Nacional
Pelea entre el Gobierno y el Banco de la República, ¿Qué consecuencias trae?
Desde sectores oficiales se insistió en que el Banrep responde a intereses particulares, distintos a los del Gobierno, mientras que desde la entidad se defendió su carácter técnico y su mandato de controlar la inflación.
La tensión entre el Gobierno Nacional y el Banco de la República alcanzó su punto más álgido esta semana y reabrió el debate: ¿qué pasa cuando un banco central pierde su autonomía? La experiencia de países como Turquía, Argentina y Venezuela volvió al centro de la discusión como advertencia.
El episodio ocurrió el pasado martes 31 de marzo, cuando el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró en plena sesión de la junta directiva tras oponerse al alza de la tasa de interés a 11,25% y, minutos después, anunció una “distancia significativa” con el Emisor en una rueda de prensa aparte, un hecho sin precedentes en la historia del país.
La decisión fue respaldada por el presidente Gustavo Petro, quien confirmó la salida del Gobierno de la junta y cuestionó las decisiones del Emisor: “No somos partícipes de una posición de oposición suicida”, dijo.
Desde sectores oficiales se insistió en que el Banrep responde a intereses particulares, distintos a los del Gobierno, mientras que desde la entidad se defendió su carácter técnico y su mandato de controlar la inflación.
El gerente del Banrep, Leonardo Villar, aseguró que “las decisiones se tomaron por mayoría y con base en criterios técnicos, en línea con el mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda”. Además, indicó que, salvo el ministro de Hacienda, los integrantes de la junta toman decisiones de manera independiente.
Villar añadió que los codirectores actúan guiados por lo que consideran “mejor para la sociedad”, y explicó que el alza responde al repunte de la inflación (5,3% en febrero), a presiones persistentes en indicadores clave (6,1% sin alimentos y 7% en servicios) y a expectativas todavía alejadas de la meta del 3%.
En medio de esta controversia, el caso de Turquía se convirtió en un ejemplo claro de los riesgos que implica la intervención política en los bancos centrales. Su experiencia demuestra que la pérdida de autonomía frente a las decisiones de los gobiernos de turno puede minar la credibilidad de la institución y desestabilizar la economía.
Todo empezó cuando el presidente de ese país, Recep Tayyip Erdogan, promovió una política económica heterodoxa de recorte de tasas de interés, conocida como “Erdoganomics”, basada en la idea poco convencional de que los tipos de referencia altos elevan la inflación, lo que llevó a presiones sobre el Banco Central de Turquía para apartarse de los criterios tradicionales.

La intervención directa de Erdoğan en el banco central, que incluyó la destitución de varios gobernadores, terminó por erosionar la confianza de los inversionistas y debilitó la credibilidad. En ese contexto, el país enfrentó un dilema clásico: subir las tasas para estabilizar la moneda, con el costo de frenar el crecimiento, o mantenerlas bajas, asumiendo el riesgo de una crisis cambiaria.
Entre 2015 y 2019, en medio de una elevada incertidumbre política, el gobierno turco optó por priorizar el crecimiento mediante estímulos al crédito.
Esta decisión amplió los déficits externos y aumentó la vulnerabilidad financiera, sentando las bases de la crisis que estalló en 2018 con una fuerte devaluación de la moneda, seguida de alzas abruptas en las tasas de interés y una recesión económica.
Las consecuencias fueron profundas. La lira turca se depreció más de 90% en la última década y, según el Centro de Estudios Orientales (OSW), a finales de 2021 el temor a una mayor caída desató pánico en los mercados: en apenas un mes, la moneda pasó de 10 a 17 liras por dólar, mientras la inflación saltó del 21% al 36%.
La escalada continuó en 2022, cuando la inflación alcanzó un pico de 85% en octubre, su nivel más alto en 24 años. A este deterioro se sumaron mayores costos de endeudamiento y un alza en los incumplimientos de crédito.
Y aunque a comienzos de 2026 se comenzó a observar un proceso de menor inflación —de cerca de 65% en 2023 a una proyección de 25% para finales de 2026—, la inercia inflacionaria sigue siendo elevada, especialmente en alimentos y servicios.
Para Andrés García, director del Observatorio Laboral y decano de Economía de la Universidad del Rosario, lo ocurrido en Turquía deja una lección clara a Colombia: la intervención política sostenida en el banco central termina por debilitar su credibilidad.
