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El homenaje que el mundo le rinde al Rey Pelé
La leyenda viviente del futbol mundial falleció a sus 82 años luego de haber librado una fuerte batalla contra el cáncer de colon.
Pocas veces resultó tan sencillo describir al fútbol como fenómeno. Decir “Pelé” lo resume todo y no necesita traducción en ningún lugar del planeta. Tres títulos mundiales de selecciones, dos de clubes y 1283 goles en su carrera podrían acabar con cualquier comparación, pero el genio de Brasil fue mucho más que eso. Representa la belleza del juego, la maravilla del espectáculo. A los 82 años, y tras convivir durante meses contra una delicada enfermedad que deterioró su salud, este jueves 29 de diciembre murió en el Hospital Albert Einstein de San Pablo. El eterno rey ahora es una leyenda.
El autor recuerda los encuentros con el mayor astro del fútbol brasileño y narra el alcance de su influencia en una época donde no existían internet y las redes sociales. Cómo era la agenda del tres veces campeón del mundo
Edson Arantes do Nascimento nació el 23 de octubre de 1940 en Tres Corazones, en Minas Gerais y su infancia estuvo marcada por dos ilusiones: tratar de ser jugador de fútbol como su padre, y revertir la historia de la selección de su país ganando una Copa del Mundo tras el fracaso en el Mundial de 1950 en el Maracaná ante Uruguay, cuando él tenía sólo nueve años y sufrió mucho aquella situación.
Su padre, Joao Ramos do Nascimento, Dondinho, era un buen delantero que hasta llegó a marcar cinco goles de cabeza en un mismo partido (Pelé dijo que es un récord que siempre quiso batir y no pudo). Había sido jugador del Fluminense y del Atlético Mineiro, pero una lesión en su rodilla (en un choque contra Augusto, capitán después de la selección brasileña en el Mundial de 1950) truncó su carrera a los 24 años.
Pelé era conocido de niño como Dico y se fue a vivir a Baurú porque su padre fue contratado por el equipo de esa ciudad. Allí jugaba al fútbol con una pelota de trapo, y creó con sus amigos del barrio un equipo llamado Ameriquinha, desde donde saltó al Baquinho, las divisiones inferiores del Baurú. Allí fue entrenado por Waldemar do Brito, que había jugado el Mundial de Italia 1934, y éste fue fundamental para perfeccionar su técnica y convencerlo de hacerse profesional, y a su madre, Celeste, para que aceptara abandonara su trabajo en una fábrica de zapatos y fuera a jugar al Santos FC.
Do Brito le ganó la pulseada, por poco, a Elba de Padua Lima, Tim, que era el DT del Bangú de Río de Janeiro y había jugado el Mundial de Francia 1938 (y quien en 1968 dirigiría a Los Matadores, campeones invictos del Metropolitano con San Lorenzo de Almagro). Pelé tenía tres hermanos, María Lucía, Edson y Zoca, componiendo una familia muy humilde, tanto, que contó que al llegar al Santos, “lo primero que hice fue ir corriendo al agua, para comprobar si era efectivamente salada como decían”.
Había abandonado la escuela en cuarto grado, con muy malas notas. También vendía bebidas frescas en las estaciones de trenes, lustraba zapatos y le pusieron “Gasolina” cuando se empleó en una estación de servicio, pero no le gustaba ese apodo. También arrastraba el de “Pelé, aunque hay dos versiones sobre su origen. Una dice que como su madre estaba harta de que sólo se interesara por el fútbol, le decía “si sólo te dedicás a jugar al fútbol, vas a ser un pelé (un don nadie, un pelele) toda tu vida”. La otra indica que venía de las “peladas”, los descampados en los que jugaba con sus amigos en Baurú.
