Nacional
Se estiman ganancias de US$ 68 millones para Medellín en la Feria de las Flores
De hecho, la Secretaría de Desarrollo Económico calcula que se creen empleos en diversos renglones de la economía como hoteles, restaurantes, bares y sitios de diversión nocturna, entre otros. La proyección es que se generen entre 15.750 y 16.000 trabajos directos.
No es un secreto que Medellín es una de las ciudades que alberga grandes eventos que dinamizan el turismo y la economía.
Se estima que solo entre el 29 de julio y el 10 de agosto, la ciudad moverá 68 millones de dólares —es decir, unos 284.688 millones de pesos colombianos—.
Esa cifra obedece a la llegada de turistas para Colombiamoda, que ya concluyó, y para la Feria de las Flores, que acaba de comenzar.
La Feria de las Flores 2025, que se celebrará hasta el 10 de agosto, es quizá el evento más emblemático y tradicional de la vitrina turística de la capital antioqueña. No solo promueve la cultura y la identidad paisa, sino que es un indudable motor de empleo.
De hecho, la Secretaría de Desarrollo Económico calcula que se creen empleos en diversos renglones de la economía como hoteles, restaurantes, bares y sitios de diversión nocturna, entre otros. La proyección es que se generen entre 15.750 y 16.000 trabajos directos.
Con más de 200 actividades programadas, tanto públicas como privadas, la Feria de las Flores ofrece una agenda llena de desfiles, presentaciones artísticas y tradiciones que atraerán a miles de turistas nacionales e internacionales.
No es por nada que Migración Colombia estima que entre 55.000 y 60.000 pasajeros internacionales llegarán a la ciudad en estas fechas. De hecho 50 de cada 100 viajeros serían extranjeros y colombianos no residentes.
Por tierra, las Terminales de Medellín proyectan que el ingreso de pasajeros por transporte terrestre podría alcanzar entre 250.000 y 260.000 personas, lo que subraya la importancia de este evento como un imán para la movilidad y el turismo en la ciudad.
Prueba de este impulso al turismo es que se viene reportando una escalada en la búsqueda de tours a Antioquia. Así lo reportó Civitatis, una plataforma en línea especializada en la reserva de actividades turísticas, excursiones, visitas guiadas y traslados en español en más de 4.000 destinos alrededor del mundo
María Carolina Padilla, country manager de Civitatis, explicó que este departamento es un destino ideal para los viajeros que buscan entretenimiento, experiencias con sentido, momentos que generen conexión y autenticidad.
“La oferta de actividades en Antioquia permite acercarse a la cultura desde lo cotidiano, compartir con quienes han heredado tradiciones y descubrir paisajes que cuentan su propia historia. A todo esto se suma un valor adicional: es tierra cafetera, reconocida a nivel mundial por su sabor e identidad”, comentó.
Este impulso al turismo, por supuesto, cae como anillo al dedo a los hoteleros. La ocupación en dichos establecimientos se proyecta entre el 77% y el 81%, lo que representa un aumento significativo frente a años anteriores.
De acuerdo con el Sistema de Inteligencia Turística de Medellín, se espera que estos turistas se gasten en total 50,2 millones de dólares durante la Feria, lo que representa un aumento del 19,2% respecto al impacto calculado el año pasado, que fue de 42,1 millones de dólares.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, indicó que ese impacto económico se da “en los taxistas, en la gente que vende cositas en la calle, en los restauranteros, en los dueños de los bares (…) Todo el mundo véngase para Medellín que vamos a pasar bueno y va a ser una Feria espectacular”, mencionó.
Por ejemplo, uno los sectores más beneficiados por este evento masivo es la renta de vehículos, que ha experimentado un notable aumento durante los días de la festividad.
Un dato que revela ese impacto es que durante la temporada de la feria, Medellín concentra el 25% de la renta de vehículos a nivel nacional, lo que subraya la magnitud del evento y la alta demanda de opciones de transporte alternativo.
Hay que destacar que ese comportamiento no es exclusivo de la capital antioqueña; sucede en otras ciudades que albergan grandes celebraciones, como Barranquilla durante el Carnaval, Cali en su tradicional Feria o Pasto en el Carnaval de Negros y Blancos.