“Forzar tasas de interés bajas en un contexto de alta inflación suele traducirse en fuertes devaluaciones de la moneda y en espirales inflacionarias difíciles de contener”, comentó.
Subrayó que, aunque Colombia está lejos de un escenario similar, episodios como el ocurrido recientemente sí elevan los riesgos cuando se debilita la autonomía del banco. A su juicio, el país cuenta hoy con un marco institucional más sólido, pero insiste en que este debe preservarse para evitar desequilibrios mayores.
Las lecciones de América latina: relación entre autonomía e inflación
El debate sobre la autonomía del Banrep también reabrió una discusión más amplia que se llevó a cabo en América Latina, donde la historia muestra los efectos de debilitar, o fortalecer, a los bancos centrales.
Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que analizó la evolución de estas instituciones en 17 países de la región durante los últimos 100 años, concluyó que existe una relación directa entre mayor independencia y menor inflación. Es decir, cuando los bancos operan sin presiones políticas, los países logran una mayor estabilidad en sus precios.
El estudio identificó un primer periodo, entre las décadas de 1940 y 1990, marcado por la pérdida de autonomía. Tras la Gran Depresión, los bancos centrales dejaron de enfocarse exclusivamente en la estabilidad monetaria y pasaron a convertirse en instrumentos de desarrollo económico bajo la órbita de los gobiernos.
En la práctica, esto significó que muchas economías permitieron el financiamiento directo del gasto público a través de sus bancos centrales.
Esta “dominancia fiscal” terminó sembrando las bases de episodios de alta inflación. Durante los años 70 y 80, varios países enfrentaron crisis inflacionarias severas —e incluso hiperinflación— como resultado de la subordinación de la política monetaria al poder ejecutivo.
El giro llegó en la década de 1990, impulsado por el deterioro económico y social acumulado. La mayoría de los países implementó reformas estructurales para blindar a sus bancos centrales, otorgándoles independencia política y operativa, con un mandato claro: controlar la inflación.
Estas reformas incluyeron restricciones estrictas, e incluso prohibiciones, al financiamiento del déficit fiscal por parte de estas entidades, eliminando así uno de los principales factores de inestabilidad. El resultado fue contundente: la inflación cedió de forma sostenida y, para comienzos del siglo XXI, se ubicó en niveles bajos y relativamente estables en gran parte de la región.
La evidencia empírica respalda este cambio. El FMI encontró que una menor independencia está asociada con mayores niveles de inflación a lo largo de las últimas décadas. En consecuencia, un aumento significativo en la autonomía de estas instituciones puede traducirse en reducciones acumuladas de la inflación cercanas a 10 puntos porcentuales en un periodo de cinco años.
Argentina y Venezuela: cuando el banco central es “caja” del Gobierno
El informe también tomó casos no tan lejanos en los que la independencia se ha debilitado, con consecuencias inflacionarias claras.
En Argentina, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se modificó la carta orgánica del Banco Central (BCRA), ampliando su mandato más allá de la estabilidad de precios. Esto permitió financiar directamente al Tesoro y utilizar reservas internacionales para pago de deuda.
El resultado fue una aceleración sostenida de la inflación, que pasó de niveles de 20%–25% a cerca de 30% anual hacia 2015, según mediciones privadas ante la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (Indec).
Más recientemente, el debate giró hacia el extremo opuesto: el presidente Javier Milei ha planteado limitar la capacidad del banco central de emitir dinero para financiar el gasto, pasando de propuestas de “cerrarlo” a una estrategia de saneamiento para neutralizar su rol en la política fiscal.
Otro de los casos, que representa el escenario más extremo de intervención, es el de Venezuela. Allí, el Banco Central (BCV) operó durante años bajo control directo del gobierno chavista, lo que derivó en una de las hiperinflaciones más prolongadas de la historia.
Aunque lejos del pico de 130.000% registrado en 2018, el país cerró 2025 con una inflación cercana al 475%, reflejo de la persistente desconfianza en el bolívar y los efectos de la emisión monetaria.
El deterioro fue crítico. La pérdida de valor del bolívar llevó a una dolarización de facto: actualmente, más del 80% de las transacciones se realizan en dólares, mientras la moneda local ha dejado de cumplir sus funciones básicas.