Se destacó de entrada y hasta llegó a entrenarse con profesionales pero le decían que debía mejorar su complexión física porque era demasiado flaco (47 kilos). Jugando para el sub-16 de San Pablo, malogró un penal importante y eso le hizo pensar en marcharse, pero no se lo permitieron. Otra vez, casi lo convencen del Baurú para regresar y jugar en Primera, incluso hizo su maleta y ya se iba cuando el cuidador del club lo vio en la estación y lo trajo de vuelta.
En el Santos compartía la pensión de Doña Georgina con Dorval y Coutinho, aunque su protector era Zito, a quien iba a comprarle cigarrillos. Debutó ante el Corinthians de Santo André convirtiendo un gol, aunque su primer partido oficial fue ante el Cubatao el 7 de setiembre de 1956 con 15 años, y otro gol. Ganó ese torneo paulista como goleador del equipo, y luego, la Copa Río-San Pablo de 1957.
Si bien era conocido en Brasil, no lo era en el concierto internacional, tanto es así que se guarda en Santos como un gran documento cuando desde un club de Porto Alegre le pidieron prestado un jugador y el club paulista ofreció a Pelé. El telegrama de respuesta fue “Pelé no interesa, manden a Pagao”, un veterano futbolista, casi retirado.
Estos legendarios futbolistas se conocieron por primera vez en Rio de Janeiro, cuando el astro argentino tenía 19 años. El desgaste por las constantes comparaciones, un pase frustrado al Santos y el reencuentro especial en la TV
Esto cambió con un torneo organizado en el Maracaná con equipos brasileños y europeos (tres goles a Belenenses de Portugal, y uno a cada uno al Dynamo de Yugoslavia, Flamengo y San Pablo) y así logró que el DT de Brasil, Vicente Feola, lo convocara cuando no llevaba un año de profesional. El 7 de julio de 1957 debutó contra Argentina por la Copa Roca en el Maracaná (ganó Argentina 2-1, entró en el segundo tiempo cuando la gente coreó su nombre, y le marcó el gol a Amadeo Carrizo aunque luego del empate, el Gitano Juárez desniveló). Había nacido una estrella, y anotó uno de los dos goles del 2-0 a Argentina tres días después en el Pacaembú.
Su crecimiento en tan poco tiempo lo llevó a ser convocado para el Mundial de Suecia 1958 aunque no sin polémicas porque fue en detrimento de una de las estrellas del momento, Luizinho, del Corinhians, lo que enloqueció a su hinchada, al punto de que sus manifestaciones consiguieron que la selección brasileña enfrentara al equipo paulista en un amistoso, en el que Ari Clemente, defensor corinthiano, lo lesionó en su rodilla y casi se queda afuera.
Debutó recién en el tercer partido de grupo ante la URSS de Lev Yashin. Ganó Brasil 2-0 y Feola hizo ingresar a los jóvenes Pelé, Garrincha y Zito luego del empate 0-0 ante Inglaterra y pese a la oposición del psicólogo del plantel. Pero en cuartos de final, País de Gales se metió atrás y Pelé marcó un gran gol con el que Brasil pasó a semis (sombrero a Williams en el punto penal y antes de que la pelota picara y con Bowen acosándolo, le pegó con el empeine derecho cerca del palo derecho de Kelsey). Pelé siempre dijo que ese gol fue el que le dio la confianza definitiva.
Luego, en lo que fue una final anticipada, llegó un triplete a la Francia de Kopa y Just Fontaine en el espléndido 5-2. En la final ante la Suecia de Liedholm y Gunnar Gren, Brasil iba perdiendo con gol de Liedholm, Pelé estrelló una pelota en el palo, pero la maravilla ocurrió en el segundo tiempo con el tercer gol, cuando pasó la pelota por arriba de Gustavsson y le dio a la pelota sin que picara. Con el partido 4-2 y casi definido, Pelé le ganó en el aire a dos defensores, alcanzó a cabecear de una manera rara a la pelota y ésta hizo una parábola antes de meterse en la red. Pelé y Brasil eran campeones del mundo por primera vez y Pelé, en una escena mítica, lloraba en los hombros del arquero Gilmar.
