Nacional
Medellín se convierte en la meca de los eventos y la música en América Latina
La propuesta viene desde hace mas de 50 años pero hoy a tomado fuerza luego de que a Medellín la eligieran como sede de los próximos premios Heat de la música latina para este año.
La historia de Medellín como epicentro de la música en el país tiene relatos de todo tipo: momentos de gloria, muchos tantos de aprendizaje, años de estrepitosas caídas, mentes visionarias que impulsaron la industria y talentos natos que la expusieron al mundo.
Aquí –bajo el abrazo de las montañas y el empuje empresarial del ADN paisa– nació en 1934 Discos Fuentes, disquera pionera en la industria fonográfica del país y cuya bonanza movió la música tropical en Colombia de 1961 a 1978. Le acompañaron en esa travesía sonora Codiscos y Sonolux.
En Medellín, el tango se volvió leyenda y se incrustó en la población; el rock en español ochentero se propagó desde estas tierras hacía toda la geografía nacional; nació en 1983, en un garaje en el barrio Belén La Palma 2, la Orquesta Filarmónica de Medellín y años después, en 1996, se creó la Red de Escuelas de Música de Medellín (REMM), como una iniciativa para enseñar música a niños, niñas y jóvenes de la ciudad.
¿Qué tienen en común el rock en español y el reguetón?
Aquí, en los 80, otros jóvenes encontraron en el punk una señal de identidad, la misma que sintieron en los 70 los salseros con los sonidos hipnóticos y profundos que mueven desenfrenadamente los pies o aquel movimiento que desencadenó una apropiación a las baladas y a finales de los 90 la bautizó después como música de plancha.
No se puede dejar de lado la música popular, tan pujante en esta ciudad –artistas de la talla de Jessi Uribe reconocen que fue Medellín la ciudad que le abrió las puertas y le señaló el camino– y mucho menos el reguetón y el fenómeno en el que se convirtió pasados los 2000 cuando de Puerto Rico se movió a estas tierras y se expandió hacia el mundo.
Esos son solo algunos de los hitos que muestran cómo Medellín tiene una historia musical tan rica como extensa y en los últimos años es notorio como esta ciudad se ha incluido en el circuito musical que se mueve en el mundo. Hace un par de años atrás, la ciudad se integró a las ciudades M, aquellas que tienen a la música como industria y a la que migraban cientos de artistas a buscar su sonido, su norte y su oportunidad: Miami y México. Medellín llegó a integrar esa trilogía vibrante a tal punto que hoy es un epicentro, no solo del reguetón sino de la música como tal.
Chucu-chucu: cumbia para los que no saben bailar
Así lo detalló el informe Medellín Musical. Industria y Ecosistema de la Música. Reporte 2023 que Proantioquia y Comfama entregaron el año pasado y en el que detallan con cifras y datos claros, como la ciudad no solo exporta talento musical, sino que también crece como un escenario que genera valor en la cadena de producción.
El más reciente Reporte Global de la Música, realizado por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), dejó la vara muy alta para la música hecha en este continente: “América Latina experimentó un aumento significativo en los ingresos del 22,5% en 2024, lo que marcó su decimoquinto año consecutivo de crecimiento”.
Quince años de crecimiento para la música en español y esos números –así como el del crecimiento del 32% en el mercado musical colombiano generado en 2023– se sitúan en la realidad local. Por eso esto se ha convertido en un tema de ciudad gracias a Proantioquia y su Mesa de la industria musical, al Distrito con la Secretaría de Desarrollo Económico, la Secretaria de Juventud y el proyecto Medellín Music Lab, a la unión de la academia, las empresas privadas y a los talentos consolidados que buscan que el sueño de la música sea una realidad para más en la ciudad.
¿Qué son los premios Heat Latin Music Awards y por qué es importante que lleguen a Medellín?
Parte de ese conglomerado logró, por ejemplo, que se trajeran a Medellín los Premios Heat Latin Music Awards, que tendrán una semana entera –a finales de mayo de este año– llena de actividades en pro de la industria musical latina y obviamente de la música local: unos showcases (espectáculos cortos) en diversos puntos de la ciudad, conferencias educativas con expertos de la industria, sus galardones y un festival musical. Diana Montes, directora general de estos premios, considera que Medellín hoy es la cuna de la música en América Latina, “no solo del reguetón, es de la música en general porque son tantos y diversos los géneros que han salido de Medellín que claramente tiene por qué ostentar ese título”.
Para Montes fue vital conocer de primera mano cómo se está articulando todo en la ciudad para que la música sea una industria en crecimiento, “me pareció bellísimo ver todo el tema de estudios musicales que le están ofreciendo a estos chicos y de todo el apoyo que hay alrededor de la música, no solo para el artista sino también es muy importante el productor, el mánager, el road mánager, enseñarles que hay una industria musical que es importante y que es una carrera como cualquier otra, eso fue fundamental en la negociación de Medellín como sede de los Premios Heat Latin Music Awards”.