Tras la salida de Nicolás Maduro del poder y la instalación de un gobierno de transición, se espera que el BCV comience un proceso gradual de reconexión con los mercados internacionales. Aquí se abre la posibilidad de avanzar hacia una recuperación de su autonomía, aunque el resultado dependerá de la reestructuración de la deuda externa y de la consolidación de un marco económico creíble.
¿Por qué no bajar las tasas de interés hoy en Colombia?
Así las cosas, una de las preguntas que hoy marca el debate económico es si bajar las tasas de interés realmente le conviene a la economía.
El presidente Petro ha insistido en la necesidad de reducirlas para impulsar la reactivación y evitar un escenario de estanflación, al considerar que el alto costo del crédito frena sectores clave como la vivienda, la inversión y el empleo.
Sin embargo, decanos de economía de las principales universidades del país respaldan el reciente aumento de tasas del Banrep, señalando que la política monetaria enfrenta un dilema: reducir la inflación implica costos a corto plazo, como menor crecimiento o un aumento transitorio del desempleo, pero asegura estabilidad de precios en el largo plazo.
Además, advierten que la inflación elevada golpea más a los hogares vulnerables, deteriora el ahorro y encarece el acceso al crédito, especialmente para las pequeñas empresas. Por eso, consideran que el alza de tasas no es arbitraria, sino una medida para contener las expectativas y evitar que la inflación se consolide, reduciendo así los costos futuros de su control.
Para José Ignacio López, presidente de Anif, el debate sobre la independencia del Banrep suele ser limitado. No basta con que sus directivos no sean nombrados por el Gobierno; lo crucial es que la entidad tenga el mandato de controlar la inflación y mantener baja tolerancia al alza de precios, incluso frente a presiones políticas o sociales.
López advirtió que delegar la política monetaria a otros actores, como gremios o sindicatos, no garantiza independencia. Estos grupos, dijo, podrían priorizar medidas de estímulo económico inmediato, aumentando la inflación futura.
Nacional
El costo para Colombia tener que recurrir al FMI para aliviar la crisis fiscal
El anuncio se produjo tras la visita a Colombia de Nigel Clarke, subdirector gerente del FMI, quien estuvo en el país entre el 25 y el 28 de septiembre.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó estar dispuesto a apoyar a Colombia para enfrentar sus desafíos fiscales mediante un programa de reformas propio, luego de la solicitud del presidente Abelardo de la Espriella para profundizar la colaboración con el organismo multilateral. La próxima semana, una delegación del Ministerio de Hacienda viajará a Washington D. C. para continuar las conversaciones.
El anuncio se produjo tras la visita a Colombia de Nigel Clarke, subdirector gerente del FMI, quien estuvo en el país entre el 25 y el 28 de septiembre. Durante su estadía en Bogotá, se reunió con el vicepresidente José Manuel Restrepo, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, y miembros de la Junta Directiva del Emisor.
Clarke también sostuvo encuentros con empresarios, representantes de organizaciones de la sociedad civil, estudiantes y académicos. Según explicó, estas conversaciones le permitieron conocer las prioridades de la nueva administración y recoger diferentes perspectivas sobre las oportunidades y desafíos de Colombia.
Al concluir su visita, el funcionario destacó que el país cuenta con una trayectoria de resiliencia económica, marcos normativos sólidos, un banco central independiente y un sistema financiero robusto para enfrentar los desafíos actuales.
Clarke señaló que estas fortalezas serán especialmente importantes en un escenario internacional marcado por una mayor incertidumbre y crisis más frecuentes, pero también por las oportunidades que ofrece el rápido cambio tecnológico.
FMI pide reducir los desequilibrios fiscales
Clarke destacó el compromiso de las autoridades colombianas con el restablecimiento de la disciplina y la transparencia fiscal, la recuperación de la confianza de los inversionistas y el fortalecimiento de las condiciones para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento impulsado por el sector privado.
Según el subdirector gerente del FMI, una acción “oportuna y creíble” para reducir los desequilibrios fiscales puede fortalecer la confianza, disminuir los costos de endeudamiento y generar mejores condiciones para la inversión privada y la creación de empleo.
A medida que avancen las reformas, el organismo señaló que será necesario mantener la atención sobre el gasto social prioritario y el apoyo a los hogares vulnerables, para que los beneficios de un mayor crecimiento se distribuyan ampliamente.
Las reformas que plantea el FMI para Colombia
Además del frente fiscal, el organismo señaló varias áreas en las que Colombia puede avanzar para elevar la productividad y fortalecer su potencial de crecimiento.