Hasta hoy, fue la única vez que una selección sudamericana ganó un Mundial en Europa. Tenía 17 años y la revista francesa L’Equipe le otorgó el título de “Rey del Fútbol” y quedó para siempre como “O Rei”. Eso le permitió, al regresar a Brasil, renegociar su contrato con el Santos por 22 mil dólares de prima, una casa y un automóvil Volkswagen.
A la vuelta al Santos, Pelé ya era muy famoso y se adueñó del equipo cuando el crack Emmanuele Del Vecchio emigró al Milan. La de 1958 fue una temporada sensacional, con 58 goles en 38 partidos. El equipo por esos años, daba notables espectáculos con jugadores como Mauro, Gilmar, y una brillante delantera, que para Pelé fue la mejor que integró: Dorval, Mengalvio, Coutinho, Pelé y Pepe.
A los 18 años tuvo que hacer el servicio militar en el Sexto Grupo de Artillería Motorizada en Santos. Jugó para el equipo de su cuartel y para el Ejército de Brasil y llegó a participar del campeonato militar sudamericano, en el que alcanzó la final y fue expulsado en ésta ante Argentina.
Justamente al año siguiente concurriría al Sudamericano de Buenos Aires. Pelé fue la figura excluyente, y goleador del torneo, pero Brasil sólo pudo empatar con Argentina en el último partido y los locales fueron campeones. Pelé no volvería a jugar más en la Argentina con la camiseta de Brasil. También protagonizó allí una recordada batalla campal con Uruguay, con resabios de aquella derrota de 1950 en el Maracaná.
El 5 de marzo de 1961 Santos enfrentaba al Fluminense en Río de Janeiro y le ganaba 1-0 con gol suyo cuando a los 40 minutos recibió de Dalmo, eludió a Valdo, se sacó de encima a Edmilson con un amague, pasó entre Clovis y Altair, desorientó a Pinheiro con una finta perfecta, Jair Marinho le fue con todo cuando ingresaba al área pero superó también ese escollo y cuando le salió el arquero Castillo, sacó un remate suave a su palo derecho y lo venció. El relator Valdir Amaral gritó entonces en la radio “Este gol merece una placa”. Al poco tiempo, el desaparecido diario paulista “O Esporte” colocó una placa en el Maracaná que dice “En esta cancha, el día 5-3-61 Pelé marcó el gol más bonito de la historia del Maracaná”.
Para el Mundial de Chile 1962, el DT era Aymoré Moreira. Pelé llegaba con un exceso de partidos y se le había diagnosticado un esguince inguinal. Ya Brasil había pasado del sistema 4-2-4 al 4-3-3, y la estrella del Santos debutó con un gol ante el México del arquero Antonio Carbajal (que atajó en cinco Copas del Mundo) pero ya en el segundo partido ante Checoslovaquia no daba más y cayó fulminado de dolor. Como no había cambios en esa época, siguió en el partido, aunque renqueando, y ya no volvió a jugar más. Fue reemplazado por Amarildo y fue Garrincha el que brilló para el segundo título.
Pelé volvió para la Copa Libertadores con el Santos en 1962 sólo para la última final ante el Peñarol de Alberto Spencer. Fue en Buenos Aires, en el Monumental, luego de dos 0-0. Pelé marcó dos goles y los brasileños ganaron 3-0. Eso le dio la posibilidad de jugar ante el Benfica de Eusebio, Coluna y Simoes la Intercontinental (3-2 en la ida, con dos goles suyos y 5-2 en Lisboa con un recital suyo y cuatro tantos).