Para María Fernanda Galeano, secretaria de Desarrollo Económico de Medellín, las negociaciones con los Heat se dan gracias a la apuesta de avanzar en la atracción y fortalecimiento de este tipo de eventos “que permitan traer inversión, generar acceso a nuevos mercados, impulsar la competitividad de las industrias creativas y culturales locales, mejorar las capacidades instaladas y formar el talento de nuestra ciudad”.
El trabajo local en pro de la industria musical
Kevin Ruiz Amaya, Coordinador de Medellín Music Lab, cuenta que hoy en día el trabajo se centra en formar artistas emergentes de la industria musical de Medellín, pero también en formar roles asociados, “hay un reto importante en la ciudad y es formalizar los artistas. Hay mucho talento en Medellín, demasiado, el tema es que muchos de ellos no saben todo lo que abarca la industria musical: cómo monetizar sus canciones, cómo manejar su marca personal, todo el tema de legal manager para proteger las obras que ellos hacen”, y en eso se enfoca este proyecto.
Y por esa misma línea va la Mesa para la música, identificar los actores involucrados en la producción, consumo y promoción de los contenidos musicales y acercarlos, generar diálogos entre ellos, que todo esto no sean ruedas sueltas sino uniones sólidas que nutran la industria musical en la ciudad en el presente y el futuro cercano. “Tenemos artistas, mucho talento, movimientos culturales en los barrios. Eso que tenemos, y se ha hecho bien, hay que fortalecerlo y crear lo que no está creado. Esto no es una industria tradicional”, detalla Diego Reyes, director de Desarrollo Económico de Proantioquia.
Es que esta industria, con esta mirada, deja de lado el imaginario colectivo de que un artista y todo lo que lo rodea es dinero y fama. “Un artista hoy es exitoso por sus ingresos económicos, pero ese no puede ser el único indicador”, afirma el galardonado músico Juancho Valencia, quien añade que un artista no es solo un generador de económico sino también un generador de experiencias, cultura, construcción social, “pero eso no hay manera de cuantificarlo”, dijo.
El coordinador de Medellín Music Lab concluye que la idea es remar juntos porque Medellín está viviendo un momento fundamental para su industria musical “y eso hay que aprovecharlo”.
Los Premios Heat Latin Music Awards nacieron en 2015 de la mano del canal HTV –la competencia latina de MTV– y se convirtieron en relevantes en la música latina no solo porque reúnen el talento de la región sino también porque lo potencian.
“El propósito de los Heat es no solo honrar la música y llevar entretenimiento y cultura, nosotros apoyamos los nuevos talentos. Desde el inicio los Heat han querido sembrar, hemos cosechado y recogido buenas siembras, nuestros primeros galardonados hoy son grandes estrellas internacionales, Karol G, Chino y Nacho, J Balvin, Bad Bunny, Sebastián Yatra, los hemos tenido desde sus comienzos y nosotros tenemos una cábala y es que muchos artistas que ganan Heat consiguen luego su Grammy”, detalla Diana Montes, directora general de estos premios que también han exaltado a Juanes con el Premio Compromiso y Premio de Oro.
Sobre los galardones en Medellín, no será solo el jueves 29 de mayo de este año, le adelantó Montes a EL COLOMBIANO, sino que las actividades se realizarán en toda la semana: “Habrá dos showcase de artistas muy grandes, que serán lunes 26 y martes 27 y van a ser para la gente, en la calle. Traemos además a 120 medios de comunicación a Medellín, la ciudad va a recibir a los generadores de opinión de Iberoamérica. Tenemos conferencias educativas, eventos privados, obviamente la gran gala de los Premios Heat el jueves 29 de mayo con su alfombra roja y el viernes 30 cerramos la semana con un gran festival televisivo donde cantan alrededor de 30 artistas nacionales, internacionales y locales, siempre apoyando a la industria local”.
Los nominados a estos premios se darán a conocer en la primera semana de abril y los artistas que vayan confirmando su participación se conocerán después de Semana Santa.
Medellín Music Lab trabaja, según lo confirmó su coordinador, Kevin Ruiz Amaya, en tres frentes fundamentales: el primero, y que es la columna vertebral del proyecto, es el de formación en roles artísticos como los cantantes, compositores y productores y en roles asociados como marketing, legal mánager, mánager y audiovisuales.
Para esto se abre una convocatorias –que justo se dará a conocer en una semana– para que la gente se postule. La idea es elegir a cerca de 400 personas para que reciban, gratuitamente, un diplomado de tres meses enfocado en la industria musical “para enseñarles todo lo que tienen que dar la industria musical.