La cuestión es que los asistentes buscan soluciones de movilidad que optimicen su experiencia, brindándoles mayor flexibilidad y comodidad en medio de la multitud y el ajetreo de los festivales.
Según Diego Avendaño, líder de Localiza Rent a Car, los eventos masivos generan picos de demanda que, muchas veces, saturan el transporte público: “Los turistas han identificado que alquilar un vehículo les permite un mayor control sobre sus itinerarios, evitando las aglomeraciones y, en muchos casos, obteniendo una mejor relación costo-beneficio”.
Una de las características más destacadas de este fenómeno es el perfil de los clientes que alquilan vehículos en Medellín durante la Feria.
De acuerdo con los datos de Localiza, el 44,5% de los arrendamientos corresponden a turistas provenientes de otras ciudades del país. Además, aproximadamente el 13% de los arrendatarios son turistas internacionales, lo que refleja el atractivo global que ha ganado la festividad.
Otro dato relevante es que el 37% de los usuarios de renta de vehículos decide extender su arrendamiento más allá de los días de la feria, ya que los turistas no solo vienen a disfrutar del evento, sino que también están aprovechando la ocasión para explorar otros destinos en Antioquia.
¿Qué atrae a los turistas para la Feria de las Flores 2025 en Medellín?
Uno de los atractivos más esperados es el icónico Desfile de Silleteros, que este año celebra su edición 68, un reconocido evento que reúne a 535 silleteros.
Este desfile es un homenaje a la tradición florística de Santa Elena, una de las comunas más emblemáticas de la ciudad. Además, se incluirán a cinco niños y niñas con neurodiversidad en busca de mayor inclusión e igualdad.
Un aspecto clave de esta edición es su enfoque en la descentralización. Los tablados musicales, que se llevarán a cabo en cada una de las 16 comunas y los cinco corregimientos, brindarán una oportunidad única para que los medellinenses disfruten de la programación artística cerca de sus hogares.
Se espera que entre 10.000 y 40.000 personas asistan a cada uno de estos eventos, lo que dinamiza aún más la economía local.
Asimismo, el evento contará con 44 graderías para los desfiles, con un aforo total de 22.000 personas por desfile. Más de la mitad de estos espacios serán de acceso libre, asegurando que la Feria de las Flores sea inclusiva y accesible para todos los ciudadanos, mientras que las graderías restantes se comercializarán con patrocinadores y operadores turísticos.
El concierto inaugural del 1 de agosto, en el sector del Obelisco, contó con la participación de artistas reconocidos como Jorge Celedón, Fernando González y Jessi Uribe, y es una de las muchas actividades que pondrán a Medellín en el centro del mapa cultural de Colombia durante esta temporada.
El alcalde de Medellín destacó que la Feria este año contará con un total de 110 actividades públicas, su idea es que esta celebración siga siendo inclusiva, accesible y representativa de todos los sectores de la sociedad.
Además, participarán 2.200 artistas entre talentos locales vinculados a los procesos de la Convocatoria de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultura, e invitados especiales
La moda se tomó Medellín con Colombiamoda 2025
Pero el impulso para el turismo y desarrollo de Medellín no culmina ahí. Como se mencionó al principio, la edición número 36 de Colombiamoda finalizó el pasado jueves.
Según sus organizadores, este evento no solo reafirmó la posición de Medellín como la capital de la moda en América Latina, sino que también consolidó a Colombia como un referente global de creatividad y proveeduría para los grandes mercados de la industria textil.
Durante una semana llena de desfiles, actividades culturales y negocios, la ciudad se convirtió en un punto de encuentro dinámico para más de 60.000 asistentes provenientes de 50 países, destacando la creciente influencia de la moda colombiana y latinoamericana en el escenario internacional.
El evento dejó un impacto económico de 17,7 millones de dólares en la capital antioqueña, impulsada por la llegada de compradores, expositores y turistas internacionales, principalmente de Venezuela, Ecuador, Estados Unidos, México y Perú.
Más de 650 marcas de todo el país, con participación de regiones como Antioquia, Cundinamarca, Santander y Valle del Cauca, exhibieron sus propuestas ante un público que incluyó a 11.000 compradores, de los cuales 2.000 fueron internacionales.