Al año siguiente, ya cuando comenzaba la tendencia mundial al tacticismo (el Santos era uno de los pocos que daba respuesta a eso con su fútbol excelso), tuvo que enfrentar a Boca en dos encarnizadas finales de Copa Libertadores en 1963. Fue cuando un jugador le rasgó el pantalón a Pelé y se lo tuvo que cambiar. El Santos ganó los dos partidos pero tuvo que remontar. Y Pelé fue protagonista las dos veces. Fue a jugar la Copa Intercontinental ante el Milan de Gianni Rivera, Giovanni Trappatoni, Cesare Maldini y Amarildo. Los italianos ganaron 4-2 en San Siro (Pelé marcó los dos) y en el Maracaná, sin Pelé, Santos ganó 4-2 y el desempate 1-0.
Para 1964, llegó como DT al Santos Julio Massei, de mucho éxito en Palmeiras y empezó una segunda era dorada con Carlos Alberto, Clodoaldo y el argentino José Manuel Ramos Delgado, entre otros. También llegó a jugar César Menotti. “No digo nada nuevo si afirmo que Pelé fue un monstruo. Tenía unas extraordinarias condiciones físicas, técnicas y mentales y además, era guapísimo. Y como si fuera poco, siempre, desde que comenzó su carrera, estuvo rodeado de grandes jugadores”, recordó años después Ramos Delgado, llegado en 1967.
Durante ese mismo 1964, Brasil sufrió una inesperada derrota como local en la Copa de las Naciones que se llevó Argentina al vencer 3-0 en el Pacaembú de San Pablo con dos goles de Roberto Telch. Pelé fue expulsado por un codazo al “chino” José Mesiano, que lo marcaba rigurosamente. Antes, había simulado un penal a partir de una falta inexistente de Antonio Rattín, y que, insólitamente, no ejecutó sino Gerson, y atajó Carrizo. El duelo con Rattín ya venía del año anterior, en la final de la Copa Libertadores. “Dejá, que del negro me encargo yo”, decía a sus compañeros, en voz alta, el capitán argentino. “Sin violencia, Rattín, sin violencia”, imploraba Pelé.
Para 1966 vino el Mundial de Inglaterra al que Brasil llegó con una desastrosa preparación, y Amarildo, lesionado en la gira previa. Brasil debutó con un 2-0 a Bulgaria (Pelé anotó de tiro libre) pero el árbitro no cobró casi ninguna falta de las permanentes del defensor Zhechev. Para tomar precauciones, lo reservaron ante la Hungría del gran Florian Albert y perdieron 3-1 ante los magyares, y ya en el decisivo partido ante la Portugal de Eusebio no sólo volvieron a caer 3-1 sino que el defensor Morais lo lesionó con otra doble falta que el árbitro no señaló, en un contexto de muchas dudas en los arbitrajes que acabaron perjudicando a los tres exponentes sudamericanos, junto con Argentina y Uruguay.
Al regresar, Pelé renunció a la selección brasileña pero ya las exhibiciones con el Santos eran espectaculares y por todo el mundo. Pelé se codeaba con mandatarios, estrellas del cine, políticos (Robert Kennedy, por ejemplo, asistió a uno de sus partidos y se acercó al vestuario para regalarle un dólar de oro como símbolo de su admiración, en Biafra acordaron una tregua de 48 horas de una guerra que se libraba para poder ver en acción al Santos en una de sus giras por África, fue recibido por los papas Juan XXIII y Paulo VI).
En un amistoso en Colombia fue expulsado y cuando ya se iba a cambiar en el vestuario, un dirigente vino a decirle que no lo hiciera, que ante la indignación de la gente habían decidido cambiar al árbitro para poner a un juez de línea para que siguiera, hasta que en 1969 llegó a su gol mil justo en el Maracaná y ante el arquero argentino Edgardo Andrada, del Vasco da Gama. Fue el 19 de noviembre y ante 65.000 personas. Dio una vuelta olímpica y entrevistado en ese momento, dijo “Pensé en Navidad, pensé en los niños”.