Entre ellas están reducir las barreras a la inversión, mejorar la seguridad, abordar las deficiencias en infraestructura, enfrentar la informalidad y fortalecer el Estado de derecho y la previsibilidad regulatoria.
Clarke también resaltó la importancia de mantener las inversiones en infraestructura energética, educación y desarrollo de habilidades, aspectos que considera fundamentales para que Colombia pueda aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes.
El FMI también destacó la necesidad de una mayor participación del sector privado para dinamizar la economía.
Gobierno y FMI continuarán diálogo en Washington
El FMI manifestó que está dispuesto a apoyar a Colombia para enfrentar sus desafíos fiscales mediante un programa de reformas propio, diseñado por las autoridades del país.
En ese contexto, Clarke recibió con beneplácito la solicitud del presidente Abelardo de la Espriella de una mayor colaboración con el organismo y reafirmó su compromiso de trabajar con el Gobierno para crear condiciones que permitan un crecimiento sólido y sostenible.
“A lo largo de mi visita, me sentí alentado por el amplio reconocimiento de que abordar los desafíos fiscales de Colombia y liberar su considerable potencial requerirá un diálogo sostenido y una estrecha cooperación entre los responsables políticos, el sector privado y la sociedad civil”, expresó Clarke.
La próxima semana, una delegación del Ministerio de Hacienda viajará a Washington D. C. para continuar el diálogo con el FMI.
FMI expresa solidaridad tras el terremoto
Al cierre de su declaración, Clarke expresó la solidaridad del FMI con los colombianos afectados por el terremoto.
El funcionario envió sus condolencias a las familias que perdieron a sus seres queridos y manifestó su respaldo a quienes resultaron afectados en sus vidas y medios de subsistencia.
“Deseo reiterar la solidaridad del FMI con el pueblo de Colombia tras el trágico terremoto. Extendemos nuestras más sentidas condolencias a quienes perdieron a sus seres queridos y nuestro más sentido pésame a todos aquellos cuyas vidas y medios de subsistencia se han visto afectados”, apuntó Clarke.
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Métodos par mantener las uñas bellas y fuertes por mas tiempo
¿Tus uñas se quiebran, se abren en capas o no crecen con facilidad? Tranquila, la buena noticia es que tener uñas fuertes no es cuestión de suerte: depende de los pequeños hábitos que repites cada día. Lina Valderrama, experta en uñas y tendencias de Masglo, explica cuáles son los trucos que deberías aplicar para mejorar los problemas con tus uñas.
Ten en cuenta que las uñas tardan por los menos dos meses en renovarse por completo, “por eso los cambios se evidencia poco a poco. Sé paciente, constante, cada noche de cuidado suma”, comentó Valderrama.
Hábitos que podrías implementar:
Hidrátalas antes de dormir
Una uña seca se rompe con más facilidad y sufre de fragilidad. Valderrama recomienda aplicar en las noches una gota del Serum Ritual Nocturno para Cutículas de Magali en la base de cada uña y masajear en círculos unos segundos.
“Se absorbe mientras descansas, sin dejar sensación grasa y desde la primera noche sentirás tus cutículas más humectadas, explicó.
Lima siempre en una sola dirección
Lima siempre hacia el mismo lado y con una lima suave, “es un gesto pequeño, pero evita grandes quiebres”, recomienda la experta.
El agua caliente y los detergentes resecan y debilitan la uña. “Usar guantes al lavar platos o limpiar es el secreto mejor guardado de quienes lucen manos bonitas”, dice.
Tratamientos para cada necesidad:
Según la experta, nunca deberías maquillar la uña sin una base antes del color, dale una capa del cuidado que necesita.
Dale una pausa a tus uñas después del semipermanente
Si tus uñas quedaron delgadas o débiles después de sistemas semipermanentes, “es momento de dejarlas respirar sin renunciar a verte bien”.
El mercado ofrece bases reparadoras que rellenan grietas, nivelan la superficie y funcionan como base, tono y brillo al mismo tiempo
Ten siempre a mano unos primeros auxilios
Hay días en que tus uñas necesitan un rescate. Hay productos con ácido hialurónico que actúa de inmediato. “Son ideales para esos días en que dejas tus uñas sin esmalte para que se recuperen”, agrega la experta.