Al terminar ese diplomado se pasa a unas audiciones presenciales en las que se eligen 160 personas que luego irán a un campamento creativo donde se hace música inédita, se hacen talleres y demás.
A un último paso siguen los mejores, que pasan por una incubadora de talentos para generarles un EP y desarrollar su carrera. El otro componente son los estudios de grabación públicos -hace poco J Balvin fue socio en uno que montaron en el Popular N. 1 – y el tercero es la formación de públicos.
En el estudio Medellín Musical. Industria y Ecosistema de la Música. Reporte 2023 realizado por Relatable, una empresa especializada en investigación, formación y generación de contenidos relacionados con la industria musical -como una iniciativa de Proantioquia y Comfama-, concluyó que la región cuenta 332 empresas registradas relacionadas con la música que tienen asiento en la ciudad y que a su vez han potenciado el crecimiento de otras economías como hospitalidad, gastronomía y turismo.
El informe también muestra cómo 6 de los 10 artistas colombianos de mayor exportación son de Medellín: Feid, J Balvin, Karol G, Maluma, Ryan Castro y Sebastián Yatra. (Los otros son Shakira, Camilo, Manuel Turizo y Morat).
Otro punto tiene que ver con los productores locales como Sky rompiendo, Ovy on the drums o Dj SOG, quienes han convertido a Medellín en un centro de peregrinaje de artistas de todo el mundo, que buscan adquirir el sello característico de calidad que caracteriza la producción local.
También precisa el estudio que Antioquia lidera el top 3 de los departamentos con la mayor cantidad de escuelas de música en el país con 178, seguido de Boyacá con 131 y Cundinamarca con 134.
En cuanto a los conciertos, detalla como Medellín, en particular, se ha convertido en una gran sede de grandes eventos, con una oferta en constante crecimiento que abarca tanto artistas nacionales como internacionales. “La ciudad ha sido testigo de conciertos emblemáticos protagonizados por súper estrellas de origen antioqueño, como J Balvin, Maluma o Karol G, quienes han proyectado la esencia y el estilo de vida paisa a nivel mundial”, dice el estudio.
Y eso hace que se dinamice la economía, en promedio, una persona que venga de afuera a la ciudad, a presenciar un concierto puede gastar entre 27 a 400 dólares diarios según su capacidad económica.
El estudio completo no solo toca los temas de entretenimiento sino también la caracterización, la economía, la transversalidad de la música y las tendencias.
Por ejemplo citan como en 2024, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia elaboró el Mapping de Industrias Creativas y Culturales para fortalecer el ecosistema creativo y cultural de Medellín. “Este mapeo y caracterización cualitativa y cuantitativa incluyó 27 códigos CIIU, abarcando 4,338 empresas con una facturación de $2.6 billones en 2022. El análisis se centró en los segmentos de eventos en vivo y música”.
Trabajo hay mucho, y si todos van remando para el mismo lado la idea de que Medellín sea la capital musical de América Latina será una realidad más pronto de lo que se piensa.
Nacional
Fueron 120 segundos de horror en Colombia
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.
El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.
Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.
En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.
Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.
El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.
La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.
De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.
¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?
Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.
¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?
La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.
¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?
La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.
¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?
No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.
Nacional
Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.
La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.
La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.
Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.
Una alfombra roja para el nuevo poder
Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.
Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.
También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.
Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.
El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.
La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.
El juramento
A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.
Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.
A su lado estaba su familia.
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Y entonces comenzó el discurso.
“El tigre ha llegado”
Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.
De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.
La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.
Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.
Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.
Fe, música y política
La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.
Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.
El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.
Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.
De la Arena a los cuarteles
La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.
Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.
Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.
Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.
El primer día de un Gobierno que promete mano firme
La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.
Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.
Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.
Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.
Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.
Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.
Cali puso el escenario.
La Arena USC recibió al nuevo presidente.
Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.
Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.
Ahora ya no hay campaña.
Ya no hay discursos de candidato.
Ya no hay promesas desde una tarima electoral.
Nacional
Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús
Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.
Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios.
No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz.
En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre.
La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.
Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país.
Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.
La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada.
Todo se cerró con el Bogotá Gospel
El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad.
Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones.
La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente.
-
Nacional4 años agoPetro anuncia que Gobierno manejará regulación de servicios públicos
-
Actualidad4 años agoEl Hotel el Dorado San Andrés, un lujo frente al mar 2023
-
Actualidad4 años agoIncendio consume taller de motos en San Andrés
-
Actualidad5 años agoEn la Comuna 13 de Medellín no cabe un turista más
-
Actualidad5 años agoProvigas plantea soluciones por alto precio del gas propano en San Andrés
-
Actualidad3 años agoMinistro de Transporte anuncia control de precios a tiquetes aéreos en Colombia
-
Actualidad4 años agoIngleses y «gringos» se repartieron los puntos en Catar
-
Actualidad4 años agoLista la terna para la designación del Alcalde de Medellín