Cerca del Mundial de México, consideró regresar a la selección cuando fue destituido Aymoré Moreira y reemplazado por el periodista marxista Joao Saldanha, que usó como base a los jugadores del Santos y Botafogo (su ex equipo) pero fue destituido también por sus problemas con el poder político y con el presidente de la CBD, Joao Havelange. Fue convocado entonces como DT su ex compañero en 1958 Mario Zagallo, y se clasificó en su grupo sudamericano ganando todos los partidos.
El Mundial de 1970 fue el de un Pelé excelso, con jugadas para recordar (remate de mitad de cancha que casi vence al arquero checoslovaco Ivo Viktor, el cabezazo que le sacó Gordon Banks, que se considera la mejor atajada de la historia de los Mundiales, un golazo de tiro libre ante Rumania, el amague a Ladislao Mazurkiewicz ante Uruguay en semifinales, dejando correr la pelota por un costado, yéndola a buscar por el otro, y rematando cruzado y apenas desviado –Alonso lo pudo hacer ante Independiente en 1972-, el gol de cabeza en la final, cuando Tarciso Burgnich dijo que pensó que Pelé era humano y ese fue su error en la marca, el pase sin mirar a Carlos Alberto en el 4-1 final).
Ese Mundial, que significó que Brasil se quedara definitivamente con la Copa Jules Rimet, desató una gran euforia (el poeta Vinicius de Moraes cantaba “La Copa del Mundo es nuestra”), pero también fue utilizada políticamente por la dictadura militar de Emilio Garrastazú Médici, algo de lo que Pelé se dio cuenta años más tarde, igual que muchos de sus compañeros de equipo.
El 18 de julio de 1971 jugó su último partido con la selección verdeamarilla ante Yugoslavia. Era el final, y también se planteaba dejar un Santos en decadencia cuando en 1972 le vencía el contrato y lo explotaban con giras por todo el planeta, sin parar.
En 1974, Joao Havelange, que se lanzaba como candidato a presidente de la FIFA, intentó convencerlo para volver a la selección para el Mundial de Alemania Federal pero no sólo no aceptó sino que ese año terminó también su carrera en el Santos con una impresionante despedida en Vila Belmiro.
Sin embargo, estuvo a punto de quebrar por malos negocios y la única que le quedaba era regresar al fútbol. Tenía ofertas de Juventus, Milan. Real Madrid y América de México pero el Cosmos de Nueva York estaba detrás de él desde hacía tres años a través de su presidente, Cliv Toye. No había presiones y Pelé prefirió eso a sus 35 años. Fue presentado el 11 de junio de 1975. Su DT sería Gordon Bradley, a quien ya había enfrentado una vez y había sido su marcador. Su debut fue una semana después en la NASL ante el Toronto Metros.
El Cosmos pasó de 8000 aficionados a 22.500 pero la temporada fue decepcionante y además, Pelé se lesionó ante San José Earthquakes. Así es que para la temporada siguiente, la entidad estadounidense decidió reforzarse con el peruano Ramón Miflin y Nelsi Morais, ambos del Santos, y con el italiano Giorgio Chinaglia, de Lazio. El DT pasó a ser Ken Furphy, que trajo tres jugadores del Sheffield United inglés, pero los planteos eran muy defensivos, así que volvió como DT Bradley, que estaba en un cargo administrativo. Acabaron perdiendo la final ante el Tampa Bay Rowdies por 3-1 y Pelé recibió un botín con incrustaciones de oro por llegar a su gol 1250.
