?is_from_webapp=1&sender_device=pc
https://twitter.com/daninewball/status/2084323488722997712

El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad. 

Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones. 

La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente. 

Sigue leyendo

Trending