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De la mano de Luisa Agudelo, Colombia logra tercer lugar en Mundial sub20 femenino
El equipo de Carlos Paniagua superó así el cuarto lugar alcanzado en Alemania 2010 y cerró su aventura en Polonia con un bronce histórico.
Colombia esperó hasta el último instante, resistió, reaccionó y terminó celebrando una hazaña en Polonia. La selección de Colombia derrotó a Italia en la definición por penales después de empatar 1-1 en 120 minutos y consiguió la medalla de bronce del Mundial Femenino Sub-20 2026. Es un resultado histórico: la mejor participación del país en un Mundial de esta categoría.
El equipo dirigido por Carlos Paniagua llegó al partido por el tercer puesto después de quedarse a las puertas de la final. En semifinales, Colombia cayó 3-0 con Corea del Norte, vigente campeona mundial, en el Stadion Miejski de Lodz. Italia, por su parte, había perdido 2-0 frente a España y también tuvo que conformarse con disputar el encuentro por el bronce.
Italia golpeó primero, pero Colombia reaccionó
El comienzo fue favorable para Italia, que tomó la iniciativa y buscó acercarse al arco defendido por Luisa Agudelo. Colombia logró acomodarse con el paso de los minutos, empezó a manejar mejor la pelota y encontró en Mariana Mosquera una de sus principales armas ofensivas.
Sin embargo, cuando el primer tiempo se acercaba a su final, las europeas encontraron el camino al gol. Una pelota frontal hacia el área generó un rebote y C. Cimo aprovechó la oportunidad para sacar un remate de pierna izquierda que terminó en el fondo de la red. Italia se fue al descanso ganando 1-0.
Colombia tuvo que remar nuevamente en el segundo tiempo. El partido incluso tuvo un momento de tensión cuando el VAR llamó a la árbitra para revisar una acción de Mercedes Martínez que podía terminar en tarjeta roja. Finalmente, se determinó que había existido una falta previa de Italia y la defensora colombiana se salvó de la expulsión.
La respuesta de Colombia llegó en el minuto 61. Mariana Silva recuperó la pelota, el equipo encontró espacios con una rápida circulación y Mosquera participó en la elaboración. La pelota terminó en los pies de Sintia Cabezas, quien había ingresado en el segundo tiempo y apareció libre por la derecha.
El bronce se decidió desde los once pasos
El empate llevó el encuentro hasta el tiempo extra. Fueron 30 minutos de enorme desgaste, con los dos equipos sintiendo el esfuerzo acumulado y con Italia intentando aprovechar especialmente el juego aéreo.
En el minuto 111 llegó uno de los grandes sustos para Colombia. Una pelota quedó suelta en el área italiana y, después de un nuevo envío, una atacante recibió de espaldas, se giró y sacó un potente remate de derecha. El disparo pasó muy cerca del arco de Agudelo.
No hubo más goles. 120 minutos no fueron suficientes para encontrar al ganador. El bronce tendría que definirse en los penales.
La tanda comenzó cuesta arriba para Colombia, pues Viáfara falló el primer cobro. Italia convirtió y tomó ventaja. Pero la historia todavía tenía varios capítulos por escribir.
Valerin Loboa engañó a la arquera y marcó el primero para Colombia. Italia volvió a convertir y después Torres respondió para el conjunto nacional. La tensión aumentó cuando Lina Arboleda falló su lanzamiento.
Italia tuvo entonces una oportunidad para acercarse al triunfo, pero también erró. Colombia seguía con vida.
Después llegó el turno de Cortés, que no falló. Y cuando todo quedó en manos de Luisa Agudelo, la arquera colombiana apareció para convertirse en protagonista.
Agudelo atajó. Colombia respiró. La definición entró en muerte súbita.
Italia volvió a tener la posibilidad de ganar, pero otra vez apareció la arquera colombiana. Luisa Agudelo detuvo el penal decisivo y desató la celebración de las jugadoras de Colombia.
Una medalla para la historia
La celebración no fue una más. Colombia consiguió por primera vez una medalla en un Mundial Femenino Sub-20 y firmó la mejor actuación de su historia en esta categoría.
El equipo de Carlos Paniagua superó así el cuarto lugar alcanzado en Alemania 2010 y cerró su aventura en Polonia con un bronce histórico, después de una campaña que lo llevó hasta las semifinales y que terminó con una definición que exigió carácter, resistencia y nervios de acero.
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