Decidieron contratar entonces a Eddie Firmani, el DT de los campeones, y ficharon a Franz Beckenbauer y a Carlos Alberto, y por fin salieron campeones al vencer en la final a Seatlle Sounders 2-1. Partieron de gira por todo el mundo y tras 111 partidos y 65 goles, a poco de cumplir 37 años, el 1 de octubre de 1977, Pelé dijo adiós a su carrera ante 75.000 personas en un partido Santos vs Cosmos (ganaron los yanquis 2-1). Luego se quedó tres años más en Estados Unidos representando a veinte empresas y creó la Pelé Sports & Marketing. Finalizaba su carrera con 1283 goles en 1367 partidos. Oficialmente, y mientras los propios reclutadores de estadísticas continúan en discusión por las cifras, sumó 760 en 831 partidos para quedar actualmente en la historia detrás de Josef Bican, Romario, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
En una encuesta de FIFA de 2000 fue elegido como mejor jugador del siglo XX con el 72,7% de los votos. El COI lo eligió como el atleta del siglo XX en 1980. Con el Santos obtuvo 10 campeonatos paulistas, 3 torneos Río-San Pablo, 6 campeonatos brasileños, 2 Copas Libertadores, 2 Copas Intercontinentales y una Supercopa de Campeones Intercontinentales. Es el máximo goleador del Santos con 541, y de la selección brasileña (95), y por si fuera poco, es el inventor de la “Paradinha” en la ejecución de los penales, un último amague antes del remate “porque en ese tiempo, los arqueros solían adelantarse mucho”, explicó.
Nunca ganó el Balón de Oro porque sólo se le entregaba a europeos pero en la gala de enero de 2014, la FIFA le otorgó uno honorífico.
Durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, en los años noventa, fue ministro de Deportes y se promulgó la llamada “Ley Pelé”, por la que si el jugador termina su contrato y no renueva con su club, queda en libertad de acción.
Por esos años generó una gran polémica en Brasil por haber hecho campaña a favor de EEUU para organizar el Mundial 1994 justamente contra su propio país, y en ese mismo tiempo fue asesor ejecutivo en el Santos y quiso traer al club a Diego Maradona y viajó especialmente a Buenos Aires a reunirse con él y Carlos Menem, el día que éste fue reelecto presidente argentino. Con Maradona, se conocieron en 1979, reunidos por la revista “El Gráfico” en Brasil y siempre existió una relación especial con muchos vaivenes, enemistades y reconciliaciones, con declaraciones cruzadas y permanentes alusiones personales.
Fue nombrado Caballero de Honor del Imperio Británico, Ciudadano del Mundo por la ONU y es embajador para la Ecología y Medio Ambiente de la UNESCO, y embajador del Deporte en el Foro de Davos (2006).
En cine trabajó en “Escape a la victoria” (1981) junto con Bobby Moore, Osvaldo Ardiles, Kazimierz Deyna y actores como Michael Caine, Max Von Sydow y Sylvester Stallone, y también fue actor en la TV.
Su amor por la música lo llevó a componer unos quinientos temas musicales y grabar discos, aunque algunos se mantienen en el anonimato “porque nunca quise que se compararan mis capacidades”. Es nombrado en más de cien canciones en todo el mundo.
Se casó en 1966 con Rosemeri Cholbi pero se divorció en 1978. Se dijo que con los continuos viajes por giras, se veían muy poco. Tuvo cuatro hijos, Kelly, Cristina, Edinho (el arquero del Santos que estuvo preso en 2005 por tráfico de drogas y ahora purgando una larga condena por lavado de activos provenientes del narcotráfico) y Jennifer. En 1994 se casó otra vez, con Assiria Seixas Lemos y tuvo a los gemelos Josua y Celeste.
Se le conocieron amoríos con Xuxa y con dos reinas de la belleza: Mis Brasil 1986 (Deisa Nunes de Souza) y Miss Brasil 1989 (Flavia Cavalcanti).
Tuvo que reconocer otra hija extraconyugal a través de la Justicia, Sandra Regina Machado, quien murió de cáncer en 2006, y se le atribuye otra más. No asistió al entierro pero dio a entender que no suele hacerlo en ningún caso y de hecho, tampoco lo hizo con homenajes póstumos a sus padres, de quienes dice que cuando nació, “ellos cerraron la fábrica” y que nació para jugar al fútbol “como Beethoven para la música”.