El impacto no se limitó solo a la ciudad, ya que Colombiamoda se posicionó como un evento de negocios, generando un notable efecto positivo en sectores clave como hotelería, gastronomía, transporte y comercio.
Una semana de la moda que fusionó moda, arte, cultura y negocios
Este año, Colombiamoda celebró la participación de 34 pasarelas, que se llevaron a cabo en 46 locaciones de la ciudad, abriendo nuevos escenarios como Parques del Río, que complementaron la tradicional Plaza Mayor.
Las pasarelas no solo fueron un desfile de moda, sino un encuentro entre cultura, arte y experimentación estética. El regreso de marcas icónicas como Agua Bendita, que celebró su regreso a la pasarela después de una década, marcó un hito memorable. La propuesta de la marca en su desfile inaugural, en la Plaza Botero, exaltó el diseño de autor y las raíces colombianas.
Uno de los momentos más destacados fue la participación de las diseñadoras mexicanas Julia y Renata, que con su desfile de cierre ofrecieron una propuesta que reforzó la identidad latinoamericana. Además, la marca La Petite Mort brilló con su pasarela de apertura, enfocada en la experimentación estética y la innovación en el diseño.
Dicha cita de moda tuvo un impacto positivo en los emprendedores colombianos. A través de los programas de la Alcaldía de Medellín, los empresarios locales lograron una proyección de negocios superior a los 312 millones de pesos, además de establecer más de 683 contactos nacionales e internacionales.
Un ejemplo destacado fue la marca Sol y Neptuno, ganadora del programa de acompañamiento a emprendedores del sector, que presentó su propuesta en la pasarela de la marca Épica. Este evento contó con la asistencia de 1.200 personas y subraya la importancia de la alianza entre los emprendedores y las instituciones locales.
Además, el impacto social no pasó desapercibido. Encadenamientos productivos, una iniciativa que ha beneficiado a más de 1.000 personas en los últimos 11 años, también jugó un papel clave en el fortalecimiento del ecosistema empresarial del sector textil en Medellín.
Nacional
Fueron 120 segundos de horror en Colombia
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Un registro instrumental de entre 90 segundos y dos minutos en las estaciones más cercanas al epicentro fue el balance técnico de tiempo entregado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) de la duración del fuerte terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, cuyo epicentro se localizó en San José del Palmar, Chocó.
La cifra oficial revelada por la entidad especializada a través de una publicación en redes sociales respondió, según ellos, a la interrogante más recurrente de todos los ciudadanos colombianos posterior al evento telúrico: “¿Cuánto duró?”.
Ante la disparidad de testimonios de la población sobre la percepción del tiempo de la sacudida, la entidad especializada aclaró que la duración de un temblor abarca tres conceptos técnicos importantes e independientes: el tiempo percibido por los habitantes, el tiempo registrado por la instrumentación y la duración exacta del movimiento en la falla de origen.
El reporte técnico del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señaló a través de la publicación que los sismómetros monitorean hasta movimientos del suelo imperceptibles para las personas.
Por esta razón, mientras la población puede percibir una sacudida durante contados segundos, las estaciones de monitoreo captan las ondas durante varios minutos. De acuerdo con el SGC, “en Colombia todos los días ocurren sismos que nuestros instrumentos detectan, pero que nosotros no sentimos”.
En el evento reportado este lunes en San José del Palmar, la red de monitoreo registró un rango de movimiento significativo que fluctuó entre un minuto y medio y dos minutos en las zonas inmediatas al epicentro, es decir, el resto de lugares afectados.
Respecto a la sensación individual de los ciudadanos —algunos de los cuales afirmaron haber sentido el temblor durante mayor o menor tiempo—, la institución explicó que la percepción no es uniforme. Esta variación depende de la distancia al hipocentro (el punto interior de la Tierra donde inicia la ruptura), la tipología de las edificaciones y las condiciones topográficas y geológicas del suelo.
El tipo de terreno desempeña un rol determinante en la propagación sísmica. En superficies compuestas por rocas rígidas, las ondas tienden a amplificarse en menor medida. Por el contrario, los suelos blandos presentan una tendencia a amplificar las ondas, prolongando el movimiento percibido.