Si bien tuvo diversos problemas de salud a lo largo de la última década, inclusive con un problema en la cadera que dificultó su desplazamiento, fue durante los últimos años que su cuadro se complicó a raíz del hallazgo de un tumor de colon. Fue operado en septiembre del 2021 y a partir de allí fueron constantes sus chequeos en el Hospital Albert Einstein de San Pablo. El 29 de noviembre de este año, mientras la Copa del Mundo en Qatar empezaba a dar sus primeros pasos, se conoció la noticia de un nuevo ingreso al centro médico para una “reevaluación del tratamiento de quimioterapia para el tumor colónico”. El cuadro empeoró semana a semana, a punto tal que su familia se reunió para acompañarlo en sus últimas horas.
Más allá de las polémicas, la indiscutible brillantez de Pelé lo convirtió en el rey de su tiempo y comparte la selecta galería de los mejores jugadores de la historia junto con los argentinos Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi, y el holandés Johan Cruyff.
“Cuando una persona es muy conocida y pasa a ser idolatrada, suele olvidar de donde vino. Lo digo porque cuando Edson conoció a Pelé, con sus seis años en Baurú, era Edson el que lloraba, sufría, tenía problemas. Pelé es inmortal, ídolo. Uno puede ir a cualquier lugar del mundo y si pregunta si conocen a Pelé, la respuesta siempre será que sí, pero si uno pregunta quién es Edson, nadie lo sabe y sin embargo, Edson es la base de Pelé”, reconoció para un documental sobre su vida.
Nacional
Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús
Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.
Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios.
No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz.
En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre.
La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.
Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país.
Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.
La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada.
Todo se cerró con el Bogotá Gospel
El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad.
Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones.
La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente.
Actualidad
Las islas eligieron a Girley Ordoñez Bowie como nueva Gobernadora del archipiélago
Al cierre de la jornada, Girley Ordóñez Bowie obtuvo 10.874 votos, una cifra suficiente para convertirse en la nueva Gobernadora del Archipiélago y marcar un relevo generacional en la política insular.
El domingo quedó escrito un nuevo capítulo en la historia política del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Desde muy temprano, los puestos de votación comenzaron a recibir a los ciudadanos que acudieron a las urnas para elegir a quien tendrá la responsabilidad de conducir el departamento durante los próximos años, en unas elecciones atípicas convocadas tras la vacancia del cargo de gobernador.
Con el avance del escrutinio, la tendencia empezó a consolidarse. Al cierre de la jornada, Girley Ordóñez Bowie obtuvo 10.874 votos, una cifra suficiente para convertirse en la nueva Gobernadora del Archipiélago y marcar un relevo generacional en la política insular.
Su victoria fue recibida con celebraciones entre simpatizantes que se congregaron para acompañar el anuncio oficial. Abrazos, aplausos y banderas reflejaron la esperanza de quienes ven en su administración una oportunidad para afrontar los desafíos que enfrenta el departamento, especialmente en materia de empleo, turismo, infraestructura, servicios públicos y desarrollo social.

Un nuevo liderazgo
Girley Ordóñez Bowie pertenece a una nueva generación de dirigentes isleños. Profesional de formación, ha construido una carrera en el sector público y ha participado en diferentes escenarios administrativos, lo que le permitió ganar reconocimiento entre distintos sectores de la comunidad.
Durante la campaña insistió en la necesidad de fortalecer la transparencia institucional, impulsar el desarrollo económico del archipiélago y trabajar de manera articulada con el Gobierno Nacional para ejecutar proyectos estratégicos que beneficien tanto a San Andrés como a Providencia y Santa Catalina.
Su elección también representa un hecho significativo por el protagonismo de una mujer al frente de la administración departamental, en un momento en que la ciudadanía reclama mayor cercanía entre los gobernantes y las comunidades.
El reto que comienza
La nueva gobernadora asumirá el cargo en un contexto que demanda resultados rápidos. Entre las prioridades estarán la recuperación económica, el fortalecimiento del turismo, la generación de empleo, la atención de las necesidades de Providencia tras los retos de reconstrucción y la defensa de la Reserva de Biosfera Seaflower, uno de los patrimonios ambientales más importantes del Caribe.
La expectativa es alta. Los 10.874 votos que respaldaron su candidatura representan también un compromiso con los ciudadanos que esperan una administración eficiente, incluyente y cercana a las necesidades del territorio.
Con la declaratoria de su elección concluye el proceso electoral extraordinario y comienza una nueva etapa para el Archipiélago. A partir de ahora, el desafío será transformar las promesas de campaña en acciones concretas que impulsen el desarrollo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Actualidad
Laura Sarabia responde a señalamientos que la vinculan a escándalo de la DNI
Laura Sarabia, hoy embajadora de Colombia en Londres, reconoció que sí llamó al entonces director de la Policía, pero únicamente por ese episodio relacionado con las protestas de mujeres en Bogotá.
En medio del nuevo escándalo por los presuntos beneplácitos del Gobierno al Clan del Golfo, se conocieron las declaraciones del general retirado Henry Sanabria, exdirector de la Policía Nacional, quien aseguró que durante su paso por la institución recibió llamadas de Laura Sarabia, entonces jefa de gabinete del presidente Gustavo Petro, para frenar procedimientos policiales bajo la justificación de no afectar la política de paz total.
En diálogo con Caracol Radio, el uniformado afirmó que Sarabia intervenía directamente cuando tenía conocimiento de operativos o actuaciones contra personas vinculadas a hechos de alteración del orden público o posibles actividades criminales. “Laura Sarabia era la que llamaba y decía: ‘Mire, no es importante en este momento hacer ese tipo de procedimientos. Hay un proceso de paz, por lo tanto, no siga haciendo actividades en contra de esas personas’”, relató.
El exdirector de la Policía explicó que esas comunicaciones no se daban para prevenir acciones, sino, en la mayoría de los casos, después de que los operativos ya habían concluido. Según dijo, eran llamados de reproche. “Cuando ya estaban culminadas, realmente cuando ya estaban culminadas era el mensaje de reproche frente a la excusa del proceso de paz para no hacer nada”, sostuvo.
Sanabria recordó incluso un episodio relacionado con una protesta feminista en Bogotá que afectó el sistema de transporte masivo. Según su versión, tras ordenar la intervención del Escuadrón Antidisturbios, recibió una llamada de Sarabia para pedir que no se actuara. “Alguna vez que hubo un tipo de manifestación feminista en donde hubo afectación al sistema de transporte masivo de Bogotá y ordené la intervención del personal antidisturbios… ella llamaba que no se hiciera nada”, aseguró.
Frente a estas afirmaciones, Laura Sarabia, hoy embajadora de Colombia en Londres, reconoció que sí llamó al entonces director de la Policía, pero únicamente por ese episodio relacionado con las protestas de mujeres en Bogotá, y negó haber interferido en operativos contra grupos armados ilegales.
“Yo nunca tuve una llamada con el general en esas características. Es un general por quien tengo pleno respeto, por toda su experiencia y trayectoria en la Policía; así se lo manifesté al momento de su salida. La verdad, resulta muy curioso que tres años después haga estas manifestaciones, porque en otras entrevistas que ha dado no había mencionado este aspecto. Simplemente había dejado en el aire la situación de que se le había solicitado algo, pero nunca habló de una orden específica para suspender algún operativo”, dijo a Blu Radio.
Mientras tanto, el equipo jurídico de la embajadora anunció que interpondrá denuncias penales contra el uniformado.
“Laura Sarabia actuó siempre dentro del marco de sus funciones y en cumplimiento de instrucciones impartidas por el señor Presidente de la República (…) Cualquier actuación relacionada con los hechos recientemente mencionados por el General (r) Sanabria se limitó a una pregunta —no instrucción— sobre el uso de la fuerza antidisturbios en el contexto de una protesta social feminista”, se lee en un comunicado de la defensa de Sarabia.
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