La entidad concluyó que la respuesta a la pregunta “¿cuánto duró el sismo?” depende de si la evaluación se realiza desde la duración percibida por la población, la registrada por los instrumentos de medición o la ocurrida en la fuente sísmica.
De acuerdo con el más reciente balance oficial emitido por las autoridades nacionales, la emergencia deja de manera preliminar 111 personas fallecidas, 87 heridos y más de 100 desaparecidos, con las mayores afectaciones concentradas en los departamentos del Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó.
¿Cuánto tiempo duró el sismo del 10 de agosto en Colombia según el registro oficial?
Las estaciones de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) más cercanas al epicentro en San José del Palmar, Chocó, registraron entre 90 segundos y 2 minutos (de 1:30 a 2:00 minutos) de movimiento significativo.
¿Por qué algunas personas sintieron el temblor más largo o más corto que otras?
La percepción individual de la duración varía según la distancia al hipocentro, el tipo de edificación y las condiciones del suelo donde se encuentre cada persona. Los suelos blandos suelen amplificar la vibración y hacer que se sienta por más tiempo, mientras que las rocas rígidas amortiguan el movimiento.
¿Cuál es la diferencia entre la duración percibida y la duración instrumental de un temblor?
La duración percibida es el tiempo durante el cual un ser humano alcanza a sentir la sacudida, mientras que la duración instrumental mide el tiempo total en que los sismómetros captan las ondas. Como los equipos detectan vibraciones imperceptibles para las personas, el registro instrumental suele ser considerablemente más largo.
¿El Servicio Geológico Colombiano puede predecir cuánto va a durar un temblor antes de que ocurra?
No. Ni la duración, ni la magnitud, ni la hora exacta de un sismo se pueden predecir. El SGC únicamente puede calcular la duración de las ondas e informarla una vez que los instrumentos de monitoreo han registrado el evento en tiempo real.
Nacional
Abelardo de la Espriella toma posesión como nuevo presidente de Colombia
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Cali amaneció el 7 de agosto con algo más que el acostumbrado movimiento de una ciudad acostumbrada a las grandes jornadas. Esta vez, la capital del Valle del Cauca tenía sobre sus hombros una responsabilidad que durante más de un siglo había pertenecido a Bogotá: recibir la ceremonia de posesión de un presidente de Colombia.
La protagonista era una figura que pocos años atrás parecía destinada a los escenarios jurídicos y mediáticos y que ahora llegaba al corazón del poder nacional: Abelardo de la Espriella.
La ceremonia rompió una tradición republicana de más de cien años. La Arena USC, en la Universidad Santiago de Cali, reemplazó a la tradicional Plaza de Bolívar como escenario del acto solemne. Allí se congregaron cerca de 2.300 personas entre congresistas, empresarios, dirigentes políticos, representantes gremiales y delegaciones internacionales.
Pero la escogencia de Cali no fue simplemente un cambio de dirección en la invitación presidencial. Desde la campaña, De la Espriella había insistido en que quería llevar la posesión a una región distinta de Bogotá y, originalmente, había planteado hacerlo en una guarnición militar. La propuesta provocó un enfrentamiento con el entonces presidente Gustavo Petro, quien se opuso a utilizar instalaciones militares para la ceremonia. Finalmente, el nuevo mandatario trasladó el acto a un escenario civil, aunque mantuvo un fuerte componente militar en la jornada.
Una alfombra roja para el nuevo poder
Pasadas las cuatro de la tarde, la Arena USC comenzó a convertirse en el retrato de la nueva Colombia que De la Espriella había prometido durante su campaña.
Por la alfombra roja desfilaron presidentes, expresidentes, dirigentes políticos y representantes internacionales. El rey Felipe VI de España estuvo entre los invitados, acompañado por mandatarios como Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Nasry Asfura, de Honduras, y Laura Fernández, de Costa Rica.
También estuvieron expresidentes colombianos como Álvaro Uribe, Iván Duque y Andrés Pastrana.
Hubo, sin embargo, ausencias que no pasaron inadvertidas.
El presidente saliente, Gustavo Petro, no estuvo presente. Tampoco fueron invitados los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper. Y en el Congreso, la bancada del Pacto Histórico no asistió al acto, aunque sí se logró el quórum necesario para realizar la ceremonia constitucional.
La escena dejaba así una imagen difícil de ignorar: mientras unos llegaban para acompañar el nacimiento del nuevo Gobierno, otros escogían no estar allí.
El juramento
A las 4:22 de la tarde llegó el momento que había esperado buena parte del país.
Abelardo de la Espriella juró ante el Congreso de la República y recibió la banda presidencial de manos del presidente del Senado, Honorio Henríquez. Con ese acto, asumió oficialmente como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.
A su lado estaba su familia.
El abogado nacido en Bogotá, de 48 años, que había construido una campaña presidencial alrededor de la seguridad, la autoridad, la defensa de las instituciones y una comunicación política poco convencional, pasaba de ser candidato a convertirse formalmente en jefe de Estado.
Y entonces comenzó el discurso.
“El tigre ha llegado”
Si había una frase que resumía el tono del nuevo mandatario, probablemente era aquella que pronunció ante las Fuerzas Militares: “El tigre ha llegado”.
De la Espriella anunció una política de mano firme frente al narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales. Ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía combatir las estructuras delincuenciales y advirtió que quienes persistieran en el delito tendrían que someterse a la ley o enfrentar la respuesta del Estado.
La seguridad ocupó, de esta manera, un lugar central desde el primer discurso presidencial.
Pero hubo otro mensaje que buscó ampliar el alcance de su llegada al poder. De la Espriella afirmó que sería el presidente de todos los colombianos, incluso de aquellos que no votaron por él.
Era una declaración importante para un país que llegó a las elecciones profundamente dividido y que ahora comenzaba un nuevo capítulo político.
Fe, música y política
La ceremonia también tuvo momentos que se alejaron del protocolo estrictamente político.
Hubo un espacio de oración con la participación del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el sacerdote Francisco Javier Múnera Correa. La cantante Maía interpretó Aleluya, mientras en el recinto se mezclaban símbolos religiosos, música y solemnidad institucional.
El mensaje parecía claro: el nuevo Gobierno quería construir su identidad también desde los símbolos.
Y esa identidad estuvo presente en prácticamente cada detalle de la jornada.
De la Arena a los cuarteles
La ceremonia había terminado, pero la jornada presidencial todavía tenía una escena por contar.
Después del acto formal de posesión en la Arena USC, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha, en Cali, donde las Fuerzas Militares le rindieron honores como nuevo comandante supremo.
Fue allí donde pronunció su primer discurso dirigido directamente a la Fuerza Pública y donde reforzó su mensaje de autoridad y lucha contra las organizaciones criminales.
Era, en cierta forma, la imagen que había buscado desde el comienzo: una posesión fuera de Bogotá, pero profundamente ligada a Cali y a las Fuerzas Militares.
El primer día de un Gobierno que promete mano firme
La posesión no fue únicamente una ceremonia protocolaria.
Fue el primer capítulo de un Gobierno que llega con una promesa contundente: recuperar el orden, fortalecer la autoridad del Estado y enfrentar al crimen organizado.
Y el nuevo presidente quiso demostrarlo desde las primeras horas.
Ese mismo día comenzó a ejecutar una de sus primeras decisiones en materia de seguridad: el traslado de 117 internos vinculados a estructuras criminales y procesos relacionados con las negociaciones de paz hacia establecimientos penitenciarios de máxima seguridad.
Así, entre la banda presidencial, los himnos, los invitados internacionales, las oraciones, los aplausos y las ceremonias militares, Colombia comenzó oficialmente una nueva etapa.
Una etapa que tendrá como escenario un país todavía polarizado, una economía con enormes desafíos, regiones que reclaman mayor presencia del Estado y una ciudadanía que espera resultados.
Cali puso el escenario.
La Arena USC recibió al nuevo presidente.
Las Fuerzas Militares recibieron al nuevo comandante.
Y Colombia, desde ese 7 de agosto, comenzó a preguntarse qué significarán realmente para el país las palabras con las que Abelardo de la Espriella inauguró su mandato: orden, autoridad y libertad.
Ahora ya no hay campaña.
Ya no hay discursos de candidato.
Ya no hay promesas desde una tarima electoral.
Nacional
Colombia fue una nación que caminó unida por la fe en la multitudinaria Marcha para Jesús
Las calles de Colombia cambiaron de rostro este domingo 2 de agosto. Allí donde habitualmente se escuchan los motores, las consignas políticas o el bullicio cotidiano, esta vez fueron los cánticos de alabanza, las oraciones y las banderas blancas las que marcaron el paso de cientos de miles de creyentes que participaron en la Gran Marcha para Jesús 2026.
Desde las primeras horas de la tarde, familias enteras comenzaron a reunirse en parques, avenidas y plazas principales de ciudades y municipios. Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes portando pancartas con mensajes de esperanza y adultos mayores caminando con serenidad hicieron parte de una movilización que, según sus organizadores, se desarrolló de manera simultánea en los 32 departamentos del país y en centenares de ciudades y municipios.
No hubo colores partidistas ni discursos electorales. La consigna fue una sola: exaltar el nombre de Jesús y elevar una oración colectiva por Colombia. Católicos, iglesias evangélicas, comunidades protestantes y creyentes de distintas denominaciones compartieron un mismo recorrido, dejando a un lado las diferencias doctrinales para enviar un mensaje de unidad, reconciliación y paz.
En Bogotá, miles de participantes caminaron hasta el Parque Simón Bolívar, donde la jornada concluyó con música cristiana, momentos de oración y mensajes de esperanza. Escenas similares se vivieron en Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Pereira y decenas de municipios, donde las calles se transformaron en un gran templo al aire libre.
La movilización transcurrió de manera pacífica. En lugar de reclamos o confrontaciones, predominó el ambiente familiar. Hubo abrazos entre desconocidos, cantos compartidos y palabras de ánimo para quienes observaban el paso de la multitud desde los andenes y balcones.
Los organizadores describieron la jornada como un movimiento ciudadano, apolítico y no denominacional, cuyo propósito fue recordar que la fe también puede ocupar el espacio público como una expresión de esperanza y servicio a la sociedad. Para esta edición se esperaba una participación superior a la de años anteriores, con presencia en cerca de 700 ciudades y municipios del país.
Al caer la tarde, mientras las columnas de marchantes se dispersaban lentamente, quedaba la imagen de un país que, por unas horas, decidió caminar al mismo ritmo. En un momento marcado por desafíos sociales, económicos y políticos, miles de colombianos optaron por responder con oración, música y un mensaje de fe.
La Marcha para Jesús volvió así a demostrar que, más allá de las cifras de asistencia, continúa consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Colombia, donde la esperanza fue, una vez más, la protagonista de la jornada.
Todo se cerró con el Bogotá Gospel
El momento culminante de la jornada se vivió en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, donde miles de marchantes confluyeron tras recorrer las principales vías de la capital. Allí, la Marcha para Jesús encontró un escenario de celebración con Bogotá Góspel 2026, el tradicional concierto del Festival de Verano que este año se articuló con la movilización nacional para convertir el parque en un gran espacio de adoración, música y unidad.
Durante cerca de ocho horas, el escenario reunió a reconocidos artistas de la música cristiana como Miel San Marcos (Guatemala), Alex Zurdo (Puerto Rico), Rescate (Argentina), Cales Louima, además de agrupaciones colombianas como Avivamiento, One 4 All, Vasija de Barro, Rapha y Diana Paipa. Cada presentación estuvo acompañada por mensajes de esperanza, reconciliación y fe, en un ambiente familiar que congregó a creyentes de diferentes iglesias y generaciones.
La unión entre la Marcha para Jesús y Bogotá Góspel convirtió el cierre de la jornada en una verdadera fiesta de la fe. Lo que comenzó como una caminata por las calles de la capital terminó con miles de voces elevando alabanzas al unísono, reafirmando el propósito de los organizadores: hacer visible un mensaje de paz, amor y reconciliación para Colombia. La Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar se transformó así en un inmenso templo al aire libre, donde la música sirvió como lenguaje común para celebrar la esperanza y la unidad del pueblo creyente